GUERCINO Y SUS HEROÍNAS BÍBLICAS

26/01/2026


 

 

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (Madrid) acogerá del 16 de marzo al 14 de junio de 2026 una pequeña muestra con un selecto grupo de obras de Giovanni Francesco Barbieri (Cento, Ferrara, 1591 - Bolonia, 1666), más conocido como Il Guercino, figura clave en el desarrollo de la pintura barroca del norte de Italia.

En torno a la obra maestra que el Thyssen-Bornemisza posee de este artista, titulada "Jesús y la samaritana en el pozo" (hacia 1640-1641), se reúne una serie de pinturas clave para estudiar y mostrar al público cómo aborda el pintor italiano la imagen de la mujer en los temas bíblicos, para lo que se cuenta, además, con préstamos de otras instituciones.

La exposición, comisariada por María Eugenia Alonso, permitirá profundizar en la importancia de la representación de la figura femenina en la producción de temática religiosa del artista a través de obras en las que recrea determinados pasajes bíblicos en los que desempeña el papel protagonista, como "Susana y los viejos" (Museo Nacional del Prado de Madrid), "La mujer adúltera" (Dulwich Gallery de Londres, imagen superior) y "Sansón y Dalila" (Musée des Beaux Arts de Estrasburgo, imagen inferior).

 

 

Esta selección de seis lienzos, titulada Guercino y sus heroínas bíblicas, muestra su capacidad narrativa y su dominio del lenguaje gestual en composiciones donde la mujer encarna a distintas figuras bíblicas bajo la mirada personalísima de un pintor que muestra la transición del Clasicismo al Barroco.

Mujeres anónimas del Nuevo Testamento, como la mujer de Samaria y la adúltera, personifican en estas pinturas el modelo de mujer pecadora arrepentida. En "Susana y los viejos" y "Abraham repudia a Agar e Ismael" (Pinacoteca de Brera en Milán, imagen inferior) el pintor ha querido transmitir la inocencia de dos víctimas de situaciones injustas descritas en el Antiguo Testamento.

El último capítulo de la muestra está dedicado a las consideradas "femme fatale" por la iconografía cristiana tradicional, y que Guercino rescata ahora para conferirles un nuevo papel. Dalila empuña las tijeras para cortar ella misma los cabellos de Sansón y su imagen es la de una heroína clásica, mientras que "Salomé", con la cabeza inclinada, no encarna aquí a la joven seductora, sino a una víctima sometida a los deseos de su madre según el relato bíblico.

 

 

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