SAN ROQUE Y EL ESCULTOR CUSQUEÑO JUAN TOMÁS TUYRU TÚPAC
22/08/2026

Durante el gobierno eclesiástico del arzobispo español Manuel de Mollinedo y Angulo (Madrid, 1673 - Cusco, 1699), las obras artísticas de Cusco recibieron un nuevo impulso. Mollinedo alentó el trabajo de los artífices indígenas, lo que se tradujo en un verdadero resurgimiento de la imaginería religiosa cusqueña. Esa mezcla de familiaridad y reverencia que definía la relación entre los devotos y sus imágenes favoritas iría determinando por entonces la exacerbación progresiva de ciertos detalles realistas. Elegantemente vestidas y enjoyadas, las efigies de Cristo, la Virgen o los santos patronos lucirán dientes y pestañas postizas, así como pelucas de cabello natural, ojos de vidrio coloreado y paladares de espejo. Todo ello imprimió al género un carácter impactante, con notas de ternura o patetismo fuertemente marcadas. Gran figura de este período fue Juan Tomás Tuyru Túpac, miembro de la antigua nobleza incaica como sus contemporáneos Quispe Tito o Basilio de Santa Cruz Pumacallao. Su polifacética actuación, documentada entre 1667 y 1700, comprende labores de arquitectura, ensamblaje, dorado y escultura. Entre sus imágenes la más conocida es la Virgen de la Almudena, que labró por encargo del obispo Mollinedo en 1686, con destino a la parroquia cusqueña homónima. Tuyru Túpac se adaptó al gusto europeizante del prelado al trabajar esta pieza de bulto redondo en cedro, cuya inspiración responde a modelos de origen sevillano. A Tuyru Túpac se atribuye, sin mayor fundamento, el célebre púlpito de San Blas (hacia 1690), obra capital en un género que cobró auge en consonancia con el florecimiento de la oratoria sagrada en Cusco. No obstante el frondoso barroquismo de su talla, este púlpito desarrolla un cuidado programa iconográfico que simboliza el triunfo de la Iglesia católica frente a los enemigos de la fe. Su repertorio arquitectónico churrigueresco, así como su insuperable derroche decorativo, se relacionan con los púlpitos de la catedral, Belén, San Pedro y sobre todo con el de Checacupe, que Wethey considera del mismo autor. Otra atribución es la imagen de San Roque, de la Parroquia Nuestra Señora de la Almudena de Cusco, recientemente restaurada por la Sub Unidad de Restauración de Patrimonio Cultural Mueble de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco. La intervención ha permitido recuperar las características artísticas y materiales del santo, que al igual que la referida imagen mariana, muestra evidente influencia sevillana. Su proceso integral de restauración ha ido orientado a la conservación de sus valores históricos, artísticos y materiales. Según David Dávila León, San Roque formó parte del Corpus Christi cusqueño. Sin embargo, disputas entre sus cargadores y los vendedores de frutas y alimentos en los puestos instalados en las calles, provocaron que las autoridades eclesiásticas decidieran suspender su procesión. En 1961, la Virgen Natividad comenzó a participar en el Corpus Christi, ocupando el lugar que había dejado San Roque y asegurando la representación de la Almudena en una de las principales celebraciones religiosas del Cusco. |
Foto: Dirección de Cultura de Cusco
FUENTES WUFFARDEN, Luis Eduardo. "Escultura, retablos e imaginería en el virreinato", en Perú: indígena y virreinal (catálogo de exposición), Museu Nacional d'Art de Catalunya, 2005, p. 92. |
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