FRANCISCO RUIZ AMADOR

Pedro Castellanos (Última actualización: 15/01/2023)


 

 

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Biografía

Nació en Badajoz el 8 de noviembre de 1676. Era hijo de Juan Sánchez Amador y de María Ruiz. Sus abuelos paternos fueron Pedro Sánchez Amador y María Paladinas. Sus abuelos maternos fueron Francisco Hernández Nevado del Higueral y María Ruiz Guerrera, seguramente naturales de Valverde de Leganés. Sus bisabuelos maternos fueron Diego Hernández Nevado del Higueral, alguacil mayor de la villa de Valverde de Badajoz (hoy Valverde de Leganés), y Ana Pérez Galvana.Tras la guerra con Portugal (1640-1668), la llamada Guerra de Restauración portuguesa por la independencia de la Monarquía Hispánica, la villa de Valverde quedó arrasada y despoblada, yéndose algunos de sus parientes a Hornachos (Badajoz), situada a unos 93 kilómetros. Sus abuelos Francisco Hernández del Higueral y María Ruiz se marcharon a Valverde de Mérida, situada a unos 72 kilómetros, donde quizá tuvieran a algún pariente. Eran lugares más seguros por los continuos ataques de los ejércitos portugueses por toda la Raya. Sin embargo, un familiar de su madre hizo volver a Badajoz a Francisco Hernández del Higueral y a María Ruiz, "en donde les dio casa para que vivieran, socorriéndoles y ayudándoles con cuanto podía, pues le compró un par de bueyes, les dio trigo y tierra para que sembraran". A lo mejor si hubiera nacido en Valverde de Mérida no hubiera llegado a ser escultor. Del Higueral debió ser un mote que se convierte en apellido, pues en documentos del siglo XVIII se cita que Francisco Ruiz Amador era hijo legítimo de Juan Amador y de María Ruiz, ya difuntos, y que esta María Ruiz era hija legítima de Francisco Hernández Nevado, "alias el del Higueral", y de María Ruiz Guerrera. En estos documentos también aparece curiosamente Catalina Antonia Barreto Canavaca, que firma como Catalina Antonia Rodríguez (sic) Canavaca, la que fuera segunda esposa del escultor en ingeniero pacense Miguel Sánchez Taramas. Ella declara que conocía mucho a María Ruiz, esposa de Juan Amador (padres de Francisco Ruiz Amador), "a quien conocimos y tratamos y haber sido mujer legítima del referido y con especialidad yo, la dicha Catalina, pues viví con la susodicha en mi propia casa, por tiempo y espacio de cuatro años hasta que murió en mi presencia". Resulta muy curioso que Catalina viviera con la que fue suegra de su difunto marido, pero no de ella, pues María Ruiz Amadora (sic) fue la primera esposa de su marido, que era hija de los mencionados María Ruiz y Juan Amador.

Francisco Hernández Amador, era conocido como Francisco Ruiz "el Mayor", para diferenciarlo de su hijo, también escultor, apodado "el Mozo". En algunos encargos se le menciona como "maestro de escultura" o "profesor de arte de la escultura y arquitectura". Como Francisco Ruiz se casó con 24 años de edad el 2 de febrero de 1701 con Ana Caballero en la parroquia del Sagrario de la catedral de Badajoz. Ella era hija de Lorenzo Martín Caballero y de María de Olivera Caballero, siendo testigos entre otros, Miguel Sánchez Taramas. El escultor alternaba el apellido Hernández (al menos desde 1696) con el de Ruiz. Debió ir probando hasta quedarse con el que más le gustaba. Era cuñado del escultor sevillano afincado en Badajoz Florencio Enríquez. Como ya aporté de forma inédita en 2019 (1). Se casa en primeras nupcias justo después que el escultor sevillano Florencio Enríquez, que se casa con la hermana de su esposa, Francisca de Olivera, mencionada posteriormente como Francisca Caballero. A partir de este momento se convierten en cuñados y, seguramente, en colaboradores artísticos. Fueron cuñados por poco tiempo, pues Francisco se queda viudo. Ana Caballera (sic), falleció en su casa de la calle Santa Lucía el 30 de septiembre de 1702. No testó y se enterró en el convento de San Francisco. De este primer matrimonio de Francisco Ruiz Amador y Ana Caballero le he podido documentar una hija inédita, llamada María. Nació en Badajoz el 15 de septiembre de 1702. Falleció moza soltera, con veinte años, el 25 de noviembre de 1722 en la calle de Santa Lucía. Fue enterrada en la primitiva ermita de San José, hoy capilla del convento de Adoratrices.

Como Francisco Hernández Amador, con 25 años de edad, le faltaba un mes para los 26, casó en segundas y últimas nupcias en la parroquia de Santa María del Castillo el día 8 de octubre de 1704 con María (Rodríguez) de Amaya, natural de Alburquerque (Badajoz). Ella era hija de Manuel Rodríguez de Morales, vecino y natural de Badajoz, hijo de Gonzalo Sayago y de María González, naturales de Fuente del Maestre (Badajoz). La madre se llamaba también María de Amaya. Manuel Rodríguez de Morales otorgó testamento en Badajoz el 21 de octubre de 1733. En él afirmaba lo siguiente:

 

"Asimismo, declaro que al tiempo y cuando casé a la dicha mi hija María de Amaya con Fco. Ruiz, su marido, maestro de escultor, dándole de dote una cama de madera nueva con sus barandillas que me costó seis ducados, un colchón con su sarga nueva, cuatro sábanas de lienzo y cuatro almohadas, un cobertor de paño nuevo anaranjado, un escritorio que me costó 120 reales, un cofre nuevo de Salamanca forrado que me costó 60 reales, cuatro cuadros de dos varas de diferentes pinturas y otros diferentes bienes y menaje de casa y un vestido que saqué para su marido de paño fino."

 

Del matrimonio entre Francisco Ruiz Amador y María de Amaya le documento varios hijos varones y hembras. Francisco y Fernando Isidro siguieron la profesión de escultor de su padre. A pesar de que algún autor niega la existencia de Fernando. Hay que destacar el parentesco que tuvo Francisco Ruiz Amador con otros artistas de la época, pues su hija María Manuela fue apadrinada por el pintor sevillano Alonso de Mures, afincado en Badajoz. Es más, puedo aportar otro dato inédito, pues María Manuela se casó con Manuel de Bárcena, hijo del pintor pacense Silvestre García de Bárcena y Rosa Agustina de Alcaraeta y Puelles.

Francisco Ruiz Amador falleció en Badajoz el 15 de enero de 1748 a los 72 años de edad en su casa de la calle del Pozo, actual calle Menacho. Fue sepultado en la iglesia del convento de San Francisco. No testó por no tener bienes para hacerlo, lo que indicaría que, aunque no pobre, murió con escasos recursos económicos. Ignoro el lugar exacto donde estaba su vivienda, ahora difícil de precisar, debido a las transformaciones urbanísticas hechas en la zona a lo largo de las últimas décadas.

 

 
 
Retablo de Salvatierra

 

Su obra artística. Influencias

Al no existir ningún examen de escultores ante escribano público en Badajoz, es curioso que sí de pintores y carpinteros, no sabemos quién era su maestro. Se intuye, por su estilo, que era su cuñado Miguel Sánchez Taramas (San Vicente de Alcántara, 1668 - Ceuta, 1734). Tampoco descarto que llegase a ser oficial del escultor sevillano Florencio Enríquez, también cuñado de Francisco. Ya hemos visto ambos se casaron en el mismo templo uno detrás de otro y con dos hermanas badajocenses. No aparece su nombre en el contrato que Miguel y Florencio firmaron para hacer el retablo mayor de Almendral (Badajoz) entre 1701 y 1702, lo que indicaría que todavía no debía poseer el título de maestro escultor. Supongo que sería un oficial de ambos hasta independizarse. Su primera obra en solitario como tallista está documentada en 1712.

