EL SAQUEO DE OBRAS DE ARTE
POR PARTE DEL ESTADO ESPAÑOL (II)

Sebastián Moreno (04/10/2006)


 

"En los últimos años, la historia de las evasiones desde España de algunas obras importantes es rocambolesca, carne de película si no fuera porque es tan real como la vida misma. Pero este expolio no es, desgraciadamente, cosa del pasado", advierte el crítico de arte Carlos García-Osuna, que ha investigado la peripecia ilegal que siguieron algunas de estas obras.

Por ejemplo, sigue sin aclararse aún cómo pudo salir de España La Marquesa de Santiago, de Goya (212 x 125 cm), actualmente en el Museo Paul Getty, de Malibú (California). Se sabe que salió en 1983 por unos 600 millones de pesetas, que pasó por varias manos, entre ellas un español desconocido. Por si acaso -el Gobierno español podría haberla confiscado-, el Paul Getty no la cedió para la antológica que organizó el Prado en el 250 aniversario del nacimiento de Francisco de Goya.

Uno de los casos más lamentables del continuo expolio es el de La Crucifixión de San Andrés, de Caravaggio, comprada en Londres en 1976 por el Museo de Cleveland a través de testaferros por una cantidad exorbitante: entre 100 y 200 millones de pesetas, aunque nunca se reconoció el precio exacto. Había salido con la aquiescencia de la Junta de Exportación y Calificación de Obras de Arte, en la que figuraba el director del Prado, el del Museo Arqueológico Nacional y notorios catedráticos de arte, entre otros, que no compartieron la advertencia de Alfonso Pérez Sánchez, que luego fue director del Prado, que la daba como una obra segura de Caravaggio.

Pese a que, desde el siglo XVII, La Crucifixión de San Andrés figuraba en el inventario de obras de arte del Conde de Benavente, se le perdió la pista durante tres siglos. Finalmente, la exportó un tal Arnáiz, de origen madrileño, por 10 millones de pesetas.

 

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