ÁGORA RESTAURA UN RETABLO SEVILLANO DE MARTÍNEZ MONTAÑÉS

25/09/2019


 

 
 

 

El retablo de San Juan Bautista, actualmente conservado en la iglesia sevillana de la Anunciación, ha sido sometido a un exhaustivo trabajo de restauración por la empresa Ágora Restauraciones de Arte S.L., que comenzó las actuaciones el pasado mes de enero de 2019.

El retablo es obra del insigne escultor Juan Martínez Montañés, en cuanto a la talla del retablo y los relieves; corresponden a Juan de Uceda Castroverde las pinturas sobre tabla, el dorado y la policromía del retablo. Fue realizado en 1610-1620 en madera tallada de roble y castaño, luego dorada con pan de oro fino de 23 quilates y policromada al temple y al óleo. En sus nueve relieves y trece pinturas sobre tabla se representan escenas de la vida de san Juan Bautista. El retablo mide 865 x 445 cm y procede del Convento de santa María del Socorro en Sevilla. Fue trasladado en 1972 a la Iglesia de la Anunciación donde se encuentra actualmente.

 

 
 

 

Un equipo multidisciplinar de cuatro restauradores, un fotógrafo, un dibujante, un historiador, un químico y un biólogo contratados por la empresa Ágora Restauraciones de arte S.L., ha finalizado los trabajos de conservación y restauración del retablo que han durado diez meses, patrocinados y tutelados por la Universidad de Sevilla con la dirección técnica del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH).

El estado de conservación del retablo estaba determinado por dos factores principalmente: la presencia de gran cantidad de humedad, tanto de filtraciones de agua como de condensación en el medio ambiente, provocando la pérdida casi total de una de las pinturas sobre tabla y por el envejecimiento de los materiales originales produciendo desprendimientos parciales de la policromía y dorado, grietas, fisuras y desajuste de las maderas debidas a su dilatación y contracción. Todo ello ha ocasionado intervenciones anteriores de diferentes cronologías que se pueden dividir entre las que han tenido como fin la reparación física de los elementos materiales, la recuperación estética de la visión del retablo y las que han sido meras reparaciones de áreas concretas o intervenciones globales. En la madera se halla una intervención debida al traslado del retablo y su nuevo montaje en la Anunciación, hecho con numerosos clavos dispuestos sobre las piezas doradas cuyas cabezas incidían mucho en el aspecto general, sin importar el daño material y estético que ocasionaban.

 

 

 

En la policromía se habían realizado toscos repintes con el fin de ocultar las numerosas faltas. Dichos repintes se encontraban muy alterados apareciendo como manchas oscuras sobre la superficie. Estos se localizaban especialmente en las faltas de los fondos de los relieves, vestiduras y encarnaciones (policromía de la piel de las figuras). En el dorado, los repintes se centraban en las faltas de los bordes o aristas de la arquitectura.

La madera en general se encontraba en buen estado, con los ensamblajes separados en zonas por la dilatación de la madera como ocurre en las diversas piezas que conforman el intradós del arco del retablo, las que constituyen las pinturas sobre tabla y algunos de los relieves, pequeñas faltas por golpes y roturas y con la existencia de un ataque biológico generalizado, sin actividad y poco significativo.

El mayor problema radicaba en la densa capa oscura que cubría la totalidad del retablo, produciendo la pérdida de sus valores estéticos. No solo afectaba a este aspecto, sino también a la correcta conservación de los materiales originales, causando levantamientos y numerosas pequeñas faltas en la policromía y dorado. Este estrato estaba compuesto de barnices muy oxidados y repintes de antiguas intervenciones muy oscurecidos, sumando una densa capa de polvo adherido con sus contaminantes, acumulación de hollín producido por el humo de las velas y goterones de cera muy concentrados en la zona inferior de los relieves. Este conjunto de materiales que resecaba y debilitaba la superficie, impedía la apreciación de la riqueza del colorido de la policromía, de los motivos decorativos y de la percepción de la perspectiva de las escenas.

 

 

 

Los tratamientos de restauración, regidos por un criterio de intervención de respeto a la obra original devolviendo, en lo posible, su carácter original con un criterio de mínima intervención y utilización de materiales estables, reversibles y técnicas discernibles a corta distancia, consistieron en:

 

1. Documentación fotográfica y de vídeo de los procesos realizados.

2. Limpieza superficial de polvo acumulado.

3. Cartografía del estado de conservación y de los tratamientos.

4. Toma de muestras y análisis de los diversos materiales que lo componen (pigmentos, aglutinantes, maderas).

5. Fijación y asentado del dorado, policromía y capa pictórica.

6. Consolidación y desinsectación preventiva de la madera.

7. Eliminación de los barnices oxidados, repintes e intervenciones anteriores en mal estado, previo estudio y selección de los mismos y de las gotas de cera.

8. Reintegración volumétrica y del color.

9. Capa final de protección.

10. Escaneo en tres dimensiones tanto de los relieves como de las esculturas de cara a su documentación.

11. Memoria final de los trabajos y estudio histórico artístico.

 

Durante el desarrollo de los trabajos se mostró un vídeo de difusión de 13 minutos (ver portada) con un resumen del estado de conservación del retablo y los tratamientos que se estaban realizando para mejor comprensión de los visitantes. Así mismo se ha cubierto el andamiaje con una lona impresa con el retablo a tamaño natural.

 

 
 

 

Fotografías de la Universidad de Sevilla (US)

 

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