JUAN DE SEVILLA. EXPOSICIÓN TEMPORAL DE LA PIEDAD CON EL PADRE ETERNO

26/05/2026


 

 

A partir de hoy la Capilla de San Laureano de la Catedral de Sevilla acoge de forma temporal la pintura de caballete La Piedad con el Padre Eterno, obra del pintor barroco Juan de Sevilla. La instalación de la pieza en este espacio se realiza con el objetivo de que fieles y visitantes puedan contemplar de cerca el lienzo restaurado antes de proceder a su elevación y colocación definitiva en su emplazamiento habitual, situado en el transepto del Altar de Plata.

Esta excepcional pintura de 230 x 350 cm, luce hoy recuperada en todo su esplendor gracias a una cuidada intervención de conservación y restauración realizada por la especialista Concepción Moreno Galindo. Este trabajo ha permitido recuperar la riqueza cromática, la profundidad compositiva y la intensidad expresiva características del maestro sevillano.

Fue el historiador Enrique Valdivieso, al realizar en 1978 el catálogo de las pinturas de la Catedral de Sevilla, quien localizó este gran lienzo en el vestuario de los canónigos del templo metropolitano hispalense. Hasta entonces nadie había reparado en la firma "S.V.A." que presenta. Su estancia temporal en la Capilla de San Laureano ofrece una oportunidad excepcional para admirar de cerca una obra emblemática del patrimonio artístico y religioso restaurada con el máximo rigor técnico y conservativo.

La iconografía de esta escena muestra el episodio derivado de la muerte de Cristo en el Calvario, en el que su cuerpo aparece dispuesto en el regazo del Dios Padre ante el cual se encuentra la Virgen María arrodillada y contemplando el cuerpo exánime de su hijo. En la parte izquierda figura un grupo de seis personas que estuvieron presentes en el proceso de la Pasión y Muerte que son las Tres Marías, San Juan Evangelista, Nicodemo y José de Arimatea. Todo este grupo contempla conmovido la figura de Cristo muerto mientras que en lo alto aparece la paloma del Espíritu Santo completando así la visión de la Trinidad en el momento en que culmina el proceso de la Redención.

 

 

Según Valdivieso, muy bien resuelto está el grupo de cuatro pequeños ángeles que revolotean en la parte superior de la escena sosteniendo la cruz de Cristo, al tiempo que portan los principales atributos de la Pasión como son la Santa Faz, la lanza y el INRI. Otros atributos son mostrados por dos pequeños ángeles que figuran junto al cuerpo de Cristo y que en una bandeja muestran los clavos, el martillo y las tenazas, sujetando también la blanca sábana de lino donde quedó marcada la impronta de su cuerpo.

En la parte inferior derecha se describe un amplio fondo de paisaje que alude sin duda a la desolada y abrupta fisonomía geográfica del monte Calvario, aspecto que refuerza la intensidad dramática de esta pintura.

Esta escena no aparece recogida en los Evangelios canónicos ni en los apócrifos, y es fruto de la actitud de los cristianos ante la muerte que promueve la concentración de todos los deudos del difunto para velarle y llorarle conjuntamente.

Una versión de La Piedad con el Padre Eterno reducida y no firmada se conserva en una colección particular de Madrid. En ella Juan de Sevilla simplificó la composición eliminando los pequeños ángeles que en la versión precedente aparecen junto al cuerpo de Cristo mostrando la bandeja con los clavos. Por lo demás ha repetido de forma casi exacta las figuras de Cristo, la Virgen y del Padre Eterno. 

 

 

Fotos: Catedral de Sevilla

 

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