ANTONIO PALOMINO Y LA NOCHE BARROCA

14/07/2026


 

 

El Museo de Bellas Artes de València (MuBAV) acoge la exposición Antonio Palomino y la noche barroca, la primera muestra monográfica dedicada a la figura y la producción artística del pintor y tratadista barroco Antonio Palomino de Castro y Velasco (1655-1726), con motivo del tercer centenario de su muerte. El proyecto expositivo se ha realizado en colaboración con la Biblioteca Nacional de España (BNE) y está comisariado por el historiador del arte José Riello, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

La muestra, que podrá visitarse hasta el 20 de septiembre, reúne 65 piezas procedentes de veinte museos e instituciones nacionales. Pinturas, dibujos, estampas y producción literaria y teoría pictórica permiten recorrer la trayectoria de uno de los principales artistas y teóricos del arte español entre los siglos XVII y XVIII.

Estructurada en cuatro secciones, el público podrá explorar la vinculación de Palomino con la Monarquía de España, su concepción de la pintura como arte teológico y sus reflexiones figurativas sobre el misterio de la Inmaculada Concepción, su amplia producción de pintura mural (en particular la que hizo en Valencia), su dedicación a las fiestas públicas y la fortuna de su tratado sobre la pintura.

 

 

La secretaria autonómica de Cultura de la Generalitat Valenciana, Marta Alonso, el director del MuBAV, Pablo González Tornel, y el comisario de la exposición, José Riello, han presentado la muestra este martes. Durante el acto, Alonso ha señalado que esta exposición "no solo conmemora el legado del insigne pintor y tratadista barroco en tierras valencianas, sino que también reafirma el firme compromiso institucional de la Generalitat con la recuperación científica, la protección activa y la difusión internacional de las obras maestras que definen nuestra profunda identidad cultural". Por su parte, Tornel ha afirmado que la muestra dedicada a Palomino es esencial para entender la renovación artística que supusieron los frescos del cordobés en las iglesias de Valencia: "Palomino y Rubens conviven ahora en el Bellas Artes y marcan la apuesta del museo por la investigación de calidad sobre el Barroco". En este sentido, Riello ha recordado que gran parte de la producción artística del artista se conserva en techos, bóvedas y espacios arquitectónicos, circunstancia que ha condicionado su recepción historiográfica: "Como escritor y teórico, el legado de Palomino es aún más sólido, y a él debemos buena parte de lo que aún seguimos pensando sobre el arte español de los siglos XVI y XVII".

Antonio Palomino (1655-1726) fue uno de los pintores españoles y teóricos de la pintura más relevantes entre los siglos XVII y XVIII, con una formación intelectual que lo distinguió de la mayor parte de sus colegas artistas. Especial mención requiere la decoración mural realizada en la ciudad de Valencia, en la que trabajó entre 1697 y 1705 en la Iglesia de los Santos Juanes, la Basílica de la Virgen de los Desamparados y la Catedral de Valencia, además de idear el programa iconográfico de la Iglesia de San Nicolás, cuyas pinturas fueron realizadas por su discípulo Dionís Vidal.

También fue Palomino uno de esos hombres que vio nacer un mundo nuevo, pero siguió viviendo anclado en el que agonizaba. Casi contemporáneo de Velázquez y fallecido veinte años antes de que Goya naciera, vivió el tránsito cruento de la dinastía de los Austrias a la de los Borbones, el paso lento del Antiguo Régimen a las primeras luces de una Ilustración que nunca llegaría a desarrollarse plenamente en España, y los últimos estertores de la teología como saber por antonomasia ante el avance imparable de la ciencia moderna.

 

 

Confidente de los pintores Juan de Alfaro, Juan Carreño de Miranda y Claudio Coello, fue testigo crepuscular de lo mejor de una tradición artística que él contribuyó a definir como ningún otro escritor anterior. Al fin y al cabo, había tomado órdenes menores antes de 1675, para lo cual se requería una formación que lo distinguió de la mayor parte de sus colegas pintores y marcó su obra posterior.

Trabajó en Madrid, Valencia, Salamanca, Granada, Córdoba y El Paular, entre otros lugares. Llegó a ser nombrado pintor del rey en 1688 y fue autor de uno de los tratados sobre pintura más importantes de la Edad Moderna. Al amparo de un saber enciclopédico anterior a que la "Encyclopédie" comenzara a publicarse en 1751, y destinado a la formación íntegra del pintor, el "Museo pictórico, y escala óptica" (1715-1724) puede ser considerado como la culminación de la teoría y la práctica de la pintura anterior, pues en él expone el saber y la experiencia acumulados desde mediados del siglo XVI y hasta su tiempo con un rigor escolástico y una extensión casi universal. Además, en él estableció una genealogía de artífices que habían trabajado al servicio de la Monarquía de España y que, con sus vidas y sus obras, ejemplificaban los preceptos contenidos en los volúmenes consagrados a la teoría y la práctica de la pintura con dos héroes fundamentales: Velázquez y Luca Giordano. Muchos datos que se conocen de artistas españoles o extranjeros que sirvieron a los monarcas españoles son resultado de su trabajo de compilación.

Con motivo de los 300 años de su fallecimiento, esta primera exposición monográfica dedicada a su obra lo hace en toda su complejidad, pues en ella se combinan pinturas, dibujos y estampas, producción literaria y teoría pictórica, todo en el final de una época, cuando lo nuevo no había nacido y lo viejo no había terminado de morir.

 

 

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