PIERRE PUGET. IV CENTENARIO
MILÓN DE CROTONA

22/11/2020


 

 
 
Foto: Fred Romero

 

Como decíamos en la anterior entrega, el ministro Coulbert autorizó a Pierre Puget a labrar dos composiciones de su elección, sin restricciones impuestas tanto en tema como en formato, con dos grandes bloques de mármol que estaban sin usar en el arsenal de Toulon donde por entonces trabajaba el escultor. Uno de ellos dio lugar al relieve de Alejandro y Diógenes y otro a la estatua de Milón de Crotona.

Milón de Crotona fue un célebre atleta del siglo VI antes de Cristo, trece veces campeón de los juegos olímpicos y píticos. Ya anciano, quiso poner en prueba su vigor partiendo un tronco con una cuña, cuando sus dedos quedaron atrapados en una hendidura y fue devorado por las bestias salvajes. La leyenda habla de lobos, pero aquí está representado un león por ser considerado un animal considerado más noble y poderoso.

La estatua es de tamaño superior al natural (mide 270 x 140 x 70 cm). Supone una crítica a la vanidad humana y a los vanos esfuerzos del hombre para escapar de su fatal destino. La gloria es efímera, ello se simboliza en la copa ganada en los citados juegos, ahora tirada en el suelo como un objeto sin valor.

La composición, imbuida de la pasión y el dramatismo tan propios del Barroco, muestra el cuerpo del atleta retorciéndose de dolor físico y moral al verse incapaz de huir de las mortales heridas por la debilidad de su avanzada edad. Como a menudo sucede con Puget, la figura se articula en marcadas diagonales y se emplean diversas texturas en su superficie: la piel del león está tallada con buril, mientras que el tronco y el suelo están rayados con punta. Puget distinguió así a los tres protagonistas de la escena -hombre, bestia y naturaleza- mediante las variaciones en el tratamiento de la superficie.

Se nota la influencia del Laocoonte, aunque Puget decidió crear una pieza moderna. No idealizó el dolor heroico y sustituyó la serenidad del modelo clásico por la expresión violenta del sufrimiento. El cuerpo se arquea de dolor, la cara se reduce a una mueca, los dedos tensos arañan el suelo, las garras del león parecen hundirse en carne real, los músculos se estiran, las venas sobresalen y las modulaciones de la superficie dan la impresión de piel estremecida. El virtuosismo de Puget nos hace olvidar que estamos mirando mármol.

El grupo fue realizado entre 1671 y 1682 para el rey absolutista Luis XIV. Fue ubicado en 1683 en los jardines del palacio de Versalles, en la entrada del pabellón real, marcando desde entonces un antes y un después en la escultura francesa por su expresión y fuerza, y convirtiéndose, nada más inaugurarse, en todo un referente para artistas posteriores, especialmente los de la Real Academia de Pintura y Escultura.

Desconcierta que Puget eligiera con Milón de Crotona un tema como la victoria del tiempo sobre la fuerza y sobre el orgullo del hombre para una obra destinada a un monarca y más aún a Luis XIV. Volvería a manifestar la misma audacia que con su relieve de Alejandro y Diógenes. Ambas piezas se conservan hoy en el Louvre.

 

 
 
Foto: Fred Romero

 

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