ATRIBUIDAS AL PINTOR JUAN DEL CASTILLO DOS OBRAS EN SEVILLA Y ALGECIRAS (CÁDIZ)
21/09/2026

Al margen de su valoración como artista, la circunstancia de que fuera familiar y maestro de Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1618-1682) ha sido uno de los principales motivos por los que la figura del pintor Juan del Castillo (¿Sevilla?, hacia 1593-1657) resulta inevitablemente citada en la biografía del genio sevillano. Es preciso, por tanto, rememorar al personaje por otros méritos. En el artículo Juan del Castillo pintando al rey Fernando III el Santo. Una imagen oficial para un monarca santo en el Ayuntamiento de Sevilla, el historiador Antonio Gómez Arribas se basa en aquellos que derivan de su oficio: los que corresponden a un activo y destacado pintor del periodo creativo desarrollado en Sevilla durante la primera mitad del siglo XVII. Dicho estudio reivindica la autoría inédita, a favor de Juan del Castillo, de la célebre representación del rey Fernando III el Santo (imagen superior, 198 x 140 cm, hacia 1630) ubicada en el Ayuntamiento de Sevilla, hasta ahora relacionada con autores como Francisco Pacheco o Ignacio de Ries. En opinión de la historiadora Beatriz Valdivieso, este lienzo de mediana calidad que se conserva en el Ayuntamiento de Sevilla sería encargado por esta institución para disponer en su sede de una representación pictórica digna de Fernando III. Esta obra, en la que se sigue con fidelidad el modelo de la estampa grabada que en 1630 publicó el artista francés Claude Audran el Viejo, está expuesta en la actualidad en el Salón de San Femando del Consistorio sevillano, lugar al que da nombre. Es la primera réplica a gran escala de esa estampa, pues las representaciones similares anteriores son de reducido tamaño, con la misma composición y los elementos de la mesa, la columna y la cortina. El autor del artículo atribuye también a Juan del Castillo un cuadro de Santo Domingo de Guzmán del Museo Municipal de Algeciras (Cádiz), relacionado hasta la fecha con el taller de Francisco de Zurbarán. Según Gómez Arribas, dicha pintura (detalle en la imagen inferior) corresponde plenamente a su estilo del periodo de 1635 y años inmediatamente posteriores. En este caso, el santo se muestra de frente, delante de un fondo anodino y brumoso para resaltar y no restar protagonismo a la imagen bondadosa. Viste el habito de los predicadores y mantiene la rama de lirios en su mano izquierda, simbolo de la pureza; una virtud que su figura transmite al poseedor de esta obra, posiblemente ubicada originalmente en las estancias privadas de algun cenobio dominico. |

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