EL PRADO EN FEMENINO - ISABEL DE FARNESIO
28/11/2025
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Foto: Benito Navarrete |
Los itinerarios del Museo Nacional del Prado de Madrid se conciben como una invitación a contemplarlo de manera distinta a la habitual. Para ello se recaba la colaboración de profesionales ajenos a la institución y a las disciplinas que en ella tienen acomodo habitualmente. El objetivo es procurar al visitante una mirada distinta, pero rigurosa, a nuestras colecciones; una mirada que se fije en temas y asuntos diferentes a los habituales y, en esta ocasión, ofrezca la oportunidad de hacer nuevamente protagonistas a las mujeres. Una mirada que, como en las dos ediciones anteriores, cuenta con la colaboración del Instituto de las Mujeres con el fin de, además de visibilizar las narrativas femeninas en la Historia del Arte, promover la investigación de las colecciones del Museo del Prado con perspectiva de género. Así sucede con la tercera edición de El Prado en femenino, un relevante itinerario bajo la dirección científica de la profesora Noelia García Pérez en el que, a través de 45 obras -cinco de ellas permanecían en almacén, dos estaban depositadas en la Universidad de Zaragoza y en la embajada de Londres, y una de Murillo (imagen superior, el boceto de la obra "Santa Ana dando una lección a la Virgen", restaurado para la ocasión por María Álvarez Garcillán) que se expone por primera vez tras ser encontrada en un Museo de Pau en Francia-, se invita a conocer nuevos relatos protagonizados por una de las principales promotoras artísticas del siglo XVIII en Europa: la reina Isabel de Farnesio, la promotora artística que más poderosamente ha contribuido a formar las colecciones del Museo del Prado. Desde su llegada a España en 1714, con motivo de su matrimonio con Felipe V, y hasta su muerte en 1766, y profundamente influenciada por su linaje familiar, Isabel de Farnesio ejerció durante más de medio siglo un patronazgo activo y sostenido, utilizando sus propios recursos a través del conocido como bolsillo de la reina, lo que le permitió gozar de una destacada autonomía en sus elecciones artísticas. A través de una nutrida red de artífices, nobles y diplomáticos que actuaban como agentes y mediadores, reunió cerca de un millar de pinturas que reflejan su marcada predilección por las escuelas flamenca e italiana, así como por la producción de Murillo, su artista favorito junto a Teniers y Brueghel el Viejo. Su promoción artística se extendió también al ámbito de la escultura, con la adquisición de una parte significativa de la colección de la reina Cristina de Suecia. Guiada por una mirada cultivada y un criterio propio, su mecenazgo dejó una impronta decisiva en la configuración de las colecciones reales. El Prado conserva cerca de 500 obras procedentes de la colección de Isabel de Farnesio -entre pinturas, dibujos y esculturas-, más de un centenar de las cuales se exhiben en su colección permanente. Su presencia es tal que prácticamente la mitad de las salas del Prado muestran obras que fueron propiedad de la reina y que hoy constituyen un núcleo esencial de sus colecciones. Basta recorrer el Museo para reconocer la flor de lis, marca que distinguía sus obras de las pertenecientes al rey Felipe V, presente en algunas de las piezas más emblemáticas de la institución. |

Isabel de Farnesio reunió cerca de un millar de pinturas. Más de un tercio de ese conjunto -358 pinturas- se custodian hoy en el Museo del Prado e incluyen piezas maestras de Velázquez, Ribera, Murillo, Teniers, Correggio, Rubens, Luca Giordano, Reni, Guercino, Veronés, Tintoretto, Brueghel el Viejo, Van Dyck, Brueghel el Joven, Clara Peeters, Parmigianino y Watteau, entre otros. En este amplio conjunto pictórico, destaca de manera singular su predilección por la obra de Bartolomé Esteban Murillo, cuya incorporación a la Colección Real se debió íntegramente al decidido impulso de la reina. De ahí que las pinturas que pertenecieron a Isabel de Farnesio conformen hoy el núcleo más numeroso y significativo del artista sevillano conservado en el Museo del Prado. A esa extraordinaria colección pictórica se suma su decisiva actuación en el ámbito de la escultura clásica. De hecho, una de las iniciativas más relevantes de su mecenazgo fue la adquisición de uno de los conjuntos de escultura antigua más codiciados del momento: el reunido décadas antes por la reina Cristina de Suecia. Esta operación define con elocuencia su modelo de patronazgo. Aunque se trató de un proyecto compartido con Felipe V, fue Isabel quien tomó la decisión, impulsó la compra, seleccionó personalmente las piezas y reservó para sí las más valiosas, como el "Grupo de San Ildefonso" (imagen inferior), el "Diadúmeno", "El fauno del cabrito" o el "Sátiro en reposo". Como en el caso de la pintura, más allá de su envergadura numérica, lo que distingue esta colección es la calidad excepcional de sus obras, calidad que explica el destacado lugar que ocupa en la colección permanente del Prado. Aunque concebidas inicialmente para el Palacio de La Granja de San Ildefonso, una cuidada selección de estas piezas llegó al Museo del Prado en 1829, año en que la institución pasó a llamarse Real Museo de Pintura y Escultura. Gracias al patronazgo de dos mujeres excepcionales -Cristina de Suecia e Isabel de Farnesio-, estas obras conforman hoy el conjunto más valioso de escultura clásica del Museo del Prado. La firme voluntad del Prado de visibilizar el papel de la mujer en el arte y de destacar la contribución de estas promotoras se materializa en un itinerario que se acompaña de un libro centrado en sus protagonistas, una pieza audiovisual en coproducción con CaixaForum, así como de un ambicioso programa de actividades complementarias, entre las que destacan: la tercera edición del simposio Protagonistas femeninas en las colecciones del Museo del Prado, ciclos de conferencias tanto en el Museo como fuera del mismo -a través de Prado extendido en femenino-, un nuevo storytelling, visitas guiadas con la comisaria del recorrido, la creación de recursos digitales como infografías y guías para familias, un curso para profesorado, conciertos y una nueva editatona en colaboración con Wikimedia España. Con esta nueva edición de El Prado en femenino, el Museo del Prado, en colaboración con el Instituto de las Mujeres, continúa avanzando en la relectura de sus colecciones desde una perspectiva de género y consolida un proyecto en el que pasado y presente convergen para construir un futuro más igualitario, generando nuevas narrativas que visibilicen los logros alcanzados por las mujeres en el arte, relatos que reflejen la diversidad de experiencias, perspectivas y voces que conforman la historia. |

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