Jesús Abades (24/03/2026)
"Los restauradores siempre estamos expuestos a una evaluación externa, sobre todo si trabajas para hermandades y cofradías"

Una demanda civil admitida a trámite a raíz a la intervención de conservación-restauración efectuada por el restaurador sevillano Darío Ojeda a la imagen de María Santísima del Dulce Nombre en sus Dolores y Compasión (Luis Álvarez Duarte, 1969), dolorosa titular de la Hermandad del Dulce Nombre de Bellavista (Sevilla), ha finalizado mediante un acuerdo suscrito entre las partes, a solicitud de la parte actora. En el marco de este acuerdo, Doña Guadalupe Álvarez-Duarte Ortega, heredera de los derechos morales del autor de la obra, el escultor e imaginero Luis Álvarez Duarte (1950-2019), reconoce expresamente que la intervención realizada en el año 2020 por el conservador-restaurador don Darío Ojeda Cordero se llevó a cabo conforme a los criterios técnicos adecuados, con pleno respeto a la legalidad vigente y sin producir modificación alguna en el estado original de la obra. Asimismo, la demandante reconoce de forma expresa la profesionalidad de Don Darío Ojeda Cordero, destacando su rigor, cualificación técnica y respeto a los estándares propios de la disciplina de la conservación-restauración. El acuerdo subraya igualmente que todo el proceso se desarrolló con absoluta corrección, buena praxis y respeto hacia la obra, tanto por parte del restaurador como de la hermandad propietaria (Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Remedios y María Santísima del Dulce Nombre en sus Dolores y Compasión) y la comisión interviniente. Doña Guadalupe Álvarez-Duarte Ortega, consciente de todo lo anterior, ha sido quien ha instado la finalización del litigio y ha agradecido expresamente el respeto mostrado por las demás partes hacia la obra de su padre, así como la disposición para alcanzar este acuerdo. Además, ambas partes acuerdan que, en futuras intervenciones de conservación-restauración sobre obras de Luis Álvarez Duarte realizadas por Don Darío Ojeda Cordero, Doña Guadalupe Álvarez-Duarte Ortega respetará los procedimientos técnicos y deontológicos aplicados por el restaurador, ajustándose estos a los criterios propios de la disciplina y a la normativa vigente, centrados en la conservación de la obra original y no en su modificación. La conclusión del procedimiento de mutuo acuerdo acaba así con el litigio interpuesto por la heredera del artista sevillano Don Luis Álvarez Duarte a favor de la Hermandad del Dulce Nombre de Bellavista y del conservador-restaurador Don Dario Ojeda Cordero. |
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Virgen del Dulce Nombre. Estado inicial y final (detalle) |
Darío, ¿cómo te sientes tras conocer la anterior resolución judicial? Muy bien porque lo que se ha hecho es restituir mi profesionalidad. La demanda, de la que me enteré por la televisión y por la prensa, se interpuso por modificar la Dolorosa, cosa que es absolutamente falsa. La interpuso la heredera del autor contra la Hermandad y contra mí. Se llegó a un acuerdo previo a la sentencia, entre el abogado de Guadalupe y el mío, que era también el de la Hermandad. Tras haberlo pasado muy mal a nivel personal y haber estado profesionalmente en jaque, me encuentro ahora mucho más tranquilo sobre todo viéndolo en perspectiva. ¿Qué le ocurría a la Dolorosa? Simplemente que no se había restaurado desde 1969, a excepción de una intervención realizada en 2000-2001 en el taller de Luis Álvarez Duarte, donde se reajustan zonas desgastadas de la policromía, repintándose las manos y la unión de la mascarilla con la cabeza. En ningún caso la imagen se repolicroma. También Ventura Gómez le cambió entonces el sistema de articulaciones llamado "de galleta" por otro de los llamados "de rótula". Cuando la Virgen llega a mi taller tenía depósitos considerables de suciedad y cera, así como repintes de pintura plástica aplicados por manos no profesionales. Además, estructuralmente estaba muy mal. El cuerpo original, que era como una especie de candelero invertido, estaba destrozado, de ahí que tuvo que hacerse cuerpo y candelero nuevos, siempre respetando las medidas e inclinación originales. Junto con lo anterior se llevó a cabo un tratamiento del soporte y una limpieza de la policromía. Todo ello según numerosos estudios previos y realizándose de forma progresiva bajo el atento seguimiento de una comisión formada exprofeso para la restauración por los historiadores Jesús Romanov, Andrés Luque Teruel, José Roda Peña y Alicia Iglesias. Luis Álvarez Duarte es un escultor que va experimentando a lo largo de su trayectoria. No siempre trabajaba igual. La Virgen del Dulce Nombre, por ejemplo, no tenía ninguna patina como la que realizaba en los años 80. Era una policromía como las que realizó su maestro Francisco Buiza para obras como la Virgen del Rocío de la Hermandad de la Redención. De hecho, yo después de la Virgen del Dulce Nombre restauré otra imagen mariana de Luis, la Virgen del Rosario del Barrio León, de fecha muy posterior, 1982, cuya estructura y policromía eran totalmente diferentes, y en la que sí había una pátina que la Virgen del Dulce Nombre no tenía. El aspecto de la obra, Darío, varió considerablemente tras la restauración. Es lógico, tratándose de una Virgen que, por todo lo anterior, estaba extremadamente oscura. Es como lo que pasó con el Cristo de Bergara, de Juan de Mesa, o con lo que podría pasar con el Cristo del Amor, otra obra maestra del escultor cordobés. Toda obra que está en muy malas condiciones, sucia y deteriorada, como la Virgen del Dulce Nombre de Bellavista, recupera su semblanza y aspecto originales tras ser restaurada. El no hacer una restauración progresiva y dejar las imágenes sin restaurar