EL TEMPLO VALENCIANO DE LOS SANTOS JUANES REABRE TRAS 5 AÑOS DE RESTAURACIÓN

28/11/2025


 

 

Los trabajos de restauración y rehabilitación de la Iglesia de los Santos Juanes (Valencia), declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1947, han llegado a su fin y el templo vuelve a mostrar su esplendor después de cinco años de trabajos. Gracias al impulso de la Fundación Hortensia Herrero, el edificio ha recuperado su brillo tras décadas de deterioro. La actuación ha devuelto a la ciudad un espacio histórico, artístico y espiritual de primer orden, que vuelve a deslumbrar como parte esencial del patrimonio valenciano.

El proyecto ha abordado tres grandes ámbitos de intervención: la restauración arquitectónica de las fachadas y estructuras, la recuperación pictórica y escultórica del interior y, como colofón, la creación de una proyección audiovisual inmersiva que invita a vivir el templo de una manera completamente nueva y se suma a las proyecciones previstas del ábside.

Los trabajos de restauración arquitectónica, dirigidos por el arquitecto Carlos Campos y ejecutados por la empresa Estudio Métodos de la Restauración (EMR), han permitido subsanar deficiencias estructurales y devolver el carácter original al edificio, así como la renovación de la iluminación.

En paralelo, liderado por la catedrática Pilar Roig, profesora del Departamento de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) e investigadora del Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio (IRP), el interior del templo ha recuperado los frescos de la bóveda, obra del pintor Antonio Palomino, además de la renovación de revestimientos en el interior del templo.

El proyecto de la rehabilitación arquitectónica ha supuesto una intervención integral de alto valor patrimonial. La restauración exterior incluyó actuaciones en todas las fachadas, así como en la capilla de la Comunión y la torre campanario. "La intervención en las fachadas de la iglesia de Santos Juanes ha tenido como objetivo la recuperación de la imagen del edificio, compendio de historia y arte, en un espacio urbano especialmente significativo. Se hizo un importante trabajo de consolidación de sus muros y elementos de decoración y cantería, teniendo en cuenta que la mitad de sus fachadas, las situadas a norte y oeste, no habían sido restauradas en mucho tiempo. Las otras dos, sur (Mercado Central) y este (Lonja), fueron intervenidas parcialmente a finales de los años noventa", explica Carlos Campos.

La intervención ha unificado el nivel de tratamiento dentro de la diversidad de tipos constructivos del edificio. Fue especialmente importante la fachada norte, teniendo en cuenta que es la parte del edificio que conserva su estructura original gótica, cuya perspectiva se alcanza a ver desde la plaza del Tossal. "La recuperación de los ventanales ojivales, de gran dimensión y que quedaron cegados en la transformación barroca, o la funcionalidad de las gárgolas originales, son aspectos de especial trascendencia para hacer visible la larga historia y vicisitudes de este templo, teniendo en cuenta que en su interior conserva la unidad de estilo implantada en el siglo XVII. Lo último que se acometió fue la restauración de la fachada de la plaza del Mercat, que cuenta con elementos escultóricos y populares de gran interés, concluyendo con esta fase la intervención de mayor impacto urbano", concluye el arquitecto responsable, Carlos Campos.

La segunda parte de la intervención, llevada a cabo por el IRP de la UPV, se ha basado en más de 30 años de investigaciones. Tras una primera fase realizada entre los años 2004 y 2009 en un tercio de la bóveda, esta nueva actuación ha culminado prácticamente la totalidad de los ámbitos ornamentales de la nave central, incluyendo la decoración pictórica de 10 de las 12 capillas laterales.

El objetivo fundamental de la intervención ha consistido en restituir la "imagen de las pinturas de Antonio Palomino, destruida por un incendio durante la guerra civil. La idea plasmada se basa en conseguir la coexistencia de material fotográfico histórico, como acercamiento más fiel a la realidad, y los fragmentos originales conservados, permitiendo de esta manera preservar y recuperar los valores estéticos y documentales del conjunto sin desatender los valores de uso y simbólicos que un espacio de estas características requiere", explica Pilar Roig.

El proyecto culminado ha abordado la intervención efectiva de la totalidad del conjunto mural de Palomino, abarcando esta segunda fase de intervención una superficie de 350 m2 distribuidos en 85 paneles, junto con 8 lunetos y la recreación mediante video mapping de las pinturas desaparecidas del cascarón del presbiterio. "La intervención física que han recibido los fragmentos de pintura arrancada, ha consistido en revertir y mejorar la actuación a la que se sometieron las pinturas por parte del equipo de los hermanos Gudiol a mediados del siglo XX. De esta manera cada fragmento ha recibido una serie de actuaciones de limpieza y consolidación por su anverso, ha sido separado del tablero de contrachapado y tras distintos trabajos de refuerzo del reverso, se ha adherido a un nuevo soporte especialmente diseñado para integrarse nuevamente en su estructura arquitectónica original", indica Pilar Roig.

 

 

Los logros técnicos más destacables se han plasmado en los procesos de sustitución de los inadecuados soportes de madera por estructuras de fibra de carbono y aluminio, la limpieza y la reconstrucción pictórica. La limpieza ha combinado alternativas innovadoras y respetuosas, como emulsiones gelificadas sin tensoactivos, láser y biolimpieza con bacterias, que han aportado eficacia técnica con un enfoque sostenible y no invasivo, alineado con los principios de la conservación contemporánea.

La reintegración pictórica ha combinado el retoque tradicional con la reconstrucción de las grandes pérdidas mediante la transferencia de imágenes virtuales impresas, obtenidas a partir de la rectificación y coloreado digital de la fotografía de J. Alcón anterior al incendio de 1936, que permiten restituir con rigor la estética y legibilidad del conjunto.

El programa iconográfico de los Santos Juanes de Valencia se basa en la íntima conexión entre pintura, escultura y decoración. Las dos últimas realizadas con la técnica del estuco, fueron ejecutadas por los artistas de origen lombardo Giacomo Bertesi y Antonio Aliprandi.

El fuego y las reparaciones realizadas en el siglo XX también provocaron daños severos en los estucos. La intervención se ha centrado en revertir tratamientos inadecuados, recuperar volúmenes originales, eliminar repintes, restablecer la cohesión de los morteros y restaurar los estratos de acabado. La recuperación de las superficies doradas y de las texturas materiales propias de la técnica del estuco constituye uno de los principales logros de esta actuación.

Como colofón a la restauración, la Fundación Hortensia Herrero ha querido ofrecer a València un regalo adicional: el proyecto de proyecciones inmersivas "Barroc Immersive", que transforma el templo en un espacio de luz, sonido y narrativa audiovisual. Se trata de un viaje audiovisual que se sirve de la tecnología más avanzada para sumergirnos en la historia de la iglesia de los Santos Juanes desde una perspectiva simbólica.

Concebido en dos niveles, la parte frontal de la cúpula o cascarón se convierte en lienzo en blanco sobre el que se proyecta la parte principal de la narración. El templo queda envuelto en un juego lumínico que va transformando su fisionomía desde lo alegórico hasta mostrarnos los detalles más concretos de su decoración barroca.

La música ocupa un lugar preponderante en este viaje. Concebida en tres etapas: música de las esferas, música humana y "música instrumentalis", esta última proveniente en gran medida del patrimonio musical valenciano. Piezas de los compositores J. B. Comes y J. B. Cabanilles conviven y dialogan con las que Oscar Colomina y Juan de la Rubia, también valencianos, han creado ex-profeso.

El espectáculo, diseñado y desarrollado por Matra Museografía, tiene 15 minutos de duración, se proyecta sobre la bóveda y muros restaurados y se divide en cuatro actos. Se inicia con la alusión a los incendios que han asolado el templo hacia los orígenes del universo y la simbología del Árbol de la Vida, redescubriendo la historia arquitectónica del templo en sus inicios góticos y la transformación al barroco y el programa iconográfico y pictórico con la vida de los dos santos titulares -San Juan Bautista y San Juan Evangelista-, los visitantes se adentran en un viaje que combina historia, arte y emoción. El colofón muestra la exuberancia del barroco valenciano, con música barroca y efectos lumínicos que realzan el cielo pintado por Palomino, los estucos y dorados de la nave central.

Esta propuesta pionera permite experimentar el templo como un espacio vivo, donde patrimonio y tecnología se fusionan para acercar el arte a la ciudadanía de forma innovadora y educativa. 

 

 

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