EL DAMASQUINADO DE TOLEDO YA ES BIEN DE INTERÉS CULTURAL

15/01/2026


 

 

El damasquinado de Toledo pasa a engrosar la lista de Bienes de Interés Cultural de Castilla-La Mancha en la categoría de Bien Inmaterial. El damasquinado de Toledo no es solo una técnica artesanal, sino un verdadero patrimonio histórico, artístico y cultural que refleja siglos de tradición, maestría y creatividad. Cada pieza es testigo del ingenio de los artesanos, de su paciencia, destreza y conocimiento transmitido de generación en generación. Desde los talleres del casco histórico hasta los grandes centros formativos como la Fábrica de Armas y la Escuela de Artes y Oficios, esta técnica ha marcado la identidad de la ciudad y ha contribuido al prestigio de Toledo dentro y fuera de España.

El damasquinado se identifica prioritariamente con la ciudad de Toledo, en cuyas calles se han ido estableciendo los talleres artesanos desde mediados del siglo XIX, asociándose también a los complejos militar de la Fábrica de Armas y formativo de la Escuela de Artes y Oficios Artísticos; los pequeños talleres, muchas veces en las propias viviendas de los damasquinadores se establecieron en las diversas áreas del casco histórico, especialmente en los barrios de la Antequeruela y las Covachuelas, aunque también en lugares de las afueras de la ciudad, cada vez más hacia las vías de entrada principales (carretera de Madrid) y hacia los espacios más vacíos del entorno del circo romano, pero también alcanzaron núcleos urbanos próximos a la capital, como Argés, Bargas, Illescas, Nambroca y Olías del Rey.

El término "damasquinado", que hace referencia a la ciudad siria de Damasco, es relativamente moderno en español y no aparece hasta el siglo XIX, probablemente procedente del francés "damasquiner". Con anterioridad, en España se utilizaban los términos "ataujía" o "atauja", definidos ya en 1611 por Covarrubias como una labor morisca de incrustación de oro o plata sobre hierro u otros metales. Esta definición técnica ha sido recogida y mantenida, con ligeras variaciones, en el Diccionario de la lengua española.

 

 

El origen de esta técnica es objeto de debate, con antecedentes muy antiguos en Egipto, Oriente Próximo, China y el ámbito indo-persa. En todos los casos se trata de la incrustación de metales nobles sobre soportes metálicos, técnica ampliamente desarrollada en Siria y, especialmente, en la Turquía otomana. En la península ibérica existen ejemplos tempranos en época ibérica y visigoda, principalmente en armamento decorado con hilos de plata. Sin embargo, no se conservan armas andalusíes damasquinadas anteriores a los siglos XIII-XIV, ya que en Al-Ándalus predominó la decoración incisa frente a la incrustación.

El siglo XVI supuso la edad de oro del damasquinado occidental, ligado a la fabricación de armaduras de lujo, especialmente en Italia. Destacan las armaduras milanesas realizadas para los Austrias, así como ejemplos monumentales en Toledo, como las rejas de la catedral primada. En este periodo sobresale la figura del damasquinador Diego de Zayas, activo en las cortes europeas. Durante el siglo XVIII, con la llegada de los Borbones, se desarrolló la fabricación de armas de lujo decoradas al gusto rococó. El impulso decisivo para el damasquinado toledano llegó en 1761 con la fundación de la Real Fábrica de Espadas y Armas de Corte de Toledo por Carlos III, que favoreció la concentración de artesanos especializados y la producción tanto militar como decorativa.

En el siglo XIX, la técnica se consolidó definitivamente en Toledo gracias a la transferencia de conocimientos desde los talleres armeros vascos y al establecimiento de talleres independientes. Entre finales del XIX y comienzos del XX se produjo una auténtica edad dorada del damasquinado toledano, con numerosos maestros, talleres familiares y una estrecha relación con la Fábrica de Armas y la Escuela de Artes y Oficios. A lo largo del siglo XX, el oficio continuó transmitiéndose mediante talleres y sagas artesanales, aunque en las últimas décadas convivió con una producción industrial mecanizada.

 

 

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