CEFALÓFOROS (V)
SANTA VALERIA
27/10/2026

El origen exacto de esta talla en piedra calcárea de Santa Valeria, hoy en el Louvre, sigue siendo desconocido, aunque debe proceder de una iglesia de la ciudad francesa de Nevers, entre las cuales hay que situar en primer lugar la del priorato benedictino dedicado a la santa, cedido en 1601 a los capuchinos, cuyo convento fue destruido durante los disturbios de la Revolución francesa. La confusión que reinaba en Nevers entre Santa Solange y Santa Valeria llevó a identificar erróneamente, en 1990, la obra del Louvre como una representación de la primera. Se cree que esta obra, salvada de la destrucción conventual, pudo ser donada en 1807 por la familia Pivert para la capilla dedicada a Santa Solange en la Catedral de Nevers. Sustituida en 1871 por otra estatua, habría podido ser recogida por el arquitecto Jean-Baptiste Massillon-Rouvet, antes de su entrada en la colección de Émile Molinier. En 1911 fue adquirida en el mercado del arte para el Museo del Louvre. La imagen, de 110 cm, se fecha en el último cuarto del siglo XV, de autor anónimo local. Conserva restos de su policromía original. Por pertenecer al tardogótico francés es muy naturalista, con un volumen, movimiento y modelado más suave del rostro y los pliegues, lejos de la rigidez de las estatuas del siglo XIII. De hecho, en el Nivernais -por entonces la antigua provincia francesa, hoy desaparecida, a la que pertenecía Nevers- el gótico tardío convive con las primeras influencias renacentistas. Según la leyenda, Santa Valeria era una joven de Limoges convertida al cristianismo por la predicación de San Marcial, por entonces obispo de la ciudad. Rechazó el matrimonio con un duque que ordenó decapitarla. Tras un milagro (el verdugo muere fulminado por un rayo), Valeria recoge su cabeza y camina hasta la Catedral de Limoges, donde Marcial celebraba misa. Ahí nace su condición de cefalófora y la escena de la presentación de su cabeza al obispo, que es la que representa esta pieza del Louvre; la cual, entre 1983 y 1993, estuvo depositada en el Museo Municipal de Limoges. Los ángeles que la acompañan subrayan el carácter milagroso del episodio. Santa Valeria es mucho menos representada en escultura exenta que otros cefalóforos. Ello se debe a que, por ser patrona de Limoges, su iconografía más conocida está en los famosos esmaltes limosinos. |
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