RESTAURACIÓN DE ENRIQUE SALVO RABASCO PARA MÁLAGA
25/02/2026
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Comparativa. Estado final e inicial Fotos: Luis Manuel Gómez Pozo |
La imagen restaurada es un Cristo Crucificado en madera tallada y policromada de 50 cm de altura, propiedad de Francisco Jesús Flores Matute, Doctor en Historia del Arte. Atribuible a la escuela sevillana del último tercio del siglo XVI, tanto por sus características formales como por su concepción técnica y estética, la reciente intervención de conservación-restauración realizada por Enrique Salvo Rabasco ha permitido recuperar la lectura original de la obra, además de aportar datos relevantes para su correcta contextualización histórico-artística. La escultura presenta anatomía precisa pero contenida, marcada verticalidad y suave contraposto. El modelado del torso, de planos blandos y transición armónica, evidencia un lenguaje manierista avanzado, mientras que la serenidad del rostro y la ausencia de patetismo extremo remiten al clima espiritual contrarreformista. El perizoma, de pliegues amplios y nudo lateral, aporta dinamismo sin romper el equilibrio compositivo, siguiendo modelos ampliamente difundidos en la escultura sevillana de finales del Quinientos. Como hemos apuntado, la obra está ejecutada en madera policromada. La preparación a base de sulfato cálcico y cola orgánica, junto con la policromía al temple graso y los estofados originales del perizoma, realizados mediante oro fino sobre bol rojizo y posteriores incisiones decorativas, responden a los procedimientos característicos de los talleres sevillanos del referido periodo. El conjunto presentaba un acusado oscurecimiento general, provocado por depósitos superficiales, barnices oxidados y repintes, además de fisuras, lagunas y pérdidas de cohesión del soporte. |
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Estado final. Detalles Fotos: Luis Manuel Gómez Pozo |
La intervención, basada en criterios de mínima actuación, reversibilidad y respeto por la materia original, consistió en la limpieza progresiva, que permitió recuperar la policromía original del conjunto y el estofado original del perizoma, consolidación estructural puntual, reintegración volumétrica limitada y reintegración cromática mediante técnicas discernibles, culminando con una protección final estable. Los trabajos se extendieron igualmente al conjunto del Calvario, abordándose la conservación del monte, la calavera y la cruz, elementos que presentaban alteraciones cromáticas, depósitos de suciedad, oxidaciones y pérdidas materiales, procediéndose a su limpieza, consolidación, reintegración cromática y estabilización estructural, garantizando así la correcta lectura unitaria del conjunto. La atribución a la escuela sevillana del último tercio del siglo XVI se fundamenta en la tipología anatómica, el tratamiento sereno del rostro, la concepción compositiva y los recursos técnicos empleados, con claros paralelos en obras del entorno de Jerónimo Hernández, Gaspar del Águila y Andrés de Ocampo, figuras clave del Manierismo sevillano. La síntesis entre idealización renacentista y naturalismo incipiente sitúa la obra en un momento de transición estilística, propio del foco escultórico sevillano de finales del Quinientos. La presente restauración de Salvo Rabasco ha permitido revalorizar un conjunto escultórico de notable calidad, devolviéndole su integridad material, cromática y estética, así como facilitar su correcta lectura histórica. Nos hallamos ante un Cristo Crucificado de alto interés patrimonial, representativo de la evolución de la escultura sevillana en el tránsito hacia el primer naturalismo barroco. |
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Comparativa. Estado final e inicial Fotos: Luis Manuel Gómez Pozo |
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