TORNAