SAN PEDRO APÓSTOL: EL JUAN DE MESA "NO IDENTIFICADO" DE COLOMBIA

José Carlos Pérez Morales y Álvaro Dávila-Armero del Arenal


 

Los historiadores del arte Álvaro Dávila-Armero del Arenal y José Carlos Pérez Morales, co-autores del libro Juan de Mesa que ha publicado recientemente la Editorial Tartessos, presentan en La Hornacina el resultado de sus últimas investigaciones, las cuales han permitido identificar la espléndida talla de San Pedro Apóstol venerada en la Catedral de Pamplona (Colombia) como obra del escultor cordobés. Este hallazgo artístico se suma a otras aportaciones que ambos historiadores sevillanos han realizado en los últimos años al catálogo de piezas de Juan de Mesa gracias a su brillante labor, caso del San Nicolás de Tolentino conservado en Mérida (Venezuela).

 

De nuevo, el punto de partida se encuentra en los documentos. El Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla custodia entre sus muros un documento contractual muy interesante. Se trata de una obligación entre el escultor Juan de Mesa y Bartolomé de Cáceres para la ejecución de una imagen del Príncipe de los Apóstoles. Con el minucioso análisis del escrito podemos averiguar datos reveladores.

Este personaje de nombre Bartolomé de Cáceres es “vezino de la ciudad de Pamplona en el Nuevo Reino de Granada de la provincia de Tierra Firme de las Indias”. La denominación de “Nuevo Reino de Granada” nos revela que se trata de la actual Colombia. Bartolomé de Cáceres, según reza el documento más adelante, se encontraba presente en la ciudad de Sevilla en el momento del encargo, 9 de diciembre de 1619. Este dato nos será de mucha utilidad.

En lo que a la escultura se refiere, se trata de un San Pedro Apóstol que debía realizarse en noble madera de cedro y sin policromar. Su altura ascendería hasta cerca de los 170 centímetros y portaría las llaves del Reino de los Cielos en su mano derecha y un libro en su mano izquierda. Su figura apoyaría sobre una peña y en su cabeza ostentaría una “diadema a lo apostolado”. Noventa ducados sería su precio final y como plazo máximo a fines del mes de enero del año siguiente, 1620. En base a estos datos parece que el corto lapso de tiempo entre contrato y carta de pago así como la perfecta plasmación de lo convenido en la escultura, ésta debía de encontrarse en un estado muy avanzado de ejecución en el momento de la firma del concierto.

Durante el año 1619, Juan de Mesa recibe nueve encargos: San Nicolás de Tolentino y Virgen del Rosario, San José con el Niño, San Francisco de Asís, Sagrario con dos santos, Santísimo Cristo de la Conversión, relieve de la Asunción de María y San Pedro Apóstol, además de dos frascos para pólvora para el duque de Medina Sidonia. Con ello quiere destacarse que tanto este año como el siguiente son fecundos en su producción artística y, como se dijo anteriormente, su fama en Sevilla y en tierras americanas debió de incrementarse con gran rapidez.

Retomando el hilo del relato, el encargante se encontraba presente en la ciudad de Sevilla en el momento del concierto con Juan de Mesa. Este dato, además, puede corroborarse por otro lado. En el Archivo General de Indias consta que un tal Bartolomé de Cáceres parte el primer día de abril de 1620 “al nuevo reino de Granada, de donde había venido”. Este escrito nos indica la procedencia de Bartolomé de Cáceres, la ciudad de Pamplona en el nuevo reino de Granada; además nos dice que llega a Sevilla desde allí y que vuelve a irse el día fijado, con lo cual confirma la presencia física en la ciudad.

En base a la documentación consultada en el Archivo de Indias (1) sabemos que Bartolomé de Cáceres obtiene licencia para regresar al Nuevo Reino de Granada el 1 de abril de 1620. Gracias a una Real Cédula firmada en Madrid el 14 de febrero de 1620, el rey da permiso para que Bartolomé vuelva de donde había venido, en compañía de su sobrino y un esclavo. Asimismo, este documento nos refiere que el personaje tendría unos 34 años, lo cual nos sitúa su fecha de nacimiento hacia 1586, a la vez que nos indica que era “mediano y de cuerpo moreno”. No deja de ser revelador que, tanto la firma de este pasaje como la del documento de encargo coinciden a la perfección.

