LA IGLESIA DE LA ASUNCIÓN EN ESTEPA (SEVILLA)

Diego García, Sergio Cabaco y Jesús Abades


 

 

Lo que más llama la atención de este templo es la profusa decoración pictórica de su interior, realizada por Manuel Jódar y Romero en el año 1754. Es iglesia de una sola nave, a la que se añade el núcleo de sacristía, escalera y camarín en la cabecera, así como dos capillas en el lado izquierdo.

El templo data, al parecer, de mediados del siglo XVII (hacia 1646-1652), aunque el camarín y la decoración corresponden al siglo XVIII. En dicho siglo también se restauró la imagen titular, Patrona de Estepa (Sevilla), y se construyó la portada de los pies, realizada en piedra.

 

 

 

El retablo mayor se compone de banco y un cuerpo por tres calles separadas por estípites, siendo datable hacia el año 1745. En su camarín se sitúa la imagen de candelero de la Virgen de la Asunción, obra anónima del siglo XVI restaurada probablemente en torno a dicha fecha, siendo policromada de nuevo y adaptada a los gustos del momento en su apariencia y atuendo. En las calles laterales del retablo se sitúan las esculturas de San José, San Roque, San Joaquín y Santa Ana. En el ático figura un relieve de la Asunción.

 

 

El camarín, realizado hacia el año 1749, tiene su precedente en el dieciochesco de la Virgen de los Remedios de Antequera (Málaga). Se cubre con bóveda semiesférica de seis paños decorada con ángeles músicos; en las pechinas y sobre los paramentos laterales aparecen escenas con la vida de la Virgen y un Apostolado.

 

 

La bóveda del presbiterio posee una original división en óvalos realizados con yeserías, como los escudos que decoran las pechinas. En estos óvalos se representan a los Padres de la Iglesia, santos, eremitas, doctores y arcángeles. Esta estructuración se prolonga en los muros laterales de la iglesia hasta la altura del zócalo. En la bóveda aparecen diversas pinturas de santos de inspiración murillesca.

 

 
     
     

 

Atribuimos a Andrés de Ocampo (Villacarrillo, Jaén, hacia 1555-1560 - Sevilla, 1623), escultor jiennense afincado en Sevilla, este espléndido Crucificado situado en la escalera de acceso al camarín.

Según datos encontrados en los archivos del Palacio Arzobispal de Sevilla, el 9 de Diciembre de 1578 el Concejo de Estepa acordaba a petición del vicario de la Parroquia de Santa María, la sustitución del antiguo retablo mayor de este templo, dado el ruinoso y deplorable estado en que se encontraba. Sin embargo, no será hasta 1583 cuando se contrate la construcción del nuevo retablo al maestre Andrés de Ocampo, otorgándose la correspondiente escritura notarial. En el conjunto, remodelado en el siglo XVIII, intervinieron también Jerónimo Hernández y Juan Bautista Vázquez el Viejo.

Debido a no disponer de documentos, no podemos afirmar que Andrés de Ocampo, hijo del también imaginero Francisco de Ocampo, labrara otro Crucificado para Estepa, pues el que se conserva en el Calvario que remata el mencionado retablo, de 110 cm, es el primitivo.

Cabe la posibilidad que el Cristo conservado en la Asunción fuese, como el resto del conjunto retablístico de Santa María la Mayor, una obra juvenil del artista que constituyó un encargo independiente y paralelo al mismo. En todo caso, aún tratándose de una pieza posterior, debe proceder de otra iglesia pues Ocampo falleció el 10 de Enero del año 1623 y el templo de la Asunción data, como hemos dicho, de mediados del XVII. Por otro lado, tampoco encontramos entre sus muros una ubicación original para la efigie.

Respecto al deficiente estado de conservación de este Crucificado, que muestra grandes analogías con otras creaciones del autor como el sevillano Cristo de la Fundación (Hermandad de los Negritos), el Descendido del templo hispalense de San Vicente o el Crucificado de Comayagua (Honduras), reclama una urgente intervención para reparar los daños, eliminar los numerosos repintes y añadidos, y averiguar así nuevos datos sobre la historia y las características de sus materiales.

 

 

Los muros laterales de la iglesia, así como los medios puntos determinados por los lunetos, responden a un esquema iconográfico análogo. En la bóveda (en la imagen) aparecen, del presbiterio a los pies, San José con el Niño, San Francisco de Asís, San Francisco de Paula y un arcángel.

 

 

En el muro izquierdo figuran San Jerónimo, la Dormición o Tránsito de María (imagen superior), San Pablo Ermitaño, la Virgen del Rosario flanqueada por Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Siena (imagen inferior izquierda), San Guillermo, la Inmaculada Concepción y San Juan Bautista.

 

 

 

En el lado derecho del templo vemos las pinturas de San Antonio Abad, el episodio de Jesús entre los Doctores, San Onofre, la Virgen de la Piedad (imagen superior derecha), un santo anacoreta, la Coronación de la Virgen y otro santo, en el coro. Todas las representaciones pictóricas mencionadas aparecen rodeadas por pinturas de menor tamaño representando santos, escenas de la vida de la Virgen y de Cristo, ángeles y apóstoles.

 

 

 

En el muro izquierdo de la iglesia se abre la Capilla de los Dolores, creada por el Marqués de Cerverales, y que se comunicaba con el vecino palacio por una ventana. Cuenta con un pequeño retablo, relacionable con los talleres antequeranos y especialmente con las obras de la familia Primo (hacia 1760), dedicado a San Pedro.

La magnífica imagen del santo, completamente anatomizada aunque suele ser vestida, es coetánea al retablo y seguramente de la misma procedencia. Se le representa arrodillado, en amargo llanto tras haber negado a Cristo, con las manos prietas, el rostro implorando perdón y la mirada perdida hacia la celestial altura.

De finales del siglo XVI o principios del XVII parece ser la imagen del Cristo de las Penas, al igual que la anterior titular de la Cofradía de San Pedro. Se trata de una obra modelada en papelón policromado que, por la debilidad de su material, tuvo que ser sustituida a efectos procesionales por otra de madera en el siglo XVIII.

 

 

 

Por último, mencionar otras dos interesantes tallas que reciben culto en la iglesia estepeña de la Asunción: la de San Antonio de Padua, de bulto redondo, que también se venera en otro retablo de la Capilla de los Dolores, y la de un Niño Pasionario, anatomizado pero revestido, situado a los pies de la Patrona. Ambas son de origen antequerano (siglo XVIII), muestran atributos propios de su condición, y poseen los caracteres delicados y preciosistas habituales en el círculo escultórico activo en la ciudad de Antequera durante el Setecientos.

 

 

 

La Virgen de la Asunción, Patrona de Estepa, recibe dicho título por la conquista de la ciudad, llevada a cabo por el rey San Fernando (Fernando III de Castilla) en 1240; concretamente el 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen. Se cree que el templo fue levantado en la zona donde se hallaba una mezquita.

 

FUENTES: A.A.V.V. Guía Artística de Sevilla y su Provincia, tomo II, Fundación José Manuel Lara y Diputación Provincial de Sevilla, 2004, pp. 459-460; http://devocionesdeestepa.blogspot.com; FERNÁNDEZ DÍAZ, José. "Los Ocampo, Imagineros Giennenses del Siglo de Oro", publicado en el Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 103, Jaén, 1980, pp. 93-115; www.hermandaddesanpedro.com.

 

 

Nota de La Hornacina: Nuestro agradecimiento a Antonio Caballero Toro
y familia, y a las cofradías estepeñas de San Pedro y la Asunción.

 

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