Pese a la fama y el prestigio de los que gozó Ruiz Amador durante su trayectoria, hasta el punto de que su taller de imaginería extremeña fue el más importante del siglo XVIII, lo cierto es que fue un artista limitado, al menos en sus inicios. También habría tener en cuenta que no todas las obras que salieron del taller eran suyas, sino de aprendices y oficiales que imitaban, con mayor o menor acierto, su inconfundible estilo que podemos llamar "ruizamadoresco". Por eso cumplen con tanta rapidez y tantos encargos realizados en pocos años, además de las diferentes calidades de los acabados, como se aprecia en las obras firmadas en Feria (Badajoz). Las obras realizadas por Ruiz Amador muestran a veces un repetitivo trabajo anatómico, al contrario que su maestro Miguel Sánchez Taramas, más experimentado para las tallas que llevaban ropajes, con pliegues más naturales, como vemos en las tallas de las catedrales de Plasencia y Badajoz. A pesar de estas limitaciones, Ruiz Amador supo cumplir con bastante dignidad los encargos cometidos, llevando a cabo unas graciosas creaciones de fuerte sabor popular que supieron conectar fácilmente con la población que, por otra parte, la mayoría era analfabeta y con pocos conocimientos sobre arte. Su taller era familiar, pues también colaborarían en él sus hijos Francisco Ruiz de Amaya y Fernando Isidro Ruiz de Amaya (del que algún autor negaba su existencia), además del también badajocense Alonso de Mures, el Mozo, modesto escultor, hijo del pintor homónimo sevillano y habitual colaborador en labores de policromía y estofado. Otro de los colaboradores de Francisco Ruiz Amador era el pintor sevillano Alonso de Mures que, seguramente, era el policromador de sus obras, como ahora veremos, como también lo fue de Miguel Sánchez Taramas. Como ya podíamos ver en la obra de Sánchez Taramas, las gran mayoría de sus tallas muestras unos ojos muy rasgados. Estos rasgos orientalizantes los tomarían seguramente de las dos magníficas tallas de marfil traídas de Filipinas a finales del siglo XVII que se conservan en la catedral de Badajoz. Se trata del arcángel san Miguel y san Juan Bautista.

Como su maestro, se dejaría influenciar por todo lo que tenían a su alrededor. Seguramente de artista locales y foráneos, muchas ya destruidas de grandes templos como fueron Santo Domingo, San Francisco, la propia catedral metropolitana, de otros ya desamortizados o de las varias ermitas extramuros. También intuyo que se pudo influenciar de grandes artistas barrocos portugueses. No en vano, Badajoz es una ciudad fronteriza con Campomayor, Elvas y la ahora española Olivenza, en especial de sus retablos tan característicos y recargados. Igualmente, se pudo influencia de artistas portugueses que estuvieron en Badajoz, como el gran tallista Francisco Machado (2). Sus viajes a localidades de la entonces provincia de Extremadura, bien para tomar medidas y/o ensamblar retablos, le daría la oportunidad de ver otras obras interesantes que le pudieron dar ideas. Este es el caso que aprecio en un crucificado llamado de la Sangre, que se encuentra en San Vicente de Alcántara (Badajoz), localidad natal de Miguel Sánchez Taramas, donde hay varias obras que se pueden adjudicar al taller de ambos. Veo detalles comunes en los pliegues del paño de pureza y la forma del vientre, que luego aparecen en las obras de Ruiz Amador, tanto las documentadas como las atribuidas. También en la forma de la barba, rizada y partida. No creo que sea obra suya este Cristo sanvicenteño, pero esa forma de ensamblar los brazos articulados los he visto en obras como el Cristo articulado que se usa como Yacente en Almendral, muy repintado y dañado en la Guerra Civil, obra que se puede atribuir al taller de Ruiz Amador sin dudar.

También puedo ver influencias indirectas de la escuela sevillana de algunas obras de localidades de la provincia de Badajoz. En concreto de un san Juanito que se conserva en la parroquia de Salvatierra, en especial ese lacito que lleva en su cintura, que usó tanto Ruiz Amador. En esa misma parroquia tiene precisamente un retablo documentado que custodia el magnífico Resucitado, de estilo roldanesco. Este san Juanito, o bien es una obra sevillana, de Felipe o Francisco de Ribas o su círculo, o es una obra de Sánchez Taramas-Ruiz Amador muy influenciada por esta escuela. Esa forma de tallar el pelo lo podemos ver en otra talla de vestir del Niño Jesús de la parroquia de Montijo (Badajoz) a la que le faltan muchos dedos. Aunque ya ha sido atribuida a esta escuela, ya me di cuenta de que parecía claramente una obra sevillana en 2007, cuando lo vi por primera vez.

También me parece ver en su imágenes masculinas un cierto aire arcaico, con esas barbas rizadas que recuerdan a obras del románico, quizá se inspirase en alguna obra de esa época que hubiera visto en la región. Los arremolinamientos de los pliegues de sus obras son muy característicos. En algunas figuras femeninas se pueden ver detalles comunes como ese lazo, una flor en el pecho y dos mechones en la frente en forma de uve. También los ojos de cascarón de vidrio pintado por el interior (que aprendió de Miguel Sánchez Taramas), una habitual sonrisa, bien con la boca cerrada o abierta, un gracioso hoyuelo en su barbilla o los dedos de las manos con gran movimiento, en especial ese giro del dedo meñique que tanto le gustaba. Se aprecia la inferior calidad de manos y pies de algunas obras que, seguramente, remataron otros colaboradores del taller. Como ya he citado, los ojos rasgados son una característica de sus obras, algunas parecen Budas. Es habitual la postura de contrapposto que se pueden ver en sus obras. Otra característica que marca a la mayoría de sus amarrados a la columna es el escalón que usaba en las peanas, una forma de reforzar el anclaje de los pies y al mismo tiempo ahorrar madera, pero antiestético. Ha sido eliminado en algunas de sus obras ya restauradas, como el de Torre de Miguel Sesmero (Badajoz) o Talavera la Real (Badajoz). Los paños de pureza de los amarrados de La Parra (Badajoz) y Torre de Miguel Sesmero son muy parecidos a los de las obras que le atribuyo a su maestro Sánchez Taramas, como el de San Vicente de Alcántara (Badajoz), Alcántara (Cáceres), o Mérida, con un curioso cruce. Debieron ser las primeras tallas que Ruiz Amador hizo de esta advocación, pues en las restantes que se le atribuyen ya usa otro estilo muy diferente, como en los de Talavera o Feria (Badajoz). Está claro que obras tan distantes entre sí, con ese detalle del paño de pureza cruzado, tienen que ser a la fuerza obra de Sánchez Taramas-Ruiz Amador.

El uso de la madera de pino de Castilla en la mayoría de sus obras, ha provocado que muchas se encuentren en mal estado por ataques de insectos xilófagos. Esta madera, muy barata, se traía de zonas muy cercanas, como los pinares que todavía vemos en la carretera de Badajoz a Valverde, donde hubo un inmenso pinar hace varios siglos. Era una madera que se usaba para casi todo, como mobiliario, puertas, ventanas, cubiertas, carruajes, barcas, etcétera. No veo que usase, al menos habitualmente, maderas más nobles como el cedro, que sí usó su cuñado Miguel Sánchez Taramas, o el ciprés. El cedro era una madera exótica que se traía de América. Badajoz estaba lejos de puertos como Sevilla, Cádiz o Lisboa. También se usaba mucho en aquella época el castaño, que sí existía y existe en el norte y sur de Extremadura.