La ciudad de Pamplona, actualmente colombiana, puede relacionarse con Sevilla y, en especial, con Juan de Mesa por otro lado. No hace mucho tiempo, los investigadores que esto suscriben, identificaron un contrato conservado en el Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla con una escultura custodiada en el Museo Arquidiocesano de Mérida (Venezuela). Existen, al menos, dos puntos de conexión entre estas dos localidades: la ciudad de Pamplona se funda el 1 de noviembre de 1549 y su nombre se fija en homenaje a la capital de la provincia de Navarra (España). Es, cuanto menos, curioso que, desde aquí, partieran expediciones, las cuales fundaron, entre otras, Mérida o San Cristóbal, en la República de Venezuela. Además, Pamplona ostentaba una ubicación estratégica en la ruta comercial entre el Nuevo Reino de Granada y la Capitanía de Venezuela. Asimismo, la ciudad de Mérida, desde su fundación en 1558, formó parte de Nueva Granada pasando, posteriormente, a la Capitanía General de Venezuela. Con esto, la ciudad de Bartolomé de Cáceres se inserta de lleno en el recorrido que “normalmente” realizaban muchos de los productos y obras importados desde España.

Hasta ahora, la citada imagen de San Pedro Apóstol no había sido identificada. Sin embargo, tras algunas indagaciones, pudimos ponernos en contacto con un corresponsal del periódico La Opinión y gran conocedor de Pamplona, Roberto Ospino Torres. Gracias a su pericia y conocimiento nos abrió las puertas de la investigación y, tras algunas averiguaciones, llegamos hasta la Catedral Metropolitana, antigua iglesia del convento advocado de Santa Clara. El añejo templo de Clarisas fue construido en 1584 bajo el mecenazgo de doña Magdalena Velasco, hija de uno de los fundadores de la ciudad, don Ortún Velasco de Velásquez, sufriendo, en 1644, el azote de un terremoto que arruinó su fábrica.

En la parte más alta de su altar mayor se ubica una imagen de San Pedro, realizada en madera que, según los expertos, es una de las tallas más hermosas que dejaron los españoles. Los datos que en esta ciudad se poseen se corresponden fielmente con los documentos de los archivos de Sevilla. El Santo es la Imagen Titular de una poderosa hermandad, a la que da nombre (2). Su fundación data de los primeros tiempos cristianos de la ciudad. Tal era su poder adquisitivo que se conocen casos de particulares que pidieron grandes cantidades a la hermandad para usos varios (3). Fernández Piedrahita testimonia que es “la mayor renta que se conoce en las indias...”.

Según la documentación conservada en el Palacio Arzobispal de Pamplona, la talla “fue mandada a hacer por Bartolomé de Cáceres a nombre de los hermanos, al escultor sevillano Juan de Mesa, quien se comprometió a entregarla para final de enero de 1620. El precio de la obra fue de 90 ducados. Es una talla de madera de cuerpo entero de dos varas de alta con su vestidura esgrafiada y policromada con dos llaves de plata en la mano derecha y un libro en la izquierda”.

La llegada de la imagen al puerto de Ocaña se realizó en julio de 1620, y en los primeros días de agosto los mayordomos Clemente Tercero de Vibar y Andrés Morante, presbítero, contrataron a Gaspar Álvarez su traída a Pamplona por 50 reales.

Era prioste ese año el padre Lorenzo Sánchez Gálvez y entre los miembros de la Hermandad figuraban además los mayordomos ya nombrados, el padre Pedro Esteban Rangel y el capitán Lorenzo Fernández de Rojas.

Esta institución religiosa durante muchos años fue centro de gran movimiento económico en la ciudad y la provincia. Esta influencia financiera la ejerció hasta que las leyes de la desamortización la redujo a la inopia.
Monseñor Acosta Mohalem, quien falleciera el sábado 24 de marzo de 2006, también en la revista “Pamplona, Mi Ciudad y sus Templos”, recuerda al Apóstol San Pedro y dice “la cara muestra la fuerza y el vigor del hombre de bien, del hombre que vive la paz interior”.

Como hecho destacable se pude mencionar que San Pedro y San Pablo salen en todas las procesiones de la Semana Mayor de Pamplona, considerada con las de Popayán y Mompox, como las celebraciones más importantes en Colombia (4).

