CEFALÓFOROS (VI)
SAN NICASIO
03/11/2026
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Foto: Jérémie Rocher |
En el lado izquierdo de la portada de los Santos, situada en el transepto norte de la catedral de Notre-Dame de Reims, podemos admirar una interesante tríada escultórica de piedra tallada en bulto redondo: un ángel turiferario, San Nicasio de Reims con la cabeza entre las manos y Santa Eutropia, su hermana. San Nicasio, uno de los patrones de Reims, aparece con el hábito de obispo. En la mano derecha sostiene su propia cabeza, barbada y tocada con mitra, apoyada sobre el pecho. Sobre el cuello cercenado quedan restos de dos pequeños ángeles, hoy fragmentados y muy erosionados, que sostienen el nimbo o corona del santo mártir. El grupo es una destacada obra del llamado Estilo 1200 o Estilo antiquizante, una fase previa al Gótico propiamente dicho que imita deliberadamente el arte de la Antigüedad clásica. Uno de sus focos fue Reims, que llegó a ser una importante ciudad romana, con ruinas que pudieron servir de inspiración, hasta el punto de que historiadores llegaron a creer que la Visitación de la portada central de la Catedral de Reims, pieza maestra del referido estilo, era una escultura antigua. Una característica del referido estilo es la desproporción, con cabezas grandes y piernas cortas como podemos observar en estas tres figuras, todas anónimas. La portada de los Santos se halla fechada hacia 1220-1230, si bien algunas fuentes creen que las grandes estatuas son anteriores a 1225. Dicha portada, en el proyecto del primer maestro de obras de la Catedral de Reims, Jean d'Orbais, se habría concebido para el centro de la fachada occidental, si bien finalmente fue recolocado en el transepto norte, bajando tímpano y arquivoltas. Lo que sí podemos ver en la fachada occidental es otra representación de San Nicasio, pero no cefalóforo, sino con la parte superior del cráneo cortada, caminando entre dos ángeles que le sonríen. En el mismo portal, a la derecha, están Santa Eutropia, San Jocundo y San Florencio, sus compañeros de martirio. Nicasio, obispo de Reims y fundador de una iglesia dedicada a la Virgen María, avisó a su pueblo de una visión sobre la invasión y, al preguntarle si debían resistir, respondió que confiaran en la misericordia de Dios y rezaran por sus enemigos. Se negó a huir y, con su hermana Eutropia, exhortaba a los habitantes a aceptar serenamente el martirio. Se presentó ante los invasores con Eutropia y los diáconos Florencio y Jocundo, y todos fueron decapitados. Según el relato, murió a manos de los vándalos, en el altar o en la puerta de su iglesia. La leyenda dice que, mientras lo ejecutaban, San Nicasio oraba un salmo, y que, cortada la cabeza y caída al suelo, siguió rezando sus versículos. Algunos relatos añaden que dio unos pasos y llevó la cabeza bajo el brazo, lo que lo incluye entre la iconografía que hemos tratado. Otras versiones dicen que recogió su cabeza y caminó por la ciudad hasta el lugar de su sepultura, de forma similar a lo narrado sobre otros santos cefalóforos. |
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