 

 
 
Retablo del Cristo del Claustro

 

Obras documentadas

Badajoz. Un marco para un cuadro de Nuestra Señora de Belén. (1712) - La primera obra documentada que se conoce de Francisco Ruiz Amador la realiza en el año 1712. En este caso para el coronel y brigadier José Lucio y Mejía, vecino inmediato del escultor Miguel Sánchez Taramas en la calle Santa Lucía de Badajoz. José Lucio le encarga un marco para un cuadro de Nuestra Señora de Belén, que perteneció a su difunta esposa Clara María Durán. Ella estuvo casada en primeras nupcias con el oficial Marcos Francisco de Alva Maraver y en segundas con el mencionado José Lucio y Mejía, que llegó a ser gobernador político y militar de la villa de Alcántara en la entonces provincia de Extremadura. El maestro dorador Francisco Vázquez, vecino de Badajoz, lo doró, costando poco más de 600 reales de vellón. No se citan las medidas que tenía. Algunos autores, incluida alguna tesis doctoral, por no comprobar las fuentes primarias, confunden la fecha de ejecución (1712) con la de la carta de pago (1722). El hecho de que el matrimonio fuese vecino del escultor e ingeniero Miguel Sánchez Taramas y que José Lucio fuese también militar y gobernador de la villa de Alcántara, me hace pensar que el Cristo Amarrado a la Columna de Alcántara es obra del taller de Miguel Sánchez Taramas-Francisco Ruiz Amador. Quizá una donación de José Lucio a esta villa. Es evidente el gran parecido con otras tallas de amarrados que le atribuyo a Miguel, como el de San Vicente de Alcántara o el de Mérida.

Badajoz. Aderezo a la imagen de Jesús Nazareno. Iglesia de Santo Domingo. (1713-1714) - Era una obra inédita hasta ahora. La Cofradía del Dulce Nombre de Jesús de Badajoz, fundada en 1604 en la iglesia de Santo Domingo, le pagó 22 reales de vellón por un "aderezo" (arreglo) al todavía existente Nazareno, ahora conocido como del Amparo: "Aderezo de Jesús Nazareno. Más da en data 22 reales que pagó a Francisco Ruiz Amador, escultor, por un aderezo que hizo a la imagen de Jesús Nazareno en el año de esta cuenta. Hay recibo". Por el escaso importe debió ser alguna reparación por algún daño que hubiera sufrido la talla, pues entonces no existía la figura del restaurador. Se trata de una talla de cierto valor histórico y sentimental, pero de escaso mérito artístico y de tamaño algo inferior al natural, tallada, seguramente, en la segunda mitad del siglo XVII. Este Nazareno llevaba cabellera natural hasta que le fue sustituida en los años 20 del pasado siglo por una de escayola, seguramente por el mismo autor que se la hizo al Cristo del Prendimiento y al Cristo de la Humildad de la Cofradía de la Oración en el Huerto. Se sabe que fue dañada en la Guerra de la Independencia y reparada también tras la Guerra Civil española. Posteriormente se le cambió la postura de la cabeza, que miraba hacia el suelo. Está pendiente de una restauración que le devuelva su aspecto primitivo, si es que es posible ya.

Torre de Miguel Sesmero (Badajoz). Frontalera para el retablo mayor de la iglesia de la Candelaria. (1719) - Según Francisco Tejada, la primera obra documentada de Francisco Ruiz Amador, tras su intervención en el retablo catedralicio, fue en 1719 en la frontalera del pequeño retablo mayor de la parroquia de la Candelaria. No he podido encontrar este dato, puede que sea un error. En los libros de cuentas de fábrica de esta parroquia, entre los años 1713-15, se cita un pago de 2.400 reales mandado por el obispo de Badajoz Francisco Valero y Losa (1707-1715) luego arzobispo de Toledo, para pagar una parte "del retablo de madera que se está fabricando para el altar mayor de dicha iglesia". Quizá el obispo lo donase al completo o parte de él, como hizo con el mayor catedralicio actual. No se cita al autor o autores, que pudieron ser Miguel Sánchez Taramas o Francisco Ruiz Amador, o ambos. Es la época en la que el primero talló a la Virgen de Bótoa y participó en el monumento para el Santísimo de la catedral de Badajoz. En 1715 ya estaba terminado de tallar en Badajoz este retablo de Torre de Miguel Sesmero, pues aparece un pago de 62 reales al carpintero Manuel Mateo, por los días en que se ocupó de quitar el retablo que había para poner el tabernáculo nuevo, cortar madera, aserrarla y hacer una puerta del altar. Por la conducción del nuevo tabernáculo se pagaron 132 reales y medio, más media arroba de vino que se les dio a las personas que lo trajeron. También 45 reales a los tres carpinteros que estuvieron allí seis días para montarlo. 17 reales se pagaron a un hombre y tres cabalgaduras para llevar a Badajoz a los tres anónimos carpinteros. Por asentar el retablo se pagaron 64 reales más. Resultan muy curiosos todos estos detalles, que nos relatan cómo se trabajaba en aquella época para una obra de este tipo. El que escribió estos datos desconocería al autor o autores de retablo y por eso no los citó, solo sabría que venía de Badajoz. En 1718 se pagaron a Francisco Vázquez, maestro dorador y vecino de Badajoz, 300 reales por dorar el sagrario del tabernáculo. Entre 1720-22 se pagaron al pintor y dorador (vecino de Badajoz) Manuel Antonio 484 reales por pintar y dorar el rodapié del altar mayor y las gradas, además de pintar la capilla bautismal con su barandilla, dorar la frontalera del altar mayor, una sacra, un lavabo y un evangelio del altar mayor junto a otras obras menores. El mismo cobró 100 reales por dorar la frontalera del comulgatorio entre 1729-1731. Manuel Antonio seguramente era el segoviano Manuel Antonio Álvarez de Estrada, futuro padre de los pintores badajocenses Juan y Eusebio de Estrada González. Para completar la iconografía de este retablo que contiene a la patrona de la localidad y a un Ecce Homo en el segundo cuerpo, se recurre a la figura de otro escultor extremeño, en este caso a Alonso de Mures, hijo homónimo del pintor sevillano: "Santos nuevos. Ítem 1.040 reales [de] vellón que pagó a don Alonso de Mures, vecino de Badajoz, por el señor san Joseph y san Francisco Xavier que mandó hacer para dicho tabernáculo en que se incluyen su encarnación y estofado". Para las dos peanas de los santos se pagaron 150 reales, incluido su dorado, aunque no figura el autor, que debió ser el propio Alonso de Mures. Estos dos santos, de menor tamaño que el natural, beben del estilo de Francisco Ruiz Amador, con quien se debió formar, hasta tal punto que podrían pasar por obras "ruizamadorescas". Como podemos comprobar, este retablo de dos cuerpos más ático, no posee ningún estípite, solo columnas salomónicas con hojarasca, por lo que parece quedar demostrado que es anterior (1713-15) al retablo mayor catedralicio (1715-17). Estos estípites los usaron inmediatamente después casi todos los escultores badajocenses y los del resto de la provincia. Era una novedad que se introdujo en la Baja Extremadura en 1717 por el escultor y tallista, procedente de Madrid, Ginés López.

Badajoz. Figuras secundarias del retablo mayor de la catedral. (1717-1718) - Son de tamaño inferior al natural, realizadas en madera de conífera. Están policromadas al óleo y estofadas, probablemente por el pintor sevillano afincado en Badajoz Alonso de Mures, el Viejo, quien solía ser su policromador habitual. Algunas de ellas poseen ojos de cascarón y otras policromados en la propia madera. Aunque no están documentadas, antiguos historiadores citan que fueron hechas por Miguel Taramas y Francisco Ruiz Amador. Fue el continuador, anónimo, de Solano de Figueroa en el siglo XVIII, en su obra Historia eclesiástica de la ciudad y Obispado de Badajoz. Continuación de la escrita por D. Juan Solano de Figueroa (Tomo II), refiriéndose al extraordinario retablo mayor: "y todas las otras efigies y pinturas que tiene las fabricaron Miguel Ruiz [sic] Taramas y Francisco Ruiz, escultores de habilidad conocida en Badajoz y don Alonso Mures las pinturas de san Jerónimo y san Agustín". Las que se les encomendarían supuestamente a los escultores pacenses fueron las de san Pedro, san Pablo, san Atón y san Francisco Javier (estas dos últimas ahuecadas en la parte trasera). Ellos también realizaron al parecer cuatro ángeles que rematan el primer cuerpo del retablo y las tres virtudes teologales del ático (Fe, Esperanza y Caridad), también ahuecadas en su parte trasera. Lo que sí parece claro, es que tanto la imagen de san Pedro como la de san Pablo, de gran calidad, son obra indudable de Sánchez Taramas. El acabado de estas esculturas de bulto redondo denota que el escultor ya tenía un dominio importante del modelado fisonómico y la composición corporal, así como en el tratamiento plástico de las vestiduras y sus exuberantes y coloridos estofados. De ellas podemos destacar también el movimiento en ese y el buen tratamiento de los cabellos y barba.