La imagen de escultura del Príncipe de los Apóstoles puede considerarse abiertamente como una de las obras maestras de Juan de Mesa, hasta ahora “desconocida”. Su pose irradia tal fuerza expresiva que la potencia emocional de su cabeza no podía ser menos. Situarse frente al San Pedro de la catedral de Pamplona es leer entre los profundos pliegues de sus ropajes cómo Juan de Mesa sigue al pie de la letra el acuerdo contraído en tierras sevillanas. Como se podrá examinar más adelante sigue fielmente las directrices del documento: de estatura de dos varas, en madera de cedro sin encarnar, diadema, dos llaves en su mano derecha y libro en la izquierda. A pesar de esto, Mesa tuvo que añadir otro elemento, imposible de recoger en un escrito: su honda espiritualidad.

Su rostro muestra los rasgos inequívocos de una persona de edad madura. Las muecas en su curtida piel así lo atestiguan. Eleva su mirada hacia el cielo, del cual es amo y señor pues las argénteas llaves que sus puertas abren, las aferra fuertemente con su mano. Posee una cabellera enmarañada, confeccionada a base de bucles que se retuercen para volver al punto de partida; dos tupidos mechones delante de sus orejas, con un tratamiento tan personal, que pueden establecerse multitud de paralelos estilísticos en sus obras sevillanas. Su boca, entreabierta y mostrándonos parte de su dentadura, parece a punto de pronunciar una plegaria.

Su elaborado ropaje consta de una túnica interior y un manto exterior. La túnica, de color oscuro, posee un plegado plano en la zona pectoral que se torna mucho más profundo en su claroscuro en la manga derecha y en la caída de su pierna izquierda. Por su parte, el manto ostenta una gran riqueza cromática. En su flanco derecho se desprende en una natural caída que se frena en la zona de la cintura. Por contrapartida, el hombro izquierdo es arropado por el manto, que se arremolina bajo el libro y cae en forma de “C” invertida . Este tratamiento, así como la fuerza con que la mano izquierda sujeta el libro, lo veremos cronológicamente más adelante, en la ejecución del encargo de San Ramón Nonnato, realizado para la Orden de la Merced Descalza en septiembre de 1626 y hoy cobijado entre los muros del Museo de Bellas Artes de Sevilla. Incluso comparte con el Santo mercedario el uso de sandalias.

Finalmente, esta figura sería el directo precedente en la representación que su maestro, Montañés, realiza de similar iconografía para la iglesia de San Miguel de Jerez de la Frontera (Cádiz).

De este modo, se da luz a otra pequeña parcela de la, históricamente oscura, nómina de obras del escultor cordobés, muchas de ellas no identificadas por azares del destino. Sin embargo, obras como ésta son capaces de acercar tierras tan distantes geográficamente que, de todos modos, se encuentran realmente unidas espiritualmente.


APÉNDICE DOCUMENTAL

Documento 1
Sevilla, 1619, diciembre, 9
Contrato entre Juan de Mesa y Bartolomé de Cáceres para la hechura de un San Pedro Apóstol en blanco
Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla, oficio 1, legajo 396
(MURO OREJÓN, Antonio: Artífices sevillanos de los siglos XVI y XVII, Sevilla, 1932, pág. 79.)

Sepan quantos esta carta bieren como yo Juan de Mesa escultor vezino desta ciudad de Sevilla en la collacion de San Martin otorgo e conosco questoy conzertado y convenido con Bartolome de Cazeres vezino de la ciudad de Pamplona en el nuevo reino de Granada de la probincia de Tierra firme de las Indias estante al presente en esta ciudad de Sevilla en tal manera que me obligo de hazer e que hare una echura de san Pedro de madera de zedro de escultura e manifatura sin encarnar de alto de dos baras los demas mas o menos ni la peña que a de llebar y su diadema a lo apostolado con dos llaves en la mano derecha y un libro en la yzquierda bueno y bien fecho y acabado en toda perfecion a contento e satisfacion del dicho Bartolome Cazeres el qual me obligo de entregar fecho y acabado como va dicho para fin del mes de henero del año que biene de mill seiscientos e veinte por lo qual a de ser obligado de me dar e pagar nobenta ducados en rreales pagados los beinte ducados dellos de contado… y los cinquenta ducados restantes para el dicho fin de henero del dicho año de seiscientos

Documento 2
Sevilla, 1620, enero, 25
Carta de pago entre Juan de Mesa y Bartolomé de Cáceres por la entrega de la imagen de San Pedro Apóstol
Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla, oficio 1, legajo 396

En Sevilla a veinte y çinco dias de el mes de henero de mill y seisçientos e veinte años ante mi el presente escribano publico e testigos yuso escriptos parezieron presentes Juan de Mesa escultor vezino desta çiudad y Bartolome de Cazeres […] en esta escriptura a quien yo el presente escribano publico doi fe e conozco e chanzelaron y dieron por ninguna esta escritura e de ningun efeto y se dieron por libres a sus voluntades para sienpre xamas porquel dicho Bartolome Cazeres declaro aber recibido la echura del san Pedro quedando en esta escriptura a su satisfazion de que se dio por entregado a su voluntad e renuncio las leyes del entrego y el dicho Juan de Mesa declaro aver reçibido los noventa ducados contenidos en esta escriptura los quarenta ducados dellos los que a reçibido antes de agora y los cinquenta restantes que recibe en reales de veinte […] en presençia de mi el presente escribano publico e testigos desta carta de que doy fee y son en poder del dicho Juan de Mesa de que se dio por pagado a su boluntad y otorga […] de sus nonbres. Testigos Luis Albarez e Diego de ¿Barzelona? […] Antonio de Medina Sanches Bartolome de Caceres Juan de Mesa

Documento 3
Sevilla, 1620, abril, 1
Bartolomé de Cáceres: licencia para volver al Nuevo reino de Granada
Archivo General de Indias, CONTRATACIÓN, 5372, n.6 /1r

En prio de abril […] Bartolomé de cazeres […] 
Sevilla en la caffa Dela contratación De las yndias a Primo de abril de mill y seiscientos y veinte anos los señores presentes y los señores oficiales de la caffa dixeron que daban y dieron licencia a Bartolomé de cazeres para que […] pase al nuevo Reino de granada donde vino dasele la licencia en virtud de la Cedula de su majestad que tiene presentada […]
Traslado de una Cedula de su majestad que presento en esta casa Bartolomé de caceres
El Rey
Mi presente y señores oficiales de la cassa de la contratación de sevilla yo os mando que dejeis volver al nuevo reyno de Granada a Bartolomé de Caceres que vino de aquella tierra y que pueda llevar un sobrino y un esclavo que muxo sin les pedir informaciones algunas constando en ser los mismos y que no son casados en estos reinos y pagando los derechos que debiere del dixo esclavo fecha en Madrid a 14 de febreo de mill seiscientos y veinte años Yo el rey Por mandato del rey nuestro señor Pedro de Ledesma y a las espaldas de la dicha Real Cedula estan [las presentes] firmas
Concuerda con el original donde fue sacado[…]


BIBLIOGRAFÍA

(1) Archivo General de Indias, CONTRATACIÓN, 5372, nº6, 1r-2r.

(2) Luego que se fundó esta ciudad [Pamplona], se dio principio á labrarle Iglesia parroquial, de quien fué primer cura el Licenciado Pedro Velasco, y con el tiempo y limosnas que se juntaron, ha llegado á ser uno de los hermosos templos de aquel Nuevo Reino, en que está fundada la hermandad de San Pedro de mayores rentas que se conoce en Indias. Sus vecinos de presente llegarán a trescientos, con general inclinacion á la virtud y letras, en que se ha señalado sujetos famosos no idos en su recinto, y entre todos Fr. Antonio de Vibar, Religioso Francisco, que supo juntar, cual otro Escoto, el ingenio con el estudio y virtud y que aun malogrado vivió larga edad, porque fué sabio desde muy pocos años.

(3) RAMÍREZ MÉNDEZ, Luís Alberto: “Los homicidios en la élite merideña del siglo XVII” en Ágora, nº11, Trujillo, 2003, pág. 115.

(4) OSPINO TORRES, Roberto: “San Pedro, el apóstol de las llaves del cielo” en Diario la Opinión, 8 de abril, Pamplona, Colombia, 2006.

(5) Según informaciones llegadas desde Pamplona, las llaves parece ser que son las originales que se encargan con la hechura del San Pedro. Sin embargo, no nos ha sido posible el minucioso análisis de estas piezas para comprobar la posesión de alguna marca identificativa que permita averiguar si su origen real es Sevilla o, por el contrario, se realizan una vez llegada la escultura a tierras de Pamplona.

(6) En el contrato de ejecución se encarga la escultura en blanco, sin policromar. Sin embargo, parece ser que la escultura llega a Pamplona policromada. Esto lleva a pensar que si bien Mesa no la entregara ya encarnada y policromada, Bartolomé de Cáceres buscaría algún “pintor de imaginería” para llevar a cabo tal efecto.

 

 

Noticia sobre el Libro de Juan de Mesa en este

Noticia sobre el Hallazgo en Venezuela de San Nicolás de Tolentino en este

 

Volver          Principal

www.lahornacina.com