NUEVOS ESTUDIOS SOBRE PEDRO DE MENA Y BLAS MOLNER
01/10/2026

El último número (38) de la revista Laboratorio de Arte (Universidad de Sevilla) guarda un espacio para dos importantes artistas españoles: el granadino Pedro de Mena, uno de los grandes escultores del Barroco español, y Blas Molner, considerado el último escultor barroco de Sevilla -ciudad en la que se afincó procedente de Valencia- porque en su obra se mezclan la tradición barroca y el espíritu académico ilustrado. En Un Niño Jesús dormido atribuible a Pedro de Mena: propuesta estilística y fundamentos para su incorporación al catálogo, el historiador Salvador Guijo Pérez presenta el estudio y propuesta de atribución de un Niño Jesús dormido cuya calidad técnica, formulación estética y vínculos con la producción infantil de Pedro de Mena permiten situarlo dentro del ámbito directo del escultor. A partir del análisis comparativo con modelos infantiles del maestro, especialmente aquellos integrados en iconografías marianas como las Vírgenes de Belén, se examinan sus rasgos morfológicos, el orden compositivo, las estrategias de policromía y su carga devocional. El artículo concluye ofreciendo bases sólidas para considerar esta pieza como una creación del escultor granadino en el último tercio del siglo XVII. |

En el trabajo Un caso de patrimonio perdido y recuperado: los ángeles de Blas Molner para el altar mayor de la iglesia de Santa Cruz de Sevilla, David Molina Cañete se ocupa del hallazgo de una pareja de ángeles ceroferarios que fueron ejecutados por Blas Molner (1738-1812), escultor valenciano afincado en Sevilla, donde fue director de la Real Escuela de las Tres Nobles Artes. Ambas esculturas se encontraban en paradero desconocido desde la década de 1960, por lo que su estudio se antoja fundamental para un mejor conocimiento de la obra del artista en su etapa de plena madurez. El conjunto escultórico muestra signos tendentes al academicismo, como la búsqueda de equilibrio a través de la simetría y mesura compositiva, la dulcificación idealizada de las expresiones, amén de otros detalles como la simplificación del drapeado de las vestiduras y el acabado polícromo de las mismas en tonalidades planas. En definitiva, constituyen estos ángeles uno de los pocos ejemplos documentados en los que el artista muestra signos evidentes del "buen gusto" academicista que se trataba de imponer desde las instituciones artísticas, ciertamente alejado de las fórmulas tardobarrocas tan presentes en su catálogo escultórico, de fuerte arraigo en la capital hispalense y que aún habrían de seguir siendo demandadas por la clientela. |

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