RUBENS REGRESA AL SANTO ÁNGEL DE SEVILLA

Juan Dobado (22/09/2021)


 

 

Efectivamente, en unos de los carros del mariscal Soult salía de Sevilla una pintura de la "Santísima Trinidad con los evangelistas" camino del expolio. Ceán Bermúdez lo cita como una pintura original de Rubens en una capilla lateral de la iglesia del Santo Ángel. Nada más se supo de él, aparecerá en alguna residencia o castillo europeo cuando Dios lo quiera.

Dicha capilla lateral es la de Nuestra Señora de la Salud, la única capilla que ha existido siempre como tal en la nave del evangelio del Santo Ángel, ya que las demás se forman en la ampliación de los años sesenta. Esta capilla ha tenido muchos cambios en sus retablos y titulares. Estuvo dedicada en primer lugar a la Santísima Trinidad, como sabemos por el contrato del retablo con Jerónimo Velázquez el 30 de octubre de 1626. Se concierta este retablo con Juan Pérez Enríquez por 4.000 reales. El contrato detalla cómo ha de ser el retablo, con columnas corintias "de rico follaje", rematado con frontis y dos ángeles niños. Nada sabemos de este retablo, que no se ha conservado. Sí resulta interesante observar que este encargo es el punto de partida para otros grandes encargos por parte de la Orden de los Carmelitas Descalzos. Así, concierta el 15 de febrero de 1630 el retablo mayor del convento sevillano de Las Teresas, y dos meses después, el 20 de abril del mismo año, el retablo mayor del convento de Los Remedios en Triana, por lo que su trabajo para la Orden es muy abundante. Muy significativo es que en su testamento de 1645, Jerónimo Velázquez establece que las misas por el descanso de su alma se celebren en este Convento del Santo Ángel. El retablo, concebido para insertar pinturas, encajaba perfectamente con ese primer estilo de los descalzos dentro del primer barroco clasicista heredero del manierismo, como los que realizara Martínez Montañés años antes para la iglesia.

En este retablo parece ser que se ubicó la valiosa pintura atribuida a Rubens por Ceán Bermúdez y Ponz, el cuadro de la "Santísima Trinidad", una de las joyas pictóricas de la ciudad, pintura que aparece en el inventario de obras incautadas por los franceses en el Alcázar y de la que se ha perdido la pista. Así refiere González de León esta rapiña en su monumental obra.

Cuando esta capilla seguía bajo la advocación de la Trinidad, y como patrón don Juan de Navarro, se colocó la imagen de San José ante escritura del año 1739, estableciéndose aquí la Esclavitud del Sagrado Corazón de San José, fundada en 1744. Al hablar de esta capilla para San José se refiere que estaba dedicada a la Trinidad, disponiéndose en el ático un relieve de este misterio como recuerdo de su anterior dedicación. De aquí deducimos que la pintura atribuida a Rubens pasaría a otro lugar del templo, ya que la imagen de San José, la de Juan de Mesa, ocuparía el cuerpo central. La capilla seguiría en manos de la Esclavitud hasta finales del siglo XIX, que la tenía decorada con obras como los Desposorios de la Virgen, San Joaquín o el Eccehomo.

La "Santísima Trinidad" de Rubens aparece ya citada por Ceán Bermúdez como original del famoso pintor flamenco. Representaba a La Trinidad con medias figuras de evangelistas que, para unos es San Juan Evangelista y San Pablo, y para otros San Mateo. González de León también lo cita como original del maestro, mientas que Ponz lo admite como del estilo de Rubens. Lo llamativo es que aparece, efectivamente, una "Santísima Trinidad" de Rubens entre los cuadros sustraídos por los franceses y depositados en el Alcázar. A partir de este momento se encuentra en paradero desconocido.

 

 

Hoy, merced a la providencia divina, entre las donaciones recibidas en el convento del Santo Ángel, ha llegado una hermosa tabla que los estudiosos no dudan en que es una obra salida del taller del afamado Pedro Pablo Rubens. Lo importante es estudiarla y delimitar si hay participación del maestro o no en una producción tan grande donde sabemos numerosos oficiales trabajaban junto con pintor barroco por antonomasia.

A las 12:00 de la mañana se inauguraba hoy una selecta y valiosa exposición en la galería central del Museo del Santo Ángel, de la mano del catedrático D. Benito Navarrete, donde escucharle fue todo un deleite para los apasionados del arte. Sin ayudas de fondos públicos, sino con el apoyo de bienhechores y amigos del Santo Ángel, se presentaba este conjunto de obras de escuela italiana y flamenca, así como un grupo de escuela española. Otras personalidades de la cultura y de las artes se daban cita en la presentación.

