RESTAURADO UN RETABLO FLAMENCO DEL SIGLO XVI EN LOGROÑO
01/07/2026

Se trata del llamado Retablo de los Reyes, un retablo flamenco que preside la capilla de la Adoración de los Reyes Magos en la Concatedral de Santa María de La Redonda (Logroño). Los trabajos han sido realizados por el Taller Diocesano de Restauración y Conservación de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, en colaboración con Diego Iturriaga, Myriam Ferrerira y Pablo Cisneros, investigadores de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). El singular conjunto constituye uno de los ejemplos más representativos de los retablos elaborados en Amberes durante el siglo XVI. Realizado en 1556 por encargo de Juan Fernández de Ventosa -quien ejerció como teniente de mayordomo de la Corte para los reyes Carlos I y Felipe II- y de su esposa María Bazán, la obra fue enviada posteriormente a Logroño, donde se ha conservado hasta la actualidad sin apenas modificaciones estructurales. La restauración de este conjunto, una de las obras más valiosas de arte flamenco del patrimonio riojano, ha permitido descubrir algunos elementos desaparecidos -como un ángel trompetero cuya talla estaba fragmentada- y devolver todo su esplendor a esta pieza que combina la monumentalidad y la simetría propias del romanismo con la minuciosidad y el dinamismo característicos del relieve flamenco. |
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Antes de la restauración, según el informe técnico, el retablo presentaba un estado de conservación degradado debido al paso del tiempo y a intervenciones anteriores deficientes. Toda la superficie estaba oscurecida por causa de la acumulación de antiguas capas de barnices y ceras limpiadoras. El soporte de madera de roble acusaba desajustes, desencolados y pérdidas de volumen provocadas por los movimientos naturales del material y el envejecimiento de los adhesivos históricos. Además, el banco poseía las puertas de los relicarios desvencijadas y ciertos componentes esenciales, como los escudos heráldicos familiares, las inscripciones latinas y la fecha de ejecución eran apenas perceptibles, mientras que la figura del Padre Eterno había perdido por completo la visibilidad de su policromía. Para frenar estos procesos de deterioro, el Taller Diocesano procedió al desmontaje integral de la maquinaria y a su traslado temporal a dependencias técnicas bajo condiciones de temperatura y humedad estrictamente controladas. Durante el desmontaje de la parte inferior trasera de la estructura, los restauradores localizaron el referido hallazgo histórico-artístico imprevisto: la talla exenta y fragmentada de un ángel con una trompeta, que se había caído tras el mueble en una fecha indeterminada. La pieza presentaba acumulación de suciedad y tenía la cabeza separada del cuerpo. En la misma zona se rescataron fragmentos de una segunda escultura de idénticas características, lo que confirma que el ático romanista del retablo estuvo coronado originalmente por un conjunto simétrico de tres ángeles. En una segunda fase, ya en el laboratorio, se ejecutaron tratamientos de consolidación estructural, carpintería de restauración y una limpieza minuciosa que ha logrado recuperar la policromía original del año 1554, caracterizada por la viveza de sus tonalidades rojas, sus zonas doradas a la sisa y detalles de brocados en las vestiduras. Uno de los puntos clave de la restauración ha sido la subsanación de errores de posicionamiento derivados de un montaje deficiente en el pasado. Bloques enteros de personajes esculpidos estaban desplazados, lo que provocaba que sus miradas apuntaran fuera del Niño Jesús -centro de la escena- y mantenían ocultos elementos del fondo. La rectificación del módulo de bajorrelieve ha permitido recuperar la correcta lectura de la perspectiva diseñada por los maestros flamencos, sacando de nuevo a la luz la viga superior del establo y las figuras del buey y la mula representadas en escorzo. El ensamblaje final se realizó respetando el sistema modular original flotante, sin fijaciones rígidas que comprometan los movimientos mecánicos naturales de la madera. |
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El proyecto ha abarcado de forma paralela la restauración de la lipsanoteca o armario de reliquias ubicado en el muro norte contiguo, un espacio algo posterior al retablo encargado por los herederos de la familia Fernández de Ventosa que ostenta su propio escudo heráldico. Este espacio se encontraba totalmente oscurecido, con sus estanterías interiores desgarradas, deformadas y con pérdidas de soporte, además de presentar pinturas internas severamente dañadas. La intervención ha subsanado las deformaciones estructurales y, aunque persisten lagunas físicas imposibles de reintegrar siguiendo criterios de restauración, se ha devuelto el brillo tanto al revestimiento exterior como a los motivos pictóricos de las compuertas. Esta compleja restauración ha contado con la financiación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). No es la primera contribución de UNIR a la recuperación de otros activos del patrimonio cultural riojano: en 2025, logró identificar a Juan García de Riaño, una de las figuras más importantes del primer tercio del siglo XVII en la Rioja Alta, como el autor del cuadro que preside el refectorio mayor del Monasterio de San Millán de la Cogolla, Patrimonio de la Humanidad y cuna del español, un descubrimiento que otorgó a la obra su debido reconocimiento y la posicionó como uno de los 25 mejores cuadros de la Comunidad de La Rioja. |
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Fotos: Concatedral de La Redonda (Logroño)
www.lahornacina.com