ZURBARÁN. LA MAYOR EXPOSICIÓN DEL PINTOR EXTREMEÑO EN REINO UNIDO

27/04/2026


 

 

Introducción

Del 2 de mayo al 23 de agosto de 2026 se celebra la primera gran exposición en el Reino Unido del maestro español Francisco de Zurbarán. Una muestra que constituye una oportunidad única de contemplar las pinturas de Zurbarán en las salas de la National Gallery de Londres.

El espectador podrá recorrer íntimas naturalezas muertas y majestuosos retablos. La intensa luz y las profundas sombras revelan los detalles de rostros, figuras, frutas y telas. Desde la cáscara de un limón hasta la mirada de un santo, Zurbarán muestra la intensidad en lo cotidiano. Su obra aúna quietud, concentración y fe.

Organizada por la National Gallery de Londres, el Museo del Louvre de París y el Instituto de Arte de Chicago, Zurbarán reúne obras de importantes colecciones de Europa y Estados Unidos, recorriendo la trayectoria del artista desde los grandes encargos religiosos hasta pinturas para la devoción privada.

 

 

Uno de los artistas más grandes de España

Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598 - Madrid, 1664) fue uno de los grandes artistas de la España del Siglo de Oro. Trabajó desde los 15 años en Sevilla, entonces una de las ciudades más prósperas de España, y realizó obras de arte para algunos de los clientes y templos más importantes del país.

Zurbarán es coetáneo de los pintores Diego Velázquez y Bartolomé Esteban Murillo, a quienes probablemente conoció. Sin embargo, en comparación, su nombre es menos conocido hoy en día. Esta exposición ofrece una oportunidad única para conocer a Zurbarán a través de algunas de sus mejores y más importantes pinturas, que llegan a la National Gallery de Londres procedentes de todo el mundo.

Desde imponentes retablos hasta bodegones de exquisito detallismo, desde sus primeros encargos hasta sus obras más recientes, el público visitante de Zurbarán podrá admirar pinturas de toda su trayectoria. Impactantes retratos de monjes, santos y mártires, imágenes de fe y devoción, telas resplandecientes, frutas y flores frescas: sus cuadros, de gran y pequeño formato, llenan las paredes de la exposición.

 

 

Misterio y espiritualidad

Zurbarán se convirtió en el pintor de las numerosas órdenes religiosas que existían por entonces en Sevilla. Sin embargo, debido a la clausura de muchos cenobios, no todos esos cuadros estaban expuestos al culto público.

La pintura que lo catapultó al éxito fue "Crucifixión" (imagen superior, 1627), que ha sido cedida en préstamo para esta muestra por su actual propietario: el Instituto de Arte de Chicago. Dicha obra parte de un encargo de la Orden Dominicana de San Pablo el Real de Sevilla, siendo la más antigua de Zurbarán que se conserva firmada y fechada. En su emplazamiento original, en una oscura capilla, iluminada por la luz de las velas y contemplada a través de una reja metálica en la penumbra, parecía tan real que muchos la confundieron con una escultura. Al igual que en muchas de sus obras posteriores, en este cuadro no hay objetos ostentosos ni fondos que distraigan la atención.

Como el pintor italiano Caravaggio, el pintor extremeño utiliza los contrastes entre luces y sombras con gran maestría. Zurbarán, a los 29 años, había encontrado la manera de plasmar experiencias espirituales intensas de forma muy real y emocionalmente directa. Los encargos no tardaron en llegar.

 

 

Naturalezas muertas

Los bodegones de Zurbarán se encuentran entre los más bellos jamás pintados. Casi se puede oler el aroma cítrico de los limones y la dulzura de las naranjas, recogidos de los árboles bajo los que el pintor habría paseado en Sevilla. Estas obras muestran la meticulosidad con la que observaba objetos cotidianos como frutas, platos y tazas, y la destreza con la que los reproducía en la pintura. Gracias a su sencillez y claridad, resultan además muy modernos.

En la exposición se puede ver, por primera vez en la misma sala, "Naturaleza muerta con limones, naranjas y una rosa" (1633), cedida en préstamo por la Fundación Norton Simon de California, junto con "Taza de agua y una rosa", de la National Gallery. Ambas son pinturas íntimas con un aura de calma.

Su hijo Juan Zurbarán también fue un talentoso pintor de bodegones. Por fallecer con tan solo 29 años, víctima de la epidemia de peste que asoló Sevilla en 1649, sus cuadros son muy escasos: se conocen menos de 20 ejemplares. En la muestra se pueden admirar sus obras "Bodegón con limones en una cesta de mimbre" (hacia 1643-1649) y "Flores y fruta en un cuenco" (imagen superior, hacia 1645), esta última cedida en préstamo por el Instituto de Arte de Chicago.

 

 

Impactante uso del color y la textura

Gracias al nivel de detalle que plasmaba en sus pinturas, Zurbarán no solo las hacía bellas, sino también cercanas al espectador. Si el visitante se detiene frente a su cuadro "Santa Casilda" (imagen superior, hacia 1635), presente en la exposición, casi podrá oír el susurro de la seda que envuelve a la mártir.

Cuero, lana, satén, tafetán... Zurbarán era capaz de dar vida a cualquier tipo de textura. También tenía su propio sentido del color, mezclando suaves rosas, naranjas y marrones, sin mencionar su hábil uso del blanco en las vestimentas de sus súbditos monásticos.

Su padre era un comerciante vasco. Entre los productos que vendía se encontraban telas e hilos, por lo que Zurbarán pudo haber desarrollado un interés por estos materiales desde joven. También habría presenciado, y se habría visto influenciado, por las procesiones religiosas que recorrían las concurridas calles sevillanas, parte de la vida cotidiana en la ciudad andaluza desde el siglo XVII. Todo ello quedó plasmado en sus pinturas.

 

 

Retablos

¿Cómo se pintan los sueños y las visiones? Zurbarán tenía maneras ingeniosas y creativas de abordar los enormes cuadros de historias religiosas: convertía visiones celestiales invisibles en realidad a través de la pintura y componía escenas de formas nunca antes vistas.

En la cúspide de su carrera, compaginaba varios encargos de series pictóricas para algunos de los lugares religiosos más influyentes de España. Esta exposición reúne obras de uno de estos monumentales encargos: el retablo mayor, de tres niveles y 15 metros de altura, para la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión en Jerez de la Frontera, a unos 60 km al sur de Sevilla. Por primera vez en un siglo o más, el público visitante tendrá la oportunidad de ver juntas dos de las pinturas que ornamentaban el retablo: "Circuncisión" (1639) y "Adoración de los Magos" (hacia 1638-1639). Junto a ellas también se exhibe el colosal lienzo "La Virgen del Rosario con los Cartujos" (imagen superior, hacia 1638-1639) que estaba en el coro de los hermanos legos de la cartuja jerezana.

Estas son solo algunas de las muchas razones para visitar la exposición Zurbarán y contemplar en persona el sorprendente naturalismo, la franqueza y la profunda fuerza emocional de las extraordinarias pinturas del célebre artista extremeño Francisco de Zurbarán.

 

 

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