MATER DOLOROSA - LUIS ÁLVAREZ DUARTE
VIRGEN DE LA SOLEDAD (CAMAS)
Con información de Luis Molano Mérida (15/09/2026)
"Encargos para particulares me llegan muchísimos, lo que pasa es que no puedo afrontar la gran mayoría por falta de tiempo debido a la gran cantidad de trabajo que tengo. Hace poco hice una réplica de la Esperanza de Triana a una señora muy devota de la imagen, y ahora estoy con otra de la Esperanza Macarena, pero más que nada por conocimiento y amistades ante las que no tienes más remedio." Luis Álvarez Duarte |

La ejecución de esta Dolorosa se dilata considerablemente en el tiempo. Álvarez Duarte la inicia en 2012, siendo entonces su destino la colección privada en Sevilla de Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba. Debido al fallecimiento de la aristócrata en 2014, y al no querer sus descendientes seguir con el proyecto, su ejecución, por entonces aún inacabada en fase de madera, queda paralizada en el taller del artista. Álvarez Duarte no la concluyó hasta 2019, y lo hizo a iniciativa de su discípulo Molano Mérida, que además se hace cargo de su policromía como proceso de aprendizaje bajo la supervisión estricta del maestro. Una vez terminada, Álvarez Duarte fallece al poco tiempo, y la Dolorosa es adquirida ese mismo año a la familia del artista por Ana Santamaría, estilista de Camas (Sevilla), en cuyo oratorio privado de conserva junto a varias obras del escultor, caso de sendas copias de la Esperanza Macarena y la Esperanza de Triana. De los postizos, seis lágrimas de cristal y pestañas superiores postizas, se encargó Ventura Gómez Rodríguez, otro discípulo de Álvarez Duarte. Al igual que la Dolorosa ya analizada de Solsona, estamos ante una Virgen de la Soledad que, pese a su advocación y a que ocasionalmente lleve en una de sus manos los clavos de la Crucifixión, no responde a la habitual composición de dicha iconografía, acercándose más, por ciertos detalles morfológicos -boca entreabierta, ojos de cristal poco entornados, manos extendidas en el pecho-, a una Virgen de los Dolores. Por lo demás, la obra, de candelero para vestir y un tamaño ligeramente inferior del natural, muestra gran dulzura y contención expresiva en su modelado, propio de la última etapa del autor, con unas cejas contraídas hacia el centro y finamente pinceladas -que concentran, junto con la mirada, toda la carga dramática-, carnaciones de tonos cálidos y contenidos, y unas manos que se resuelven con notable naturalismo y que expresan casi tanto como el rostro. |

| Anterior entrega en este |
www.lahornacina.com