REABRE LA IGLESIA DE SANT'IVO ALLA SAPIENZA, JOYA DE LA ARQUITECTURA BARROCA
27/10/2026

Tras una larga restauración de diez años a cargo de la Soprintendenza Speciale di Roma, financiada con fondos del PNRR Caput Mundi, la Iglesia de Sant'Ivo alla Sapienza vuelve hoy a abrir sus puertas al público. La devolución a la ciudad de uno de los enclaves más significativos del Barroco romano tiene un doble valor: histórico, por lo excepcional del acontecimiento, y cívico, porque estrecha el vínculo entre la comunidad y su patrimonio. El templo forma parte del complejo de Sant'Ivo alla Sapienza (Corso del Rinascimento, 40), sede del Archivo de Estado de Roma. La apertura ha sido posible gracias a la colaboración entre la Dirección General de Archivos, la Diócesis de Roma y el Touring Club Italiano, cuyos voluntarios contribuirán a garantizar la apertura libre y continuada de la iglesia de lunes a viernes, de 09:30 a 13:30 horas, recibiendo a los visitantes y acompañándolos en el descubrimiento del patio y del templo. Un compromiso que favorece el conocimiento del patrimonio cultural y la participación activa de los ciudadanos en su puesta en valor. Desde la Soprintendenza afirman que esta intervención ha supuesto una restauración virtuosista sobre el color blanco, con todos sus matices, más cálidos o más fríos, que Borromini empleó en esta iglesia. Han intervenido en todas las superficies, tanto interiores como exteriores del edificio, incluido el cupulino, donde destaca el "color del aire" tan característico de Borromini con los rayos dorados. También se ha restaurado el retablo del altar mayor, última obra maestra de Pietro da Cortona, terminada por sus discípulos. Además, se han reparado las cubiertas y se ha asegurado la evacuación de las aguas pluviales, que provocaban filtraciones. Ahora es posible admirar la magistral habilidad de Borromini que, mediante un único color, dio ritmo y dinamismo a una de sus arquitecturas más emblemáticas. El 16 de noviembre de 1659, el papa Alejandro VII consagró solemnemente la Iglesia de Sant'Ivo alla Sapienza. Desde entonces, el complejo borrominiano se ha convertido en uno de los lugares más fascinantes de la arquitectura barroca, muy querido por los romanos y por los visitantes de la ciudad, símbolo de cultura, de estudio y de espiritualidad. |

La Iglesia de Sant'Ivo alla Sapienza forma parte del antiguo Palacio de la Sapienza (el Archiginnasio romano), sede histórica de la Universidad Pontificia de Roma y hoy del Archivo de Estado. El conjunto se inició en el siglo XVI sobre proyecto de Pirro Ligorio, y fue Giacomo della Porta quien lo desarrolló y dio forma al gran patio porticado, de severas arquerías superpuestas, que constituye el espacio de acceso al templo. Sin embargo, la identidad del edificio se debe a Francesco Borromini, nombrado arquitecto de la Sapienza por el papa Urbano VIII hacia 1632. Borromini resolvió el problema de cerrar el fondo del patio con una fachada cóncava que se pliega a la curvatura del espacio y la coronó con un tambor y una cúpula, y levantó la iglesia entre la década de 1640 y 1660 durante los pontificados de Inocencio X y Alejandro VII, que como hemos apuntado la consagró en 1659. El interior es una de las más audaces invenciones del Barroco romano: una planta de formas geométricas complejas, derivada de la combinación de dos triángulos equiláteros, con ábsides alternativamente cóncavos y convexos, que se articula en un único organismo continuo de muros, pilastras y cornisas hasta la cúpula. Borromini renunció al color y la policromía y confió el efecto al blanco, a la luz y a la modulación de las superficies, mientras que el cupulino remata en una linterna helicoidal, de inconfundible silueta, cuyo simbolismo, vinculado a la sabiduría, sigue siendo objeto de debate entre los historiadores. En el altar mayor se sitúa el altar dedicado a San Ivo, última obra de Pietro da Cortona, que sus discípulos terminaron tras su muerte. A los emblemas heráldicos de los pontífices que impulsaron las obras, como las abejas de los Barberini y los montes y estrellas de los Chigi, se suman los elementos decorativos que acompañan al conjunto. |

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