TEJIENDO LA VIDA CORTESANA. TEJIDOS Y BORDADOS DE LAS COLECCIONES REALES

11/06/2026


 

 

Patrimonio Nacional atesora una de las colecciones textiles más importantes del mundo, integrada por conjuntos excepcionales, la mayor parte de los cuales pertenecieron o fueron encargados por monarcas. La exposición Tejiendo la vida cortesana. Tejidos y bordados de las Colecciones Reales presenta desde hoy y hasta el 12 de octubre de 2026 en la Galería de las Colecciones Reales (Bailén s/n, Madrid) un conjunto de obras, muchas de ellas nunca vistas, de extraordinaria factura y belleza, que permitirán al público aproximarse a algunas de las más antiguas piezas textiles que conservan las Colecciones Reales y conocer no solo los conjuntos más destacados que ornamentaron las estancias de aparato y los dormitorios regios, sino el funcionamiento de los oficios de palacio encargados de su creación y gestión.

Bordados, tejidos y pasamanerías, de gran riqueza y complejidad técnica, fueron empleados desde hace siglos para dar forma a almohadas, cuadros, piezas de indumentaria, doseles, cubiertas de libros, relicarios o flotadores, demostrando así que el arte textil ha sido un elemento de primer orden utilizado para adornar y enriquecer cualquier objeto, espacio o ceremonia desde la Antigüedad, y así lo testimonian algunas de las piezas más antiguas conservadas por Patrimonio Nacional. Es preciso resaltar el carácter excepcional de estos objetos, ya que, por su propia naturaleza y fragilidad, los textiles anteriores al siglo XVIII que han llegado hasta nuestros días son muy escasos, lo que da un gran valor añadido.

El textil desempeñó un importante papel, como elemento de adorno y ostentación en las estancias palaciegas, y como objeto de alta significación simbólica, para la representación del poder. En el ornamento de las más principales estancias de los palacios reales españoles tuvieron especial protagonismo las paredes y los muebles tapizados, las cortinas y las guardamalletas de ventanas, y las alfombras, estas últimas entendidas como caminos de seda y lana, que mejoraban, además, el confort de las habitaciones. El textil funcionó también como elemento para vestir el poder. Goteras, reposteros, sillones y tronos, sobremesas, almohadones y, especialmente, doseles indicaban, de inmediato, el lugar del soberano, unos elementos que fueron aprovechados desde épocas tempranas para la construcción de la semiología política; sirviendo para la propaganda y expresión de la ideología del poder.

 

 
 

 

El Oficio de Tapicería, de cuyas tareas, componentes, organización y gastos se tiene constancia documental desde 1502, se ha encargado desde entonces de la creación de todas las tapicerías, doseles, oratorios, alfombras, camas, almohadas y de todo género de colgaduras, con las que habían de dotarse los palacios reales, procurando su correcto cuidado y conservación, así como del colgado de todo lo que el rey ordenara, según los desplazamientos estacionales de la corte, o los viajes o ceremonias que se hubiesen de llevar a cabo. A las órdenes del Jefe del Oficio de Tapicería trabajaba una pléyade de ayudas, sotoayudas, retupidores, mozos, entretenidos y colgadores, bajo una estricta ordenación que fue quedando reglamentada sucesivamente a lo largo de la Edad Moderna. En la actualidad, Patrimonio Nacional sigue asumiendo estas tareas históricas, a las que hay que añadir las nuevas responsabilidades de investigación, restauración y conservación preventiva de todas las piezas históricas que formaban el antiguo Real Oficio de Tapicería y que hoy atesoran las Colecciones Reales españolas.

En un ámbito más íntimo, pero también relevante para la configuración de la imagen regia, el Oficio del Guardarropa de palacio era un servicio dinámico, organizado jerárquicamente e integrado por diverso tipo de personal, que custodiaba las piezas y accesorios de indumentaria que usaba la Familia Real, en cuya creación había intervenido una miríada de artistas y artesanos, como sastres, costureras, bordadores, encajeros, peleteros, zapateros o sombrereros. En Tejiendo la vida cortesana. Tejidos y bordados de las Colecciones Reales se ha querido poner de relieve el aspecto más privado del arreglo personal de los monarcas, compuesto por la "toilette" y los elementos a ella asociados, piezas muy desconocidas, de íntima cotidianeidad, como bañeras o textiles de tocador.

 

 

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