LUIS SANGUINO

Última actualización: 14/07/2026


 

 
 
Monumento a Juanita Reina (Sevilla)
Foto: Antonio González-Alba

 

Luis Antonio Sanguino de Pascual nació en Barcelona, el 13 de agosto de 1934. Desde muy joven utilizaba la cera de las velas de su casa para convertirlas en pequeñas esculturas que escondía bajo su cama. En Madrid, ciudad a la que se trasladó con 16 años de edad tras residir con su familia en Córdoba y Cádiz, fue un aventajado discípulo del escultor Federico Coullaut-Valera, quien pronto se dio cuenta de que tenía bajo su tutela a un muchacho con gran potencial.

A sus tempranos 18 años de edad, Luis Sanguino gano un Premio Nacional de Escultura gracias a unas estatuas que representan la "Unión de la Iglesia y el Ejército". Dicho conjunto, que consta de ocho monjes tallados en granito, fue luego colocado en la Basílica del Valle de los Caídos, situada en la Sierra de Madrid. Con dicho proyecto terminado, comenzó su extensa carrera artística entre España y América.

Primero fue a Nueva York, donde en 1957, tras contraer matrimonio con la estadounidense Dana Woodward, comenzó con varios encargos para magnates americanos y sus colecciones privadas. Muchas de estas esculturas fueron talladas por Sanguino en mármol y piedra.

Entre las obras de su época neoyorquina, destacan el "Monumento a los inmigrantes", situado en The Battery, parque público de Manhattan conocido entonces como Battery Park, en lo que era la entrada al nuevo mundo. Antes había llevado a cabo los representativos bustos del presidente John Fitzgerald Kennedy y de Fiorello La Guardia, alcalde de Nueva York, este último colocado en el aeropuerto que lleva su nombre.

Durante esa época Sanguino expuso en la Galería de Armand Hammer, situada también en Manhattan, y en la Galería de Palm Beach, en Florida, conociendo de cerca las obras de artistas como Rodin, Brancusi y Modigliani, que desde entonces influyeron en su estilo.

Otras obras destacables del periodo neoyorquino son el busto del industrial aeronáutico Donald Douglas para Los Ángeles, el monumento a Ernest Hemingway que envió de Nueva York al entorno de la plaza de toros de Pamplona, las esculturas públicas "El beso" y "Monumento a Nueva York" para Park Avenue y Wall Street, respectivamente, y la estatua del embajador Diego de Gardoqui en Philadelphia.

 

 
 
Cristo crucificado (colección privada)
Foto: Fernando Durán Subastas
 
 
 
 
Monumento a los inmigrantes (Nueva York)
Foto: Zach Korb

 

Luis Sanguino regresó en 1976 a España, aunque de forma temporal. En su país natal entonces le encargaron varios monumentos, muchos relacionados con el mundo del toro, su gran afición. También durante esa época le fue concedida la Medalla de Isabel la Católica por el rey Juan Carlos I.

Después viajó a México, donde vivió doce años y fue contratado para la creación de setenta y dos obras, entre las cuales destacan doce estatuas ecuestres de varios presidentes, como Morelos y López Portillo, la espectacular imagen de Emiliano Zapata y la majestuosa Fuente de Neptuno en Monterrey.

En 1986 regresó de nuevo a España, y se asentó, esta vez definitivamente, en Valdeprados (Segovia), donde emprendió una imparable carrera creando monumentos ubicados en plazas y calles de importantes ciudades por todo el país junto con innumerables encargos para entidades privadas.

En Madrid destacan los monumentos de Antonio Bienvenida, El Yiyo y el mural "El Encierro" en los alrededores de la plaza de toros de las Ventas; la "Fuente del triunfo de la mujer" y el "Monumento de despedida del siglo XX y entrada en el siglo XXI", ubicado en el barrio de San Blas; el "Homenaje a Cervantes" y una estatua a Manolete en la madrileña calle de Alcalá. Mención especial merecen las puertas de entrada a la Catedral de Almudena, así como los doce apóstoles que rodean el exterior de la cúpula del templo.

Por otro lado, en Sevilla tenemos los monumentos a Juanita Reina, en el Cementerio de San Fernando, y a Ángel Peralta en el Museo de la Maestranza. En Marbella, la Fuente al Sol, colocada en uno de los paseos más transitados de la ciudad. En Segovia, el monumento a Cándido López, famoso restaurador local. En Oviedo, tres esculturas que simbolizan la paz, la libertad y la vida. En Chipiona, el popular mausoleo dedicado a Rocío Jurado. Y para no perder contacto con América, durante esta etapa Sanguino también fue requerido por el gobernador de Puerto Rico con el fin de labrar una fuente nocturna que, con el título "Raíces", alumbra el paseo de la Princesa del viejo San Juan.

Luis Sanguino falleció el 12 de julio de 2026 a los 91 años de edad, después de una incansable trayectoria con su amada y dura profesión. Queda en su legado ser uno de los artistas españoles más prolíficos y de mayor proyección internacional, tanto en el ámbito de la escultura monumental como de la figurativa.

 

 
 
Puerta de la Catedral de la Almudena (Madrid)
Foto: Heinz Plenge Pardo

 

Volver          Principal

www.lahornacina.com