durante muchísimo tiempo, como en este caso del año 1969, trae ese tipo de problemas, aunque el cambio con su restauración siempre sea para mejor. ¿Eras consciente de la reacción que ese trabajo podría desencadenar? En parte sí, porque era la primera titular, la primera virgen y la primera dolorosa de Luis que se restauró tras su muerte. Una obra, además, de su primera etapa, que como he apuntado fue muy diferente de las posteriores. Por eso la hermandad creó esa comisión, teniendo en todo caso el visto bueno del Arzobispado de Sevilla. Existe documentación técnica y fotográfica de todo lo realizado. Ahí están las pruebas de todo lo que hice y las justificaciones de todos los cambios. Es lo mismo que acabo de hacer ahora con varios cuadros que he restaurado para la exposición Los Bécquer. Un linaje de artistas del Museo de Bellas Artes de Sevilla. Los restauradores siempre estamos expuestos a una evaluación externa, sobre todo si trabajas para hermandades y cofradías. ¿Hoy en día volverías a restaurar una obra de Luis Álvarez Duarte? Sí, no tendría inconveniente. De hecho, tengo realizadas catas de limpieza y estudios estratigráficos de la policromía de Luis, lo que supone haber llevado a cabo técnicas avaladas para poder restaurar su obra. De hecho, en el acuerdo suscrito, la señora Guadalupe Álvarez-Duarte no pone impedimentos si lo hago. |
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Niño Jesús. Proceso de intervención |
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Restauración para la exposición Bécquer |
La restauración de escultura policromada es muy compleja y, salvo excepciones, nunca tiene la unanimidad favorable en sus resultados, más aún si es devocional. Bueno, si la obra es devocional cada uno opina lo que quiera. Si se restaura una pieza de museo o un cuadro que está completamente negro, el cuadro vuelve limpio y a todo el mundo le parece maravilloso. Sin embargo, en las obras devocionales condiciona mucho el arraigo cultural y la forma con la que el pueblo ve a las imágenes sacras. Es por ello que con las obras de arte sacro debemos tener mucho tacto. Estás colaborando con la empresa de restauración Musae en la rehabilitación de un importante retablo de ánimas sevillano, venerado en el templo de San Bernardo. ¿En qué consiste tu labor? Soy otro técnico dentro del proyecto. Ten en cuenta que no solo soy especialista en restauración de escultura, también lo soy de pintura. Ya colaboré con ellas en la restauración de la pintura Virgen de la Rosa de Alejo Fernández. Soy un compañero de trabajo más. ¿Qué otros proyectos tienes ahora? Por un lado, estoy actualmente con siete piezas cuya restauración ha sido financiada gracias a las subvenciones de la Junta de Andalucía, entre ellos el retablo de San Agustín del Monasterio San Leandro (Sevilla), el retablo del Descendimiento del Monasterio de Madre de Dios (Sevilla), el retablo de la Virgen del Rosario del Monasterio de Santa Inés, el retablo de Santa Marina de la Prioral de Carmona y un magistral Ecce Homo propiedad de las mínimas de Triana. También estoy restaurando la Virgen del Carmen por encargo de la hermandad sevillana del Carmen de San Leandro y otras obras por encargo de particulares. ¿De qué restauraciones guardas especial recuerdo? Precisamente de la restauración de la Virgen del Dulce Nombre de Bellavista por ser mi gran devoción desde niño, cuando salía de monaguillo en el cortejo procesional. Yo he tenido el privilegio de restaurar los dos titulares de mi Hermandad de Bellavista, la Virgen y el Cristo. Cuando la Virgen llegó a mi taller dejaron en la puerta, en el exterior, un nardo con una velita encendida. El nardo lo puse encima de la caja en la que venía protegida la imagen y reconozco que no empecé los trabajos hasta que la flor se marchitó. También recuerdo con especial cariño el inicio de la restauración de la Virgen del Carmen de San Leandro, un proyecto aún sin terminar, con sus devotos muy emocionados organizando un improvisado besamanos en mi taller, sabiendo que iban a estar durante un tiempo sin poder verla en su altar. ¿Qué opinión te mereció la cabeza del Bautista cuya restauración te encargaste de concluir? He restaurado varias piezas de Mesa y a ésta le veo cosas extrañas. Seguramente sea una obra reutilizada, que en origen era un Cristo Yacente y luego lo convierten en una cabeza degollada de San Juan Bautista, si bien desconozco la fecha y los motivos. Es una cabeza de extraordinaria calidad en cuanto a policromía, cabellos y rostro. Sin embargo, no está anatomizada en la parte del corte del cuello, zona que presenta una calidad inferior, de ahí mi teoría, aparte que su morfología corresponde mucho más a un Cristo que a un Bautista. Que sea o no de Juan de Mesa no lo puedo asegurar, aparte que yo no soy mucho de atribuciones. Tiene mucha relación con Mesa, y posiblemente sea de su mano, pero no se puede descartar que sea de otro escultor desconocido pero también de mucha calidad. ¿Es la restauración un arte o todo es puramente metódico? Tengo cualidades artísticas para la pintura y el modelado, y creo que un restaurador debe tener una parte de artista y una sensibilidad artística, aunque yo no deje mi impronta de artista en las obras que restauro. Es cierto que para restaurar yo necesito un método y ser técnico, pero eso no quiere decir que para ejecutar una intervención no tenga mano artística gracias, entre otras cosas, a mis capacidades manuales y al hecho de saber pintar. |
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Ecce Homo atribuido a José Montes de Oca y su círculo. Obra restaurada |
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Inmaculada del círculo de Gregorio Fernández (La Palma del Condado, Huelva). Obra restaurada |