Badajoz. Caja del órgano dieciochesco de la catedral. (1727) - El taller de Ruiz Amador se encargaría de tallar la monumental caja de órgano dieciochesco de los tres que posee de la catedral de Badajoz. Costó 11.544 reales de vellón que se le pagaron al escultor Francisco Ruiz Amador por su labra, más otros 33.057 que se le pagaron al organero. Está formada por cinco calles y decorada con gran profusión de acantos. Las tallas doradas recorren pilastras e interrumpen el arquitrabe entre ángeles trompeteros y atlantes, rematando en el vértice superior una compleja tarja con el Cordero, símbolo del cabildo catedralicio, que cubre el arco ojival.

Salvaleón (Badajoz). Virgen de la Soledad, parroquia de Santa Marta. (1727-29) - Puede ser obra del camerano Francisco Ruiz de la Fuente. En las cuentas de 1727-29 de la Cofradía de la Cruz figura que se talló esta imagen de candelero, recientemente restaurada, para la parroquia de Santa Marta: "Ítem 451 reales y 28 maravedíes que pagó a Francisco Ruiz, escultor, por la hechura de una imagen de Ntra. Sra. de la Soledad que compró para esta cofradía". Es una imagen, repintada, con un rostro que se aleja de sus habituales dolorosas, quizá realizada por algún miembro de su taller. Posee las características manos entrelazadas. El hecho de que cite solo a Francisco Ruiz, sin el segundo apellido, podría indicar que también pueden ser obra de su hijo Francisco Ruiz de Amaya. También podría ser un tercer Francisco Ruiz (de la Fuente) que vivió en Badajoz. Es raro que en una misma ciudad y época hayan vivido tres escultores llamados Francisco Ruiz. Es un detalle que no se han planteado los historiadores, por el estilo tan diferente que tiene esta dolorosa. ¿Y si no fue obra de Ruiz el Mayor o Ruiz el Mozo? Lo podemos comprobar en la localidad pacense de Bodonal de la Sierra. Para la Cofradía de la Santa Cruz, realizó entre 1747 y 1748, una imagen de Cristo Crucificado otro Francisco Ruiz: "Ítem da en data y se le pasa en cuenta 853 reales de vellón que pagó a Francisco Ruis de la Fuente, maestro escultor, vecino de la ciudad de Badajos, por el trabajo de escultura de una imagen que hizo de Xpto. Crucificado para el paso del Descendimiento en que entra el costo del barnis y color". De este tercer escultor Francisco Ruiz, que quizá se aprovechó de la fama de Ruiz el Mayor y el Mozo, apenas se sabe. Yo voy a aportar algo nuevo. Pudo haber nacido en la localidad de Laguna de Cameros (La Rioja), o nacido en Zafra pero de padres riojanos. Me baso en haber hallado en los libros de la parroquia de la Candelaria de Zafra (Badajoz) la que creo que es su partida matrimonial, desconocida hasta ahora. A esta localidad, famosa por su feria de ganado centenaria, llegaron muchos "cameranos", es decir, vecinos de esta zona de La Rioja para traer a sus ganados a pastar durante el largo invierno del norte. Muchos se asentaron en Zafra de forma definitiva y se casaron con extremeñas. De hecho, la iglesia de la Candelaria tiene un buen retablo dedicado a la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja, donado por mercaderes cameranos llegados a Zafra, obra encargada en 1744 al tallista jerezano Juan Ramos de Castro. El 8 de abril de 1697 contraía matrimonio un Francisco Ruiz de la Fuente con Teresa Sánchez Medina. Él era hijo de Diego Ruiz de la Fuente y de Juana Salvador, vecinos de la villa de Laguna de Cameros, del Obispado de Calahorra. Ella era hija de Cristóbal Sánchez Medina y Catalina Hurtado, los tres vecinos de Zafra. En esta ciudad entierran Francisco y su esposa a varios hijos recién nacidos.

Badajoz. Retablo del Santísimo Cristo del Claustro de la catedral. (1730-32) - El 8 de marzo de 1717 se planteó la posibilidad de hacer un retablo para la imagen del Santo Cristo del Claustro, antes llamado el Crucifijo o Santo Cristo de San Juan, aprovechando que se encontraba en Badajoz el tallista Ginés López y sus oficiales montando el retablo mayor que se trajo de Madrid, pero no se llevó a cabo. El Cristo del Claustro es una interesante obra, seguramente de finales del siglo XV, que se puede atribuir con certeza al escultor afincado en Sevilla Pedro Millán o su círculo. Se trata de la imagen cristífera de mayor devoción de la ciudad desde el siglo XVI hasta el XIX. Ya se le tenía gran devoción en 1521, tras ser fundada una capellanía por Pedro de Acevedo, vecino de Badajoz, y que tuvo bula papal. En su costado se incrustó una reliquia de la Santa Espina. Su capilla y entierros eran de la familia Ibáñez de Segovia Leguizamón, de origen segoviano y soriano, marqueses de Velamazán y de Gramosa. Necesita una urgente restauración que le devuelva su belleza primitiva, pues tiene numerosos repintes y ataques de xilófagos, entre otros daños. El 13 de julio de 1731 el cabildo catedralicio pide que el Cristo del Claustro se colocase en la capilla de San Pedro de Alcántara en el altar de san Fernando, situado en la primera capilla del lado de la epístola junto a la sacristía y puerta del claustro, hasta que se terminase su retablo nuevo. También se informa de lo adelantada que iba la obra de este y que ya estaba concluido el primer cuerpo del retablo, por lo que se pedía ir desembarazando la sala capitular baja en donde trabajaban los maestros. El 12 de enero de 1732 don Diego Notario informaba que "hoy se acaba el retablo del Santísimo Cristo del Claustro, y que el maestro [Francisco Ruiz Amador] le había de poner en el nicho donde ha de estar, arrimándolo a la pared o sacándolo más afuera para que se vea mejor Su Majestad". El viernes 18 de enero se pide que se vuelva a colocar al Cristo en su capilla "en secreto, como se le sacó de ella para hacerle el retablo el domingo primero que viene se le cante una misa con toda solemnidad y que la víspera por la noche se ilumine la torre y se repiquen las campanas". El jueves 23 de abril de 1733 don Diego Notario "dio cuenta que para el día de la Cruz de mayo estaría acabado de dorar el retablo del Santísimo Cristo del Claustro, y el cabildo acordó que para dicho día se coloque a Su Majestad en su capilla, y se le haga la misma festividad que se hizo cuando se le puso en el retablo nuevo". El exuberante retablo costó 17.000 reales, más otros 11.600 del dorado. Las esculturas del retablo fueron repintadas en el XIX y muestras bastantes desprendimientos, por lo que habría que intervenirlas.

Feria (Badajoz). Cristo Amarrado a la Columna y varias figuras. Parroquia de San Bartolomé. (1729-31) - Entre los años 1729-31 realizó varias imágenes: el Señor Amarrado a la Columna (hoy muy repintado); san Juan Bautista, que preside el retablo mayor y claramente inspirado en el homónimo de la catedral de Badajoz (muy del estilo de su hijo por la gran calidad); y creo que la de san Antonio de Padua con el Niño en los brazos, hoy muy repintada (no san José como figura en los textos): "Imágenes. Ítem 2.200 reales de vellón que pagó a Francisco Ruiz, escultor de Badajoz, por las imágenes de Nuestro Señor Amarrado a la Columna, señor san Juan y señor san Joseph; consta de recibo". También se pagó al pintor y dorador Alonso de Mures por haber policromado estas imágenes: "Ítem 700 reales que gastó y pagó a don Alonso de Mures, pintor de Badajoz, por haber pintado, dorado y estofado dichos santos. Consta de recibo". También se le puede atribuir a su taller una talla de san Bartolomé en la misma parroquia, que muestra cierta tosquedad, lo que me hace pensar en la intervención de discípulos del taller. El hecho de que cite solo a Francisco Ruiz, sin el segundo apellido, podría indicar que también pueden ser obra de su hijo Francisco Ruiz de Amaya.

