NUEVA OBRA DE ANTONIO LUIS TROYA

12/10/2026


 

 
 

 

San Fernando

Obra de 120 cm de altura destinada a presidir el edificio "San Fernando" de la Universidad Católica del Uruguay (UCU, Montevideo), dedicado al rey santo Fernando III de Castilla, figura fundamental de la Reconquista cristiana. Los atributos de orfebrería han corrido a cargo del taller Juan Lozano.

La imagen, concebida desde los cánones estéticos y espirituales del Barroco sevillano, ha sido tallada en madera de cedro y enriquecida mediante las técnicas tradicionales del dorado, el estofado y la policromía, dando lugar a una obra en la que el rigor artístico, la tradición imaginera andaluza y la profundidad de su significado religioso se unen para ofrecer una representación cargada de simbolismo y devoción.

La escultura representa a San Fernando en actitud de imploración a la Santísima Virgen de Valme, de Dos Hermanas (Sevilla), evocando uno de los episodios más significativos de la tradición fernandina: la confianza y la fe del monarca en la protección de la Virgen María durante la Reconquista de Sevilla.

Su lenguaje corporal constituye el eje expresivo de la composición. La mano derecha, apoyada sobre el pecho, manifiesta la humildad, entrega y sinceridad de su oración; mientras la izquierda, extendida, expresa su confiada súplica ante la Virgen, en una actitud de apertura, abandono y fe. Todo en la imagen busca transmitir la espiritualidad de un soberano que, por encima de su condición de rey y conquistador, se presenta ante María como fiel devoto que implora su amparo.

 

 

En esta ocasión, la espada, atributo tradicional de San Fernando, queda relegada a un segundo plano. El monarca no la empuña, pues el propósito de la obra no es destacar su condición militar, sino su dimensión espiritual. La espada se convierte así en una ofrenda simbólica, subordinada a la oración y a la confianza en la protección divina. Esta decisión iconográfica pretende dotar a la escultura de una mayor unción sagrada, invitando al recogimiento, a la contemplación y a la oración. La fuerza de la imagen no reside en el gesto de quien combate, sino en la humildad de quien reza; no en el poder de las armas, sino en la firmeza de la fe.

En la peana, la inscripción "VALME, SEÑORA" sintetiza el sentido profundo de la obra y establece un vínculo directo con la devoción a la Virgen de Valme, cuya historia se encuentra estrechamente ligada a la figura de San Fernando y a la tradición de la Reconquista de Sevilla. Estas palabras evocan la súplica confiada del monarca a la imagen gótica de la Virgen que, según la tradición, llevaba consigo, depositando en la misma su esperanza y buscando su protección en los momentos decisivos de aquella empresa histórica.

Esta obra de Antonio Luis Troya vivirá, además, un momento de especial relevancia espiritual durante el próximo mes de noviembre, cuando está prevista su bendición por el pontífice León XIV.

 

 
 

 

Fotos: Jorge Cabrera

 

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