MANUEL DIAS

28/09/2026


 

 

El escultor lisboeta Manuel Dias (1688-1755) se erige como una de las figuras más determinantes de la escultura e imaginería portuguesa del siglo XVIII. Su actividad se centra durante el apogeo del periodo barroco joanino bajo el reinado de D. João V. Conocido popularmente entre sus contemporáneos con el revelador sobrenombre de "O Pai dos Cristos" debido a la extraordinaria abundancia y maestría con que su taller produjo imágenes de Cristo crucificado, Dias desempeñó un papel central en la configuración del lenguaje devocional de la capital lusitana.

Afincado en el céntrico barrio del Borratém, muy cerca del palacio de los marqueses de Cascais y de la iglesia de Santa Justa, no solo fue un virtuoso artesano de la madera policromada, sino también una personalidad plenamente integrada en el entramado social, religioso y caritativo de la Lisboa de su tiempo. Su trayectoria profesional estuvo íntimamente ligada a la alta nobleza y a instituciones de socorro, destacando su estrecha amistad con Filipa de Noronha -hija de los marqueses de Cascais y madrina de uno de sus hijos- y su compromiso fundacional con la Irmandade da Caridade Geral, instituida en 1736 por el fraile oratoriano Baltasar da Encarnação para el auxilio de los desfavorecidos y encarcelados.

El lenguaje formal de Dias sintetiza a la perfección las aspiraciones estéticas del barroco portugués, caracterizándose por un acusado dinamismo, una potente volumetría en los ropajes y una delicada circunspección en los rostros de sus figuras. Sus imágenes presentan rasgos morfológicos altamente identificables, tales como caras serenas de ojos almendrados, narices estilizadas, bocas pequeñas, cuellos cilíndricos y una peculiar anatomía en las manos, donde los dedos medio e índice suelen abrirse formando una sutil estructura en "V".

Un testimonio excepcional de su maestría es el grupo escultórico monumental de "Nossa Senhora da Caridade" (imagen superior, en torno a 1748), encargado para la ermita de la citada hermandad y hoy conservado en el Museu Nacional de Arte Antiga (MNAA) de Lisboa. En esta pieza, de elegante ejecución en pino dorado, estofado y policromado, el artista adaptó refinados modelos compositivos difundidos mediante grabados europeos para representar a la Virgen con el Niño Jesús y San Juan Batista, convirtiéndola en un verdadero icono devocional que fue reproducido profusamente en estampas, grabados de la época y exvotos.

Uno de los principales conjuntos documentados de su obra se conserva en Mafra, bajo la custodia de la Real e Venerável Irmandade do Santíssimo Sacramento. Allí se encuentran, entre otras piezas, representaciones de Cristo crucificado, san Francisco de Asís, San Ivo y San Luis de Francia. Este conjunto permite apreciar la variedad de su repertorio y la importancia que alcanzó su taller en la escultura religiosa portuguesa del siglo XVIII.

Otras obras vinculadas a su producción son el San Miguel Arcángel y la Inmaculada Concepción de la Iglesia de Nossa Senhora da Pena, en Lisboa.

 

 
 
San José (Iglesia del Carmen de Oporto)
Foto: José Augusto Costa

 

El prolífico taller de Dias no trabajaba de forma aislada, sino que funcionó como un dinámico centro de producción y enseñanza que irradió su influencia estética hacia las siguientes generaciones de artistas. En su obrador del Borratém se formaron y colaboraron discípulos destacados como Valentim Gomes y Manuel Diniz, quienes compartieron con el maestro no solo la labor escultórica sino también la participación activa en los cargos directivos y en los peditorios públicos de la Hermandad de la Caridad.

Además, la influencia de su círculo familiar y profesional se extendió tras su fallecimiento a través de su yerno, el célebre arquitecto y escultor Eugénio dos Santos, y del pintor Lourenço dos Santos, colaborador habitual del taller. Esta red de artistas garantizó la continuidad del estilo iniciado por Manuel Dias, prolongando su sello estético e iconográfico en el ámbito de la escultura sagrada lisboeta aun cuando la dinámica del taller se vio drásticamente alterada por los acontecimientos históricos.

La dimensión humana y el profundo compromiso religioso de Dias se reflejan con singular nitidez en sus vivencias junto al fraile Baltasar da Encarnação, donde la producción artística y la acción caritativa se entrelazaban a diario. Como miembro fundador de la Irmandade da Caridade Geral, el escultor asumió responsabilidades de peso, desempeñando los cargos de primer tesorero en 1736 y de segundo mayordomo de la capilla en 1739.

La biografía manuscrita del fundador recoge anécdotas conmovedoras que ilustran el celo del artista, como aquella ocasión en 1736 en la que Dias no dudó en salir a la calle acompañado de sus propios oficiales de taller para transportar y repartir públicamente la comida destinada a los presos de las cárceles de Lisboa. Este gesto de humildad, poco común entre los seculares de la corte, causaba sonrojo en sus oficiales pero consolidó su reputación como un hombre de fe tan abnegado en la caridad como eminente en su oficio.

El trágico desenlace de su vida quedó indisolublemente unido a uno de los acontecimientos más devastadores de la historia europea: el Gran Terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755, en el cual el escultor perdió la vida. El seísmo y el pavoroso incendio que asoló la capital en las horas posteriores no solo acabaron con su existencia, sino que redujeron a cenizas su taller y la recién terminada Ermida da Caridade junto a la Sé catedral, destruyendo una parte sustancial de los retablos e imágenes salidos de sus manos.

Aunque la imagen titular de la Virgen de la Caridad y algunas piezas exentas lograron ser rescatadas de entre los escombros para emprender un largo periplo secular que culminaría con su ingreso en el museo nacional en 1917, la dispersión y pérdida de su obra ocultó durante más de un siglo la verdadera dimensión de su catálogo.

La reciente historiografía y los estudios especializados reivindican hoy a Manuel Dias como "o mais insigne dos estatuários" de su tiempo, rescatando así del olvido la figura de un maestro imprescindible para comprender la magnificencia del arte barroco en el Portugal del siglo XVIII.

 

 
 
Virgen del Carmen (Colegio del Carmen de Coimbra)
Foto: Nuno Saldanha

 

FUENTES

COSTA SALDANHA, Sandra. "Da Ermida ao Museu: O percurso da imagem de "Nossa Senhora da Caridade", en O Pai dos Cristos: Esculturas de Manuel Dias (1688-1755) (catálogo de exposición), Lisboa, Museu Nacional de Arte Antiga y Secretariado Nacional para os Bens Culturais da Igreja, 2018, pp. 29-51.

 

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