Salvatierra (Badajoz). Retablo para el Cristo Resucitado. Parroquia de San Blas. (1722) - En 1722 realiza para la parroquia de San Blas un retablo para el Señor Resucitado, obra de gran valor, seguramente de escuela sevillana, creo que roldanesca. Como en otros modelos del autor, este retablo se concibe como una gran hornacina saliente, coronada por una cartela flanqueada por columnas salomónicas, que se corona de un cuadro pintado de la Resurrección, quizá de Alonso de Mures. El retablo, de hermosa moldura tallada, muestra los habituales aletones laterales con decoración vegetal.

Badajoz. Santa Clara de Asís. Convento de Santa Ana. (1732) - En torno al año 1732, hizo la imagen de santa Clara de Asís para el retablo del altar mayor del real monasterio de Santa Ana. Según consta en los archivos del convento se le hizo un pago por esta talla: "A Francisco Ruiz, escultor, por resto de los seiscientos reales que le pagaron por la hechura de nuestra madre y señora santa Clara". En este retablo se le puede atribuir a Ruiz Amador la gemela de san Francisco de Asís, una Virgen que está en el claustro, vestida de Divina Pastora de pequeño formato. La Virgen que preside el coro bajo con un libro en las manos. En el museo otra talla de santa Clara, un pequeño Nazareno con la cruz a cuestas, una Inmaculada de vestir pequeña, entre otras.

Badajoz. Retablo y varias imágenes para el convento de Santa Lucía. (1733-34) - El 15 de abril de 1733 el escultor contrataba con la abadesa y discretas del convento un retablo para el altar mayor de su capilla, por un valor de 16.000 reales de vellón. La abadesa exigía que fuera ejecutado a lo salomónico, en madera de pino de Castilla, junto con cuatro tallas: san Francisco de Asís, santa Isabel reina de Hungría, san José con el Niño y santa Bárbara. El retablo se adaptaría al ábside de tres lados que tenía y tiene, pues aún quedan restos de su capilla con nervaduras góticas, hoy convertida en restaurante. Todos estos trabajos los debía terminar en aproximadamente un año. Se le entregaron 5.000 reales por adelantado, para la compra de madera y demás. Los 11.000 restantes se los irían pagando por semanas, según los oficiales y maestros que estuvieran trabajando en él. Resulta curioso que todo el trabajo debía realizarse "con la intervención y dirección de don Francisco Luis de Araque y Mejía, vecino de esta ciudad, el que ha de ejecutar todo a satisfacción del susodicho en la conformidad que lo tiene ajustado y si así no lo hiciere se le pueda ejecutar y apremiar y buscar otros maestros que a costa del otorgante lo hagan y perfeccionen". En el contrato se especificaba que por parte del mencionado convento se corría con los gastos del derribo del retablo antiguo que tenía y de los andamios del nuevo. Parece ser, que dicho retablo y las imágenes que lo componían desaparecieron con la desamortización del siglo XIX y se trata del último retablo que le podemos documentar, que debía estar acabado el primero de mayo de 1734.

Barcarrota (Badajoz). Ntra. Sra. de la Aurora o de Belén. (1733-35) - Su "Cofradía de Ntra. Sra. de la Aurora con el título de Ntra. Sra. de Belén" fue fundada por varios vecinos de la villa el 9 de marzo de 1733, con sede en la parroquia de Santiago. Su patrona era la Reina de los Ángeles María Santísima con la advocación y título de Belén, celebrándose su fiesta el 25 de diciembre. Fue aprobada por el obispo de Badajoz Amador Merino Malaguilla el 16 de abril de 1733. En las cuentas de los años 1733-1735 aparece el pago de la imagen, que costó 590 reales de vellón: "Hechura de la imagen. Ítem da en data quinientos noventa y nueve reales de vellón, los mismos que pagó a Francisco Ruiz, escultor, vecino de Badajoz, por la hechura de una imagen de Aurora de dicha cofradía, como consta de un recibo". Como ya he comentado otras veces, el hecho de que no cite el segundo apellido del escultor, nos impide saber si fue obra de Francisco Ruiz el Mayor o de su hijo Francisco Ruiz el Mozo. Personalmente me recuerda más a las obras de Francisco Ruiz de Amaya, aunque las manos, de inferior calidad, seguramente fueron hechas por otro miembro del taller. Como es propio de la advocación de Belén, lleva en sus brazos al Niño Jesús recién nacido, que debe ser el original.

Villanueva del Fresno (Badajoz). Virgen de la Soledad. Ermita del Cristo de la Expiración. (1736) - En 1736 se le documenta una discreta talla de la Virgen de la Soledad para la localidad de Villanueva del Fresno (Badajoz). Es propiedad de la Cofradía del Cristo de la Expiración, se la venera como patrona del pueblo y fue restaurada en el año 2002. Muy repintada, creo que las manos abiertas no son las originales, pues serían entrelazadas, como corresponde a una Virgen de la Soledad de las que tantas versiones hizo.

 

 
 
Cristo de los Cordeles

 

Obras atribuibles

Son numerosas, y las podemos ver en Fregenal de la Sierra (Badajoz), La Garrovilla (Badajoz), Segura de León (Badajoz), Los Santos de Maimona (Badajoz), Mérida (Badajoz), Casar de Cáceres (Cáceres), Villar del Rey (Badajoz), Valencia de Alcántara (Cáceres), Lobón (Badajoz), Alconchel (Badajoz), Cheles (Badajoz), La Morera (Badajoz), Brozas (Cáceres), Valencia del Mombuey (Badajoz), Valencia del Ventoso (Badajoz), Puebla de Sancho Pérez (Badajoz), Zafra (Badajoz), Villafranca de los Barros (Badajoz), Azuaga (Badajoz), etc. En aquella época no existían las provincias de Badajoz y Cáceres, solo la provincia de Extremadura, por lo que era más fácil trabajar para toda ella y sus tres obispados. Entre ellas podemos destacar:

Badajoz. Ntra. Sra. de los Dolores (hoy de la Amargura). Convento de Ntra. Sra. de las Mercedes Descalzas. (Entre 1720-35) - Poseía las características de las dolorosas de Ruiz Amador, con los ojos rasgados. Procesionó junto al Cristo de la Espina por primera vez en la Semana Santa de 1939 con las andas de la Virgen de las Mercedes de la parroquia de San Andrés y el manto negro azabache de la Soledad, año en que se funda la cofradía, no en 1773 como por error se difunde. Se sabe que en 1941 el escultor Cecilio García Meneses la reformó. Este le cambiaría los ojos (más abiertos) y la policromaría de nuevo el pintor Antonio Juez Nieto con una tez más pálida. Quizá le cambiasen el candelero para darle más altura. En el año 1996, se volvió a reformar, siendo repolicromada por el pintor Julián Campos con unos colores demasiado fuertes. Los hermanos Caballero de Sevilla le tallaron un nuevo cuerpo. Por lo tanto, solo queda de la original la cabeza, el busto y las manos, cuya forma de los dedos es la típica que Ruiz Amador y su taller realizaban, así como la típica postura con la cabeza inclinada hacia la derecha. Se debió de parecer mucho a la Virgen de los Dolores de Barcarrota. Según me han contado las hermanas del convento, la Virgen de la Amargura era una talla que estaba postrada de rodillas y se llamaba Ntra. Sra. de los Dolores. Sobre ella se hablaba en un artículo del periódico Hoy de 1945: "En la misma fecha [1941], y por los mismos artistas [Cecilio García Meneses y Antonio Juez Nieto], se labró en madera bendita, cedida por las monjitas de las Descalzas, la bella imagen de Ntra. Sra. de la Amargura, que solo tiene par en belleza y majestad con la Esperanza de Sevilla [sic]. Esta imagen puede decirse que es nueva, pero ha sabido adentrarse tanto en el corazón de sus fieles, que hoy son millares los que acuden a postrarse a los pies de esta bella imagen, que tanta atención viene prestando a aquellos que de todo corazón solicitan sus favores".

