RICARDO DE MADRAZO
13/10/2026

Ricardo de Madrazo y Garreta (Madrid, 1852-1917) es el miembro menos conocido de una de las familias más influyentes en la cultura española del siglo XIX. Hijo menor de Federico de Madrazo y nieto de José de Madrazo, Ricardo creció en uno de los entornos artísticos más relevantes de la España del siglo XIX. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, teniendo como maestros a su propio padre, a Joaquín Espalter y a los escultores Ricardo Bellver y Ponciano Ponzano. Su formación, por tanto, estuvo marcada por la influencia de su padre y, especialmente, por la cercanía de su cuñado Mariano Fortuny -marido de su hermana Cecilia de Madrazo-, en cuyo taller comenzó a trabajar siendo muy joven. Sin embargo, el reconocimiento alcanzado por Fortuny y por su hermano Raimundo contribuyó a relegar su figura dentro de la historiografía artística. Los campos en los que Ricardo de Madrazo alcanzó una mayor singularidad fueron el dibujo y la acuarela. Aunque también cultivó el óleo, el retrato y la ilustración, y experimentó con la fotografía, sus cuadernos y obras sobre papel ofrecen el testimonio más directo de sus intereses, sus viajes y su evolución artística. Los viajes constituyeron una fuente esencial para el trabajo de Ricardo de Madrazo. En 1867 viajó a Roma, donde asistió a la Academia Chigi. Al año siguiente se estableció en París, junto a los Fortuny, donde tuvo la oportunidad de visitar el taller de Jean-Louis-Ernest Meissonier. Las acuarelas realizadas durante sus estancias en Córdoba y Granada, algunas de ellas en compañía de Fortuny, revelan su interés por la arquitectura islámica, el paisaje y los efectos de la luz. Dichas piezas muestran su atención al detalle y su capacidad para trasladar al papel las variaciones cromáticas y lumínicas de estos espacios. El viaje al norte de África de 1877 amplió su repertorio con asuntos orientalistas. Los cuadernos conservan numerosos apuntes tomados en Tánger y Fez, algunos de los cuales sirvieron posteriormente como punto de partida para otras composiciones o fueron reproducidos en revistas ilustradas. Toledo y Venecia fueron también destinos frecuentes. |

La cercanía entre Ricardo de Madrazo y Mariano Fortuny permitió al primero conocer directamente el proceso creativo de su cuñado, trabajar con los mismos modelos y registrar aspectos de su vida cotidiana. Lo anterior sitúa a Ricardo de Madrazo como testigo directo del ámbito profesional y familiar de uno de los artistas españoles de mayor proyección internacional del siglo XIX. La vida del artista siguió vinculada a la de Fortuny hasta que este falleció, inesperadamente, en 1874, y hubo de hacerse cargo del estudio, la catalogación y la subasta de las obras de su cuñado, realizada en el hotel Drouot de París. Después, pasó algunas temporadas en Tánger en compañía de su colega José Tapiró y Baró, y alternó sus estancias entre París y Madrid, participando alternativamente en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de ambas capitales. En 1885 se estableció definitivamente en Madrid, viajando anualmente a Venecia y a París. A partir de aquel año, siguiendo la tradición familiar, se especializó en pintura de paisaje y en retrato. Desde finales del siglo XIX, Ricardo de Madrazo desarrolló también una intensa actividad como copista, reproduciendo a la acuarela pinturas de grandes maestros, especialmente obras conservadas en el Museo del Prado de Madrid. Esta práctica exigía interpretar mediante el dibujo y el color la factura, la composición y los efectos lumínicos de los originales. Lejos de constituir reproducciones mecánicas, estas copias revelan su capacidad para analizar y reinterpretar los recursos pictóricos de otros maestros. Sus cuadernos contienen retratos de familiares, escenas domésticas, animales, objetos cotidianos y recuerdos de los lugares en los que transcurrió su vida. Realizados en muchos casos al margen de los encargos profesionales, estos apuntes muestran la función del dibujo como instrumento de observación y memoria. Sus amplios conocimientos sobre la Antigüedad lo convirtieron en un valioso asesor artístico de importantes coleccionistas españoles y americanos. Asimismo, Ricardo de Madrazo desempeñó, además, un papel fundamental en la conservación del legado familiar. Recibió de su padre una parte importante del archivo de los Madrazo y lo preservó íntegramente, haciendo posible su llegada hasta la actualidad. |

Del 13 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027 en el Museo Nacional del Prado de Madrid, Ricardo de Madrazo (1852-1917): dibujos y acuarelas, primera exposición dedicada al artista. La exposición reúne cuadernos de dibujo, acuarelas, dibujos, un autorretrato y documentos personales que permiten recorrer una trayectoria desarrollada durante casi medio siglo. |

www.lahornacina.com