Virgen con el Niño y San Juan Bautista niño, atribuida a Pedro Pablo Rubens ?(1577-1640) y su taller, es sin duda alguna, la joya de la exposición. La tabla ya es una obra cuidada y exquisita, se puede ver por detrás. Iconográficamente, es muy original, el Niño Jesús, de pie sobre la rodilla de la Virgen, levanta una fruta, una manzana, como si jugara con su primo, tal vez como Nuevo Adán, que levanta la nueva manzana de una gracia eterna de salvación. Un sencillo paisaje en una ventana, sobrio, pero exquisito. La protagonista es la Virgen, una especie de retrato tomado al natural, una mujer de hermosas facciones, mejillas sonrosadas, de vestiduras carmines y azuladas, sentada en una sillón de época. Los detalles de las veladuras en el rostro, en las telas o el velo desvelan una mano maestra.

Su estado de conservación es bueno, sólo unos pequeños levantamientos en las uniones de las tablas que pueden ser solucionados. Se ha querido presentar tal cual, procedente de una importante colección madrileña, para quedarse en este convento sevillano. Habrá que hacer estudios de la madera, que ayuda mucho a fijar la cronología de la tabla, así como compararla con las obras del maestro y sus seguidores. Restos de un sello de lacre en el bastidor de madera invitan a la investigación, ¿alguna colección palaciega?

Todo irá arrojando luz sobre esta hermosa pintura que no deja indiferente a ninguno de los que la contemplan. El rostro de la Virgen y su figura son de una altísima calidad. Las pinceladas diluidas en extremo en la cortina o en el paisaje son un toque del maestro. Todo habrá que estudiarlo.

 

 

Dentro de la misma escuela flamenca, también se presentaba un Cristo cargando con la cruz, atribuido a Michiel Coxcie, pintor de Felipe II. Partiendo de modelos de Sebastiano del Piombo, llama la atención la fuerza poderosa de las manos y la expresiva cabeza. Se conservan otras versiones de este mismo tema, esta procede de las colecciones de los Duques del Infantado.

Las aportaciones de la escuela italiana son también muy significativas, como el Cristo Salvador, que presenta las calidades originales que permiten atribuirlo a Mattia Preti, el heredero de Caravaggio en la escuela napolitana. Se une a la gran colección de obras de este napolitano conservadas en la ciudad. Obra bellísima de impactante efecto del claroscuro y un acertado colorido en rojos y azules.

Firmado y fechado por Filippo Randazzo, en 1734, es la Virgen del Socorro, delicada composición a modo de sacra conversación de la Virgen con los santos, obra de gran calidad del gran pintor siciliano del siglo XVIII.

Entre las obras españolas destacan tres pinturas, una excelente tabla de hacia 1560, enmarcable en la escuela sevillana pero con grandes huellas flamencas, que muestra al Varón de Dolores, con un marco fingido que lleva los atributos de la pasión, una obra de cuidado detallismo. De la centuria siguiente, es el Niño Jesús Salvador, una pintura de formato octogonal con marco de plata, que recuerda la pintura Sevilla del primer tercio del siglo XVII, de gran calidad donde conviven Roelas o Alonso Cano, pintor con quien lo relaciona Benito Navarrete. Por último, una gran Inmaculada, obra de la segunda mitad del siglo XVIII, con amplios celajes de tonos azulados, cierra el ciclo de donaciones y restauraciones junto a algunas obras, como un Niño Jesús, atribuido a Juan de Astorga, un devocionario, un relicario o una biografía de Santa Teresa, de Diego de Yepes, de 1606.

Allí estaban presentes los bienhechores y amigos, los restauradores Carles Salafranca y Julio Alcaraz, profesores y especialistas en la historia del arte. Durante un mes podrán visitarse las obras, así de cerca, hasta que sean ubicadas en sus respectivos lugares en los muros del Museo del Santo Ángel.

 

 

Fotografías de Luis Romero

 

FUENTES

DOBADO FERNÁNDEZ, Juan. El Santo Ángel de Sevilla y su museo. Más de cuatro siglos de espiritualidad y arte, Sevilla, Miriam, 2020, pp. 127-128 y 189.

 

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Restos del sello de lacre en el bastidor de madera

 

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