Badajoz. Imagen de san Pedro apóstol. Parroquia de San Andrés Apóstol. (1731) - El inventario de bienes de la Hermandad de San Pedro Clerecía nos habla en 1728 de una imagen de san Pedro "con su báculo y dos llaves de madera sobredorada", que probablemente se trata de la actual talla que se conserva en el altar mayor en una hornacina, talla que muestra inequívocos rasgos de Ruiz Amador en su rostro y pliegues de sus ropas. La hermandad cita que no poseía ninguna imagen del santo hasta 1731, aunque me resulta extraño que sea citada en el inventario de bienes de 1728. Tendría otra más antigua que sería apartado o destruida. Sea como fuere, el 8 de junio de 1731 la hermandad citaba: "reconociendo no haber imagen del santo patrón, dicho don Fernando de Arguello, dijo que mediante de haber ofrecido dar imagen al santo a dicha hermandad, por sus empeños que se esforzaría a pagar al escultor la imagen y que dicha hermandad pagase al pintor el estofado: Acordaron que se estofe el santo y que respecto de que no hay caudales, nombraron por comisarios a dicho Antonio Becerra, para que entre los hermanos reciba la limosna que dieron para ayuda de componer el santo (...) como el día 29 del mes de junio [fiesta de san Pedro apóstol] pasado de este año de la fecha [1730], siendo como a hora de las cinco de la tarde, se juntaron distintos señores sacerdotes hermanos de dicha hermandad en las casas de don Alonso de Mures, maestro de pintor, donde estaba la estatua de nuestro padre y señor san Pedro acabada de estofar de nuevo". Se estofó de nuevo, ¿por qué motivo?, ¿era antigua o sufrió algún percance? La talla de san Pedro pasaría de la antigua parroquia de San Andrés, derribada en el siglo XIX, a la actual, antes capilla del convento de la Encarnación o de Madre de Dios de Valverde. En las cuentas de 1730-32, aparece una limosna de 617 reales que donaron los hermanos como ayuda para pagar la imagen al anónimo escultor, y se le pagan 450 reales a don Alonso de Mures por su estofado. También se la pagaron a Mures otros 90 reales por pintar las andas en las que salía en procesión. Es curioso que se nombre al pintor que lo estofó, pero no al escultor que lo talló.

Talavera la Real (Badajoz). Talla de Jesús Amarrado a la Columna. (1722-23) - En los libros de la antigua Cofradía de la Cruz se menciona la procesión de los azotes en Semana Santa. En ellos aparece: "Adquisición de imágenes. Imagen de Jesús Nazareno que se colocó en dicho hospital, hechura de la imagen, cabellera y porte para traerlo de Badajoz. 396 reales entre 1719 y 1721". También figuraba en 1723 "140 reales para ayudar a pagar un Cristo a la Columna que se hizo y está en dicho hospital". Se trataba del desaparecido hospital de la Vera Cruz. No se cita al autor de la talla, pero es obvio que el Amarrado se traería también de Badajoz. Por las fechas y el estilo, es muy similar al que está documentado en la localidad pacense de Feria. Por tanto, podemos atribuirlo a Francisco Ruiz Amador. Lamentablemente, el Nazareno ha sido repintado en al menos dos ocasiones, abriéndole más los ojos en la última intervención. Tiene ciertos detalles, como las manos, muy similares al Cristo de la Humildad de Badajoz, obra firmada por Sánchez Taramas en 1707.

Talavera la Real (Badajoz). Retablo y talla de Ntra. Sra. del Carmen, convento de Carmelitas. (1730-1735) - Por desgracia no se posee documentación sobre este bello retablo que cubre el estrecho presbiterio de la capilla del convento de Carmelitas Descalzas, fundado en 1618 por el vecino Juan del Campo Saavedra, el Perulero. El retablo lo podemos atribuir al taller de Francisco Ruiz Amador, con cierto aire al del convento de Burguillos del Cerro, del que se pudo inspirar. El rostro de la Virgen se aparte un poco de su estilo habitual (pero con los mechones en uve en la frente), aunque la postura es similar a otras obras que le conocemos, esta vez con los ojos más oscuros y abiertos. Hay un par de retablos, uno en blanco (sin dorar) que puede ser obra de su taller, como la pequeña Inmaculada que se encuentra dentro.

Alburquerque (Badajoz). San Juanito. Parroquia de San Mateo. (1720-1735) - En esta parroquia se encuentra una interesante talla de pequeño tamaño de san Juan Bautista niño, al que le falta el cordero sobre la peña. Le faltan también algunos dedos de las manos, pero es una obra clara del estilo de Ruiz Amador.

Badajoz. Retablos y talla de la Inmaculada. Antigua ermita de San José, hoy convento de Adoratrices. (Sobre 1730-31) - En la capilla de la antigua ermita de San José, le atribuyo desde hace tiempo un retablo-tabernáculo muy similar al del Cristo del Claustro de la catedral de Badajoz que tallaría Ruiz Amador. El retablo está formado por un cuerpo de tres calles, en el centro observamos un tabernáculo que actualmente se encuentra vacío, está sostenido por cuatro estípites que sujetan arcos trilobulados, estando decoradas la parte superior con abundante hojarasca. A los lados, cuatro columnas salomónicas decoradas con rosetas y en ambas calles sujetados por peanas en el lado derecho la reconstruida imagen de san José con el Niño. En el lado izquierdo se encuentra la talla de la Inmaculada Concepción, de rasgos muy similares a la talla de santa Bárbara de la catedral (obra muy probable de Ruiz Amador). En el ático, encontramos una imagen moderna de una santa sobre un arco de medio punto que está rematado en su parte inferior por cabezas de ángeles al igual que el del Cristo del Claustro de la catedral y flanqueado por estípites. Voy a aportar un dato muy importante e inédito para poder fecharlo con seguridad. El 28 de noviembre de 1731 el cabildo de la catedral de Badajoz dio de limosna 60 reales al mayordomo y regidores de la Cofradía de San José como ayuda para dorar un retablo. Imagino que se trata del actual retablo mayor de la capilla, que ya se había concluido a excepción del dorado. Con esto parece demostrarse que el retablo de la antigua ermita de San José es anterior al del Cristo del Claustro y, por tanto, serviría de modelo al catedralicio. Sabemos que el del claustro se empieza en julio de 1731, se acaba el 12 de enero de 1732 y se termina de dorar en mayo de 1733. Seguramente es obra de su taller el retablo que se encuentra en el lado del evangelio del mismo templo y que sería donado por la familia Álvarez de Toledo, como muestran los escudo nobiliarios que lo coronan. Está formado por una hornacina central que contiene una imagen moderna del Sagrado Corazón de Jesús. A los lados, dos columnas churriguerescas y los característicos aletones, que podemos ver en casi todos sus retablos. Posiblemente perteneciera a una figura Mariana, pues podemos ver el símbolo del Ave María rodeado de nubes, rayos y ángeles, detalle de clara influencia portuguesa. Probablemente fuera el altar de la desaparecida imagen de Ntra. Sra. de la Esclarecida. El 14 de mayo de 1759 otorgaba testamento doña María Álvarez de Toledo. En él afirmaba: "Y también declaro no tengo más bienes míos propios que el menaje de casa, y entre ellos, conservo un cuadro con su marco dorado de pintura fina, con la efigie de Ntra. Sra. de la Concepción y san José, el cual quiero y es mi voluntad, que luego que yo fallezca, por mis albaceas, se entregue al mayordomo de la Cofradía de Señor San José, para que inmediatamente se coloque en su iglesia y habiendo lugar competente, inmediato al altar y capilla de Ntra. Sra. de la Esclarecida que se venera en ella, de que es patrono mi hermano don Manuel Álvarez de Toledo, y lo mismo se haga con otra imagen de bulto de Ntra. Sra. de la Esclarecida, que era la que antiguamente estaba colocada en el altar de dicha iglesia, con su corona de plata y en la forma que se hallase vestida y adornada para que dicho mayordomo y cofradía se coloque en el lugar más propio y decente al culto que se le debe de dar, sin que puedan vender, enajenar en manera alguna el referido cuadro de Ntra. Sra. de Concepción, pues es mi voluntad permanezca perpetuamente en la citada iglesia". Afortunadamente ambos retablos fueron recolocados de nuevo tras las obras de construcción de la nueva capilla en 1917, pero necesitan una urgente restauración, en especial el retablo mayor, pues se encuentran atacado gravemente por la carcoma. También fue intervenido de forma poco adecuada por un artista local que repintó parte de él en verde.

Badajoz. Retablo e imagen de santa Bárbara (1722-25) - Como nos recuerda Francisco Tejada Vizuete, el obispo Levanto y Vivaldo era muy devoto de santa Bárbara, y habiendo reconocido no había altar de ella en la catedral, deseoso de que lo hubiese y de que se aumentase su devoción, pidió a su cabildo licencia para ponerle su altar. En él se colocó la imagen, de muy buena escultura y la pintura de san Mauro, seguramente de Alonso de Mures. Se compone la estructura del retablo de santa Bárbara a la manera del de Salvatierra, aunque mucho más rico en decoración. Los paños laterales se enriquecen de una decoración escultórica de sirenas. Este retablo también recuerda al muy intervenido de Jesús Nazareno de Montijo (Badajoz). La talla de la santa, de rasgos orientales, tiene el mismo peinado que se remata en la frente con dos rizos que forma una uve, como la Inmaculada de Valverde de Leganés o el Carmen de Talavera. Santa Bárbara se encuentra en una hornacina de arcos trilobulados y abocinados. No se ha encontrado, de momento, el contrato sobre el retablo ni sobre la talla de santa Bárbara, que todo ello se puede atribuir sin equivocarnos al taller de Ruiz Amador, entre 1722-1724.

Badajoz. Cristo Yacente. Parroquia de Santa María la Real (San Agustín). (1717-1735) - Pertenece a la Cofradía de Santiago que tenía su sede en la desaparecida ermita de la alcazaba de Badajoz, situada bajo lo que fue el monumento a los Caídos. Tiene la peculiaridad de tener un sagrario en su pecho, que se haría para exponerlo el Jueves y Viernes Santos. No se sabe de dónde llegó, pues la cofradía también posee un crucificado articulado, llamado el Señor del Santo Sepulcro, que era el titular primitivo, con el que se solía hacía la ceremonia del Descendimiento, junto a la desaparecida Virgen del Socorro, a la que sustituyó en 1736 la Virgen de la Soledad, luego llamada de las Lágrimas. A esta cofradía perteneció el pintor sevillano Alonso de Mures y llegó a ser mayordomo de ella. Es muy probable que él fuera el que policromase al Yacente.El Cristo volvía a salir en la Semana Santa de 1980, pues llevaba muchos años sin salir debido a los daños que sufrió en la Guerra Civil. Antes lo hacía el articulado. Lo restauró el artista local Santiago Arolo Viñas. Fue nuevamente restaurado entre los años 2005 y 2006 por el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura. No dio tiempo a restaurar por completo la imagen y en la Semana Santa de 2005 procesionó la primitiva imagen del Crucificado articulado, tal y cómo se hacía antiguamente. Recientemente se le han reparado algunos desperfectos por la Junta de Extremadura.

Badajoz. La Piedad. Iglesia de Santo Domingo (1719-1725) - Es posible que llegase a los sótanos de la iglesia de la Concepción, desde donde se llevó a Santo Domingo, procedente del desaparecido hospital de la Piedad, que estuvo en la plaza de España esquina a la calle Obispo. A pesar de los repintes que tiene, muestra los rasgos típicos de Ruiz Amador. Se aprecian algunos ataques de xilófagos y necesita una urgente restauración. El Cristo es prácticamente una copia del Yacente del Santo Entierro de Badajoz. Comenzó a procesionar con la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús en 1994 cada madrugada del Viernes Santo.

Badajoz. La Piedad. Iglesia de San Fernando y Santa Isabel. (1719-1725) - Desconozco de dónde procede, pues esta parroquia se creó en el siglo XIX. Parece obra del taller de Ruiz Amador por lo tosca que parece, pero seguramente debajo de todos esos repintes hay una policromía primitiva.

Badajoz. Retablo del altar mayor y otros del convento de Carmelitas de Badajoz (1733-1735) - Por el Archivo Catedralicio de Badajoz, sabemos que gracias al obispo Francisco Levanto fueron recogidas catorce beatas en la casa de Nuestra Señora de los Ángeles, vulgarmente llamada de San Antonio, dándoles el mencionado obispo reglas de vida común y ejercicios espirituales, siendo monjas novicias. La fábrica del convento la sufragó don Alonso de Escobar y Obando, por entonces teniente general de los ejércitos, que vivía muy cerca, en la entonces calle de Comedias, hoy Donoso Cortés. El retablo del altar mayor lo sufragó don Feliciano Bracamonte, capitán general de la provincia de Extremadura, junto a la pintura de él (¿dorado?), además de una lámpara que le tenía prometida. Este retablo es obra segura del escultor badajocense Francisco Ruiz Amador, incluida la imagen de bulto de Nuestra Señora de los Ángeles que preside el retablo en una hornacina. Los ángeles lampadarios y las guirnaldas del presbiterio también parecen obras de Ruiz Amador. Digamos que es el único templo uniforme en decoración barroca que no ha sido destruido por las guerras.

Burguillos del Cerro (Badajoz). Talla del Triunfo de la Virgen. Antiguo convento de la Purísima Concepción - El continuador anónimo de la Historia de Solano de Figueroa, nos habla de don Amador Merino Malaguilla, nombrado obispo de Badajoz el 8 de febrero de 1730 estando en Arevalillo (Ávila), quien tomó posesión el 3 de noviembre de 1730. Muere en Badajoz en enero de 1755 y fue sepultado en el convento de Carmelitas de Badajoz. Esta localidad fue su lugar de descanso habitual, hizo la capilla a su costa, les aumentó algunas alhajas y posesiones y les fabricó un molino. El retablo se puede atribuir a algún entallador jerezano (¿Juan Ramos de Castro?), realizado entre 1730-1735. Está formado por un cuerpo de tres calles sobre un banco. En la calle central, sobre un sagrario manifestador, se encuentra una hornacina saliente ricamente decorada con pinturas de motivos florales, con la talla que los documentos parroquiales llaman "Triunfo de la Virgen". La hornacina está rematada por una pieza con forma de pirámide invertida. En las dos calles laterales abocinadas, dos pinturas de san Joaquín y santa Ana, obra probable de Alonso de Mures, flanqueadas por estípites. En el ático, que tiene forma semicircular acasetonado y abocinado, tres pinturas de forma ovalada. Sobre cuatro columnas centrales se encuentra cuatro figuras de buena calidad y de pequeño tamaño que representan a los Evangelistas. La talla de la Virgen, apocalíptica, muestra rasgos inconfundibles de la traza de Ruiz Amador, como los ojos rasgados, con un velo que cubre su escote, esta vez sin su característica roseta. La Virgen lleva un vestido blanco ricamente estofado con un manto azul plagado de estrellas y su cabeza está recubierta por un velo y una corona con imperiales de metal sobredorado. Su mano derecha se postra sobre el hombro del Niño que sujeta una lanza clavada en la cabeza de la serpiente que se enrosca en la bola del mundo. La flecha está rematada en forma de Cruz, símbolo de la salvación del género humano, con un banderín en el que reza "ELLA QUEBRANTARÁ TU CABEZA". En esta iglesia se le pueden atribuir con facilidad a Ruiz Amador algunos retablos pequeños, una Virgen Dolorosa con las manos entrelazadas y una talla de san José, con una gran grieta (fenda).

Garrovillas de Alconétar (Cáceres). Santo Domingo de Guzmán, iglesia de San Pedro (1730-1735) - Sobre una peana situada en el muro de la epístola se encuentra una talla del santo dominico, algo deteriorada, que muestra unos rasgos inconfundibles de Ruiz Amador.

Fuente del Maestre (Badajoz). Jesús Nazareno; el Cristo de la Humildad, amarrado a la columna; la Virgen de los Dolores; san Jorge; santa Bárbara; san Francisco Javier y san Blas - El Nazareno, de rasgos casi coloniales, se encuentra en el antiguo convento de la Concepción. Pertenece a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de la Soledad y San Juan Evangelista. Mide 1.52 metros de altura y procesiona en Semana Santa y ha sido atribuido, sin fundamento, a la escuela sevillana de los siglos XVI y XVII. En la misma capilla se encuentra una talla de san Blas, a veces revestida, que tuvo cofradía propia, que puede también atribuirse al escultor o su taller. En la ermita del Espíritu Santo se encuentra la talla de candelero para vestir de san Francisco Javier, la de san Jorge con el dragón, con la inscripción: "Este santo se hizo siendo mayordomo don Miguel Guerrero Becerra, regidor perpetuo de esta villa. Año de 1731". El caballo es demasiado pequeño para la talla del santo. Necesita una urgente restauración, además le falta el ojo derecho que se ha desprendido. También el Cristo de la Humildad, amarrado a la columna, titular de la cofradía. En la capilla del antiguo convento de frailes se le puede atribuir la talla de san Antonio de Padua con el Niño Jesús en brazos.

Hervás (Cáceres). Cristo de la Victoria. (1720-1735) - Está claramente inspirado en el Cristo de la Victoria o de los Dolores de Badajoz (siglo XVII) que, a su vez, se inspiró en el famoso Cristo de la Victoria de Serradilla, obra del escultor Domingo de Rioja de 1635. La talla de Hervás muestra todos los rasgos de Ruiz Amador, quizá los ojos no sean los originales, mostrando un buen estado de conservación.

Plasencia (Cáceres). Cristo de los Cordeles o de la Contemplación de la Cruz. (1720-1735) - El reclamo de los artistas de Badajoz en Plasencia continuó hasta casi mediados del siglo XVIII. Ya atribuí en 2015 este bello Cristo de los Cordeles o Contemplación de la Cruz que procesiona en la Semana Santa placentina, obra indudable de Francisco Ruiz Amador, única de esta curiosa iconografía que conozco del autor. La forma de sus cabellos, de rasgos berninescos, es muy similar al amarrado a la columna de Barcarrota (Badajoz), obra probable de Ruiz Amador o de su hijo (1720-1740). Por tanto, cuatro fueron al menos, los artistas de Badajoz que trabajaron para la zona: Miguel Sánchez Taramas, Cristóbal Jiménez Morgado, Francisco Ruiz Amador y más tarde Francisco de Prada. Esto demuestra la fama de Badajoz como uno de los centros artísticos más importantes de la región por aquellos años, al menos en imaginería. Ruiz Amador seguramente se inspiró el algún grabado que reflejara al Cristo de la Humildad que realizó Bernardo Rincón en 1656 para Valladolid, o del Cristo del Perdón de Hervás, obra del escultor Francisco Díez de Tudanca (1674). Representa a Cristo flagelado, sin corona de espinas, de rodillas sobre un peñasco junto a una cruz. Con la mirada al cielo suplica clemencia a Dios Padre en el momento previo a su crucifixión. En este caso con la mano derecha sobre el pecho. La advocación de la obra placentina de Cristo es alusiva a la aceptación de su sacrificio en la cruz como redención del género humano. Puede que la cruz se le añadiera posteriormente.

Obras en Jerez de los Caballeros (Badajoz) - Cristo Coronado de Espinas, iglesia de San Miguel (c.a. 1730). San José con el Niño, iglesia de San Miguel. San Joaquín y Santa Ana, iglesia de San Miguel. Dolorosa, iglesia de Santa María de la Encarnación, que necesita una restauración por las grietas de la mascarilla. San Antonio de Padua, iglesia de Santa Catalina. San Francisco de Asís, iglesia de Santa Catalina. Antiguo Cristo de la Oración en el Huerto. La Hermandad de la Oración en el Huerto cita que sus orígenes se remontan al 7 de enero de 1731 y se funda como Hermandad de Rosario, por fray José de Leiva, prior del convento de dominicos de Zafra, en virtud de las bulas pontificias dadas en Roma en enero de 1729. Se constituye canónicamente en la parroquia de San Miguel. En el año 1804 ya estaba transformada en cofradía de penitencia y en abril de este año se une a la del Coronado de Espinas, tomándose el acuerdo en junta de colocar los dos Cristos en la misma capilla con la Virgen de los Desamparados. Esta cofradía hacía estación el Jueves Santo, unas veces sola, otras unida a la del Coronado. En febrero del año 1945 se reorganizó y se establece su salida procesional la noche del Martes Santo, recibiendo desde entonces el nombre de procesión del silencio. La talla del siglo XVIII, con cabellera natural, fue sustituida a partir de los años 50 del pasado siglo por la actual, de menor valor artístico, obra del escultor onubense Antonio León Ortega. Desconozco el motivo del cambio. El Cristo Coronado de Espinas parece repolicromado. Procedente de la iglesia de Santa Catalina, hoy en el Museo de Arte Sacro, se encuentra una interesante talla de san Pedro de Alcántara. En la ficha se cita que es del siglo XVIII y anónima. A pesar del deterioro y que se le han desprendido los ojos, muestra rasgos inequívocos de Francisco Ruiz Amador.

Fuensaldaña (Valladolid). San Simón de Rojas. Convento de la Concepción - Procede del convento de Trinitarias de Badajoz. (1720-1735). Se trata de una talla de candelero vestida, que muestra los rasgos típicos de Ruiz Amador, aunque prescinde de los ojos de casarón por otros de vidrio soplado y más oscuros. Conserva la policromía original, pero le faltan casi todos los dedos de la mano derecha.

Obras en Almendral (Badajoz) - San Juan Bautista, iglesia de San Pedro. Procede de la ermita del Finibus Terrae. Nuestra Señora de los Ángeles. Procede de la ermita del Finibus Terrae. Retablo de las Ánimas. Iglesia de San Pedro. Retablo de Jesús Nazareno. Iglesia de San Pedro. Cristo de la Urna (yacente articulado). Iglesia de San Pedro. Retablo y Cristo de la Paciencia. Iglesia de la Magdalena. Retablo y Cristo de la Oración en el Huerto. Ermita del Cristo de la Misericordia. Retablo de la Virgen Dolorosa. Ermita del Cristo de la Misericordia. En la iglesia de la Magdalena se le puede atribuir una bella talla de vestir de santa Bárbara, situada en un retablo barroco del lado del evangelio, además de un pequeño Cristo Crucificado que remata un retablo barroco del lado de la epístola.

Obras en Montijo (Badajoz) - San Juan Apóstol, ermita de Jesús Nazareno. Retablo mayor. Ermita de Jesús Nazareno (1720-25). Hay diversos retablos en la parroquia de San Pedro que recuerdan mucho a su estilo.

Obras en Hornachos (Badajoz) - Virgen de la Amargura, parroquia de la Purísima Concepción, de gran parecido a la Piedad de Santo Domingo de Badajoz. Varios retablos en la iglesia de San Ildefonso del antiguo convento franciscano. La mayoría de ellos muestran detalles comunes de la obras de Ruiz Amador.

 

 
 
Virgen de la Amargura (Hornachos)

 

NOTAS

(1)  https://www.lahornacina.com/articulosbadajoz8.htm

(2)  https://www.lahornacina.com/articulosbadajoz7.htm

FUENTES

Archivos Eclesiásticos de Mérida-Badajoz, Archivo Histórico Provincial de Badajoz.

BIBLIOGRAFÍA

La Catedral de Badajoz. 1255-2005. (Manuel Terrón Albarrán, Aquilino Camacho García, José Manuel Puente Mateos, Wiliam S. Kurtz, Mateo Blanco Cotano, Tomás Pérez Martín, Francisco Tejada Vizuete, Ignacio López Guillamón, Josefa Montero García, Pedro Rubio Merino, Fernando Marcos Álvarez, Jesús Jiménez González y María Guadalupe Pérez Ortiz). Publicado por el Arzobispado de Mérida-Badajoz. 

 

 
 
Triunfo de la Virgen

 

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