LA IGLESIA PARROQUIAL DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN
DE ALCALÁ DE LA ALAMEDA EN LA VILLA DE CHUCENA (HUELVA) (I)

Martín Sánchez Franco


 

 

Este templo, construido entre 1773 y 1781, al que erróneamente se le llama ermita desde hace menos de 50 años, era el antiguo templo parroquial de Alcalá de la Alameda. De esta villa sólo queda su iglesia y la parte del caserío del cortijo-hacienda del mismo nombre que haya conservado la estructura que tuviera hasta el siglo XVIII. Su historia nos viene plasmada principalmente en el Estudio Histórico del Marquesado de Alcalá de la Alameda (1).

Su vinculación a la villa de Chucena se debe a tres motivos: Su proximidad (con distancia entre las Iglesias parroquiales que no debe superar en mucho al kilómetro), su misma vinculación señorial desde 1522 hasta 1837 y, sobre todo, su unión en un mismo Municipio al crearse el Ayuntamiento constitucional de Chucena el 24 de mayo de 1812, que debió refrendarse con la estabilización constitucional y la desvinculación señorial de 1837.

La historia de Alcalá de la Alameda, de la que habría que escribirse bastante más, se nos muestra paralela a la de la decadencia de la nobleza. Los documentos parroquiales del siglo XVIII nos ilustran en este sentido. En 1700 sólo tenía 17 vecinos (con un cálculo muy generoso, significa unos 100 habitantes). En 1715, el número de vecinos bajó a 5 (de 25 a 30 habitantes). El censo de 7 de julio del año 1821 (dentro del Trienio Constitucional de 1820 a 1823) nos muestra que Alcalá de la Alameda estaba totalmente despoblada, reiterándose su vinculación, por proximidad, al municipio de Chucena. Sus calles, en el siglo XVIII, habían sido «La calle que va a la Plaza», «El callejón de la Iglesia», «La calle que va a Chucena» y «La Placeta». No procede que en este artículo nos refiramos al desarrollo urbano de Chucena, pero parece procedente decir que en el año 1786 el municipio contaba con 940 habitantes.

Las Iglesias parroquiales sufrieron los desastres sísmicos y meteorológicos del siglo XVIII, de los que el que, en general, causó más daño fue el Terremoto de Lisboa de 1755. Después de éste, la anterior Iglesia de Alcalá estuvo en uso durante 18 años. En el Auto de Cuentas de la Visita Pastoral de 25 de octubre de 1773 (de la Fábrica de la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción de Ntra. Sra. de la villa de Alcalá de la Alameda) se hace constar el recibo de 21 de mayo de 1773 de 220 reales pagados a Ambrosio de Figueroa, maestro mayor de fábricas del Arzobispado, por la visita que hizo de orden del Sr. Provisor para regular el costo de la obra. Otros apuntes nos atestiguan el traslado del Santísimo Sacramento y de la pila bautismal a la iglesia de Genís (otra antigua villa que pertenecía a la misma Parroquia): 18 reales por dos libras de cera, y otros 30 reales (2).

Las Visitas Pastorales de 4 de marzo de 1776, de 31 de mayo de 1779 y de 4 de noviembre de 1782 se realizan en la iglesia de Genís. En esta última se dice que ya la “obra de la nueva Iglesia Parroquial que se estava construyendo… se halla ya acabada”, pero que “subsiste sin uso por falta de adorno”.

 

 

Arenillas (3) en su estudio de Ambrosio de Figueroa, nos dice que la iglesia anterior tenía unas dimensiones demasiado amplias para el número de vecinos que habitaba el lugar. El arquitecto propuso “la ejecución de una capilla de menores dimensiones, con capillas-hornacinas donde colocar los altares, sacristía, cuarto taller, capilla bautismal y otras dependencias”, proyectando, además, “un campanario o espadaña y un aguamanil para la capilla bautismal”. “El coste total del edificio ascendía a 60.000 reales”. Hay que tener en cuenta, según las cuentas parroquiales, que en el año 1772 la fanega de trigo se vendía a 40 reales y la de cebada a 20 reales.

Ambrosio de Figueroa murió el 9 de enero del año 1775, por lo que de las obras se hizo cargo su hijo Antonio. Éste, según Arenillas, en informe que elabora el 28 de junio del año 1779, “indica que las obras estaban hechas conforme a los planos y condiciones dadas por Ambrosio, proponiendo el cambio de ubicación de la escalera de caracol para acceder al campanario”. “En noviembre de dicho año volvía a la obra, ante la duda sobre el modo de cubrir el crucero. En el proyecto la cubierta debía ser una bóveda vaída, sin embargo, Antonio de Figueroa propone una media naranja, que es la que finalmente se realizó”. También nos da Arenillas la fecha en que se dan por concluidas las obras: En la visita que efectuó Antonio de Figueroa en febrero del año 1781. Es interesante observar que, pese a ello, el templo pudiera estar sin uso unos dos años más, ya que, como hemos visto, así estaba durante la visita pastoral de 4 de noviembre del año 1782.

En 1821, como hemos dicho, Alcalá de la Alameda estaba totalmente despoblada. Su Cura don Francisco de Paula García el 20 de agosto de 1823 hace inventario de los bienes y alhajas parroquiales. Se nota la pobreza a la que había llegado esta Iglesia. Aquí sólo vamos a mencionar las sagradas imágenes:

 

 

Antes del 29 de marzo de 1859 el Cura de Chucena, como Cura interino de Alcalá se había dirigido al Arzobispado reclamando las alhajas pertenecientes a esta Parroquia que se hallaban depositadas en la de Umbrete. En la respuesta del Canciller Secretario, Dr. D. Francisco de Astorga, se dice que Su Eminencia el Cardenal le manda que se le pregunte por las alhajas que faltaran en la Parroquia de Chucena. En la respuesta, de 9 de abril del mismo año, el Cura de Chucena dice al Arzobispado que “en la parroquia de Chucena no hacen falta las alhajas depositadas en la de Umbrete, por cuanto el Illmo. Cavildo Catedral, cuya capilla era, la tenía suficientemente provista”, y que “donde sí hacen falta es en la Parroquia de la Pura y Limpia Concepción de Alcalá de la Alameda, cuya Yglesia y feligresía me ha sido encomendada interinamente”. “Para ésta las he reclamado en mi citada exposición, y creo muy razonable lo que pido, por cuanto teniéndolas propias dicha parroquia no es justo que tenga que mendigarlas de otra, o que yo deba suplirlas con las de mi primitivo nombramiento, ínterin las mismas están cirviendo en otra parte, sin más razón que el habérselas llevado a su parroquia el Visitador Comissionado”.

Algunos fieles debía tener todavía la Parroquia de Alcalá de la Alameda, ya que el Cura dice que en 1858 había tenido que administrar a dos enfermos y celebrar el entierro de uno de ellos, “valiéndome de los utensilios de ésta de Sta. Mª. de la Estrella, fuera de las misas y funciones que exige la piedad de los fieles”.

 

 

Todo esto nos muestra que la Iglesia parroquial de la Pura y Limpia Concepción de María (de la Purísima Concepción, de Ntra. Sra. de la Concepción y Santa Ana -las denominaciones, sin faltar al concepto básico, se alteran, quizá en el sentido en que se desarrolla el proceso hacia la definición dogmática-) de Alcalá de la Alameda se ve abocada al abandono, a un abandono de casi un siglo.

Sin duda, el proceso de abandono ha sido paulatino. Durante el mismo sus imágenes debieron pasar a custodiarse en el almacén de la parroquia de Chucena, pero sólo nos ha llegado la antigua Inmaculada titular, que tras una serie de remodelaciones se ha convertido en la actual Virgen de los Dolores, titular de la Cofradía del Santísimo Cristo de Burgos. Tenemos fotografía anterior a estos cambios, apreciándose en la imagen, a la que, para la fotografía, se le colocó una improvisada indumentaria, el deterioro de casi un siglo de almacenamiento.

No sabemos qué haya sido del Santo Cristo que, con la Purísima, presidía el altar mayor, pero pudiera ser uno de los que tiene la Iglesia Parroquia de Ntra. Sra. de la Estrella de Chucena. De la que sólo podemos constatar su desaparición es de la Virgen del Rosario, ya que nos parece improbable que sea la imagen de la misma advocación de la Parroquia de Chucena, porque su retablo la ubica en su mismo lugar actual ya en el del siglo XVIII.

La Virgen del Rosario de Alcalá de la Alameda debió ser muy venerada en la comarca, como demuestra el hecho de que Pedro García, vecino de Hinojos, le hubiera dejado para su culto en su testamento, de 1747, un legado de 180 reales. Para que podamos relacionar esta cantidad con los precios de la época podríamos mencionar los del trigo y de la cebada, pero, para no extendernos en exceso, resaltamos sólo el hecho de que por la Fiesta de la Purísima Concepción, titular de la Iglesia, recibía el Cura Párroco 12 reales.


BIBLIOGRAFÍA

(1) SÁNCHEZ FRANCO, Martín. Estudio Histórico del Marquesado de Alcalá de la Alameda, Huelva, Diputación de Huelva, 1975.

(2) Los datos parroquiales han sido consultados en el Archivo Parroquial de Alcalá de Alameda.

(3) ARENILLAS, Juan Antonio. Ambrosio de Figueroa, tomo 62 de Arte Hispalense, Sevilla, 1993.

 

Segunda Entrega en este

 

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