LA PASIÓN DE GREGORIO FERNÁNDEZ
ABRAZO DE CRISTO A SAN BERNARDO (VALLADOLID)

28/03/2026


 

 

La creciente fama que el taller de Gregorio Fernández empieza a cosechar dentro y fuera de Valladolid avala la gran actividad que se documenta en el período comprendido entre 1611 y 1615, donde ya el artista recoge y potencia el testigo del giro que había experimentado hacia el naturalismo en la etapa precedente.

La actividad se ejemplifica a través de los retablos que contrata. En el mayor del monasterio vallisoletano de las Huelgas Reales, cuya escultura contrata Fernández en 1613, descuella la imagen de Cristo desclavándose de la cruz para abrazar a San Bernardo; se trata de uno de los temas místicos más queridos por la Orden Bernarda, donde el escultor dio sobradas muestras del naturalismo con el que concibe la figura de Cristo, casi de bulto redondo. La traza y el ensamblaje del retablo correspondió a Francisco de Praves y la policromía a Tomás de Prado.

La escena del abrazo constituye una obra maestra, a caballo entre el misticismo y el naturalismo. Tiene su origen iconográfico en el relato de una visión del santo, en la que, estando San Bernardo orando ante un crucifijo, Cristo se desprendió de la cruz y tendió sus brazos para estrechar al monje.

La coincidencia de la composición con la obra pictórica sobre el mismo tema de Francisco Ribalta conservada en el Museo del Prado, hizo pensar a Martín González en la utilización de un grabado por ambos artistas, realizado por Hieronymus Wierix según la opinión de Palomero Páramo.

 

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FUENTES

MÉNDEZ HERNÁN, Vicente. "Sobriedad y proyección en Castilla", en Escultura barroca española. Nuevas lecturas desde los siglos de oro a la sociedad del conocimiento, vol. 3, Las historias de la escultura barroca española, Antequera, ExLibric, 2016, p. 121.

https://www.lahornacina.com/seleccionesribalta06.htm

 

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