NUEVA OBRA DE JUAN ALBERTO PÉREZ ROJAS

16/10/2026


 

 
 

 

Dolorosa y San Juan

Se trata de un conjunto formado por la Virgen Dolorosa y San Juan Evangelista, de 38 cm de tamaño, realizado en madera de cedro tallada, estofada y policromada al óleo, para una colección particular. Los nimbos han sido realizados, en plata de ley, por el taller sevillano de los Hermanos Delgado.

El joven apóstol sostiene y consuela a María durante la crucifixión. Ella lleva la mano al pecho y alza el rostro, con lágrimas, hacia el Hijo Crucificado. Juan la mira a ella, no al maestro, y la acompaña en tan dramáticos instantes con un gesto de contención y amparo.

 

 

Estas figuras de notable cromatismo se funden en una misma masa, con el brazo de Juan rodeando la cintura de María. Vemos también la forma en que se entrelazan unos ropajes que muestran estofados de gran riqueza, con decoración a punta de pincel resuelta en motivos vegetales de aire acantiforme y, en el manto de la Virgen, de cartelas lobuladas con flores y motivos de lis que le dan un aspecto parecido al tapiz.

Ambas vienen a completar un Calvario compuesto por las siguientes piezas: Cristo, la Virgen María, San Juan Evangelista, las tres Marías (Salomé, Cleofás y Magdalena), Nicodemo, José de Arimatea y un centurión romano. El Crucificado es una obra antigua restaurada por Pérez Rojas hace veinte años.

 

 
 

 

 

Entre los trabajos recientes del escultor-imaginero se encuentra su participación en la restauración llevada a cabo por Carmen Bahíma en una pareja de ángeles ceroferarios del siglo XVII, donados a la Archicofradía de Pasión (Sevilla) por Miguel Barrera en 1900. Ambos se sitúan a cada uno de los lados del altar del Señor de Ánimas. El hecho de haber portado habitualmente dos de los pesados faroles de plata neoclásicos labrados por Miguel Palomino en 1815 para la Sacramental del Salvador, provocaron continuos quiebros en sus brazos y dedos de las manos, que justifican las restauraciones a las que se han visto sometidos; entre ellas la del año 1982 por Jesús Santos Calero, quien sustituyó por completo los brazos de los dos ángeles. Hablamos de imágenes de pequeño formato, muy cercanas a la estética de Martínez Montañés y, por tanto, atribuidas a su entorno. Su indudable valía artística ha guiado una intervención centrada en la limpieza, la recuperación de la policromía y la consolidación de ensambles y de la estructura interna de las tallas.
 
 
 
 
Estado final
 
 
 
 
Estado inicial

 

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