EL DESCANSO EN LA HUIDA A EGIPTO (IV)
24/12/2025

Durante su estancia en Roma, el pintor francés Louis Gauffier (1762-1801) recibió por parte del mecenas Thomas Hope, heredero de una acaudalada familia de banqueros, el encargo de al menos cinco pinturas, entre ellas "La generosidad de las damas romanas" (1790), "Descanso en la huida a Egipto" (1792) y "Ulises y Nausicaa" (1798), las tres ahora en el Museo Sainte-Croix de Poitiers, localidad natal de Gauffier. Junto a ellas se encontraban también "Aquiles descubierto entre las hijas de Licomedes" y "Héctor reprendiendo a Paris", cuya ubicación sigue siendo desconocida hasta la fecha. En el caso de la obra que nos ocupa, no está claro si la elección del tema fue hecha por Hope, quien aún no había viajado a Egipto, o por Gauffier, quien ya había demostrado su interés en esta civilización en una obra anterior. El cuadro colgaba en origen en la llamada "habitación egipcia" que el mismo Hope había diseñado para su mansión londinense, sobre una chimenea de mármol negro. La habitación, pintada de azul y amarillo pálido, con murales y trampantojos, evocaba la atmósfera de la tumba de un faraón. Estaba decorada con objetos egipcios (esculturas, momias) y elementos de inspiración egipcia en granito y basalto, muchos de los cuales Hope había traído de sus viajes. Después de más de un siglo en la familia Hope, la obra fue subastada en 1917 en Christie's y adquirida por Dykes and Sons. En 1975 fue adquirido para el Museo Sainte-Croix de Poitiers a la Société Artibus de Ginebra. La escena parece tener lugar en un oasis situado en el desierto egipcio, con un enorme árbol a la izquierda del cuadro que cierra la composición y un bosque oriental compuesto parcialmente por palmeras. De nuevo aparece una construcción del Antiguo Egipto, decorada con jeroglíficos, sobre la que reposan María y Jesús. Ambos son agasajados por cuatro ángeles: tres de ellos portan cestas con comida y flores (evocando claramente el episodio apócrifo del conocido como "milagro de la palmera") y otro, más pequeño besa la mano del Niño. En este caso, José se sienta aparte. Mientras hojea un libro, su mirada se dirige a la escena central, de la que está excluido, tanto físicamente por el vacío que lo separa del resto de la familia (con su hatillo y bastón a modo de punto de conexión), como visualmente por el contraste entre luz y oscuridad. A su derecha se encuentra un lejano paisaje desértico, en cuyo centro se alzan dos pirámides que forman un punto de fuga. También es destacable la presencia del burro que les sirve de montura, a la sombra de los árboles, y la cima de un antiguo templo egipcio, oculta por la vegetación, que marca el límite del bosque. El estilo de Gauffier se formó a partir de una formación académica en París y Roma centrada en la pintura histórica. También se inspira en el estilo de Poussin, especialmente en la representación de rostros idealizados. A diferencia de Jacques-Louis David, el neoclasicismo de Gauffier no es severo, sino suave, delicado y alegre. En esta obra, Gauffier sigue la moda ecléctica del siglo XVIII y el interés emergente por el Antiguo Egipto, al que presenta de una forma arqueológicamente convincente. |
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