UNA RESTAURACIÓN DESVELA UN ORIGINAL DE REMBRANDT OCULTO DESDE SUS INICIOS

26/06/2026


 

 

Rembrandt comenzó este cuadro en Leiden, probablemente en 1627, pero lo dejó parcialmente inacabado: la parte inferior quedó apenas esbozada, mientras que las zonas superiores, incluida la arquitectura y seis figuras entre las que hay retratos del propio Rembrandt y de otras personas de su entorno, están completamente terminadas, lo que nos ofrece una percepción única de cómo trabajaba el maestro.

Años más tarde, y con toda seguridad después de que Rembrandt se trasladara a Ámsterdam hacia 1631-1632, alguien retomó la obra y la completó de manera bastante tosca. Ese repinte insatisfactorio ha sido recientemente eliminado tras más de seis años de estudios previos e intervención, de modo que la pintura, inacabada pero en excelente estado de conservación, es ahora íntegramente de mano de Rembrandt.

Este lienzo, titulado Dejad que los niños se acerquen a mí (103,5 x 86 cm), constituye una incorporación significativa a su catálogo del período de Leiden: arroja nueva luz sobre su forma de pensar y de pintar, y aporta un nuevo autorretrato, así como retratos de su madre y de otras figuras de su círculo familiar. En sus pinturas de historia, hasta la década de 1650, Rembrandt trabajaba siempre del fondo hacia el primer plano, y esa técnica característica no es más evidente en ninguna obra que en esta. Las figuras del primer plano están resueltas con amplias pinceladas de color intenso, con la iluminación perfectamente comprendida, pero sin que detalles como manos y rostros hayan llegado a un estado de acabado. Entre estas figuras inacabadas se encuentran las del primer plano, cuyos rostros se disponen en un óvalo aplanado, y las tres figuras de discípulos a la derecha, que conversan entre sí. También está inacabada la figura con turbante de la izquierda, que marca el borde izquierdo de la composición como un enérgico contrapunto.

El tema procede de los evangelios de Marcos (10, 13-31), Mateo (19, 13-30) y Lucas (18, 15-30). El relato del Evangelio de Lucas narra en particular la instrucción de Jesús a sus discípulos, a quienes reprende cuando intentan apartar a los padres que le llevan a sus hijos: "Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el reino de los cielos". Este cuadro ilustra el momento inmediatamente posterior: cuando los niños son conducidos ante Jesús, quien los bendice imponiendo las manos, mientras sus discípulos, a la derecha, reflexionan sobre lo sucedido. Precisamente, la figura de rojo a la izquierda, claramente diferenciada del resto, representaría muy probablemente a San Lucas, con su evangelio bajo el brazo derecho.

En sus pinturas de historia del periodo de Leiden fue costumbre habitual de Rembrandt incluir su autorretrato, como hace en esta obra: es el joven que asoma con el hombro y el brazo izquierdos al descubierto en la parte superior de la composición, aparentemente inclinándose hacia adelante para ver el prodigioso acontecimiento que se desarrolla cerca del espectador pero mirando directamente hacia nosotros, algo muy característico del artista.

Bajo Rembrandt aparecen tres mujeres con la cabeza cubierta. La de más edad, a nuestra izquierda, se identifica como la madre de Rembrandt. Junto a ella hay una mujer joven con tocado bordado que sostiene a un bebé, y que podría ser la ahijada huérfana que el padre de Rembrandt acogió en su casa, o quizás una nodriza. Es probable que Rembrandt usara a su padre para la figura silueteada en el arco de la composición.

En sus pinturas de historia del período de Leiden, y en marcado contraste con sus obras posteriores, Rembrandt empleaba una paleta intensa y luminosa, con rojos, púrpuras, naranjas, amarillos, azules y verdes. El hecho de que el primer plano esté inacabado hace que el esquema cromático pueda parecer aún más crudo de lo que habría sido en su forma final prevista. Otra característica de las pinturas de Leiden de Rembrandt es el deleite en las telas ricamente bordadas. Esta además es la única pintura de historia claramente inacabada conservada de los años de Leiden de Rembrandt, y una de las dos únicas pinturas de historia de Rembrandt sobre lienzo de esos años.

Dada su estrecha similitud con otras pinturas de historia de Rembrandt de su período de Leiden, la inclusión de un prominente autorretrato y de retratos de familiares y modelos habituales, resulta un misterio que esta obra permaneciera sin ser reconocida hasta su aparición en la sala Lempertz de Colonia en 2014, catalogada como pintura anónima neerlandesa del siglo XVII.

La obra será subastada por Sotheby's Londres el próximo 1 de julio, siendo la pieza más destacada de una subasta de maestros antiguos y pintura del siglo XIX en la que también se subastan piezas de célebres artistas como Rubens, Botticelli, Memling, Constable o Boucher.

 

 
 
Antes de la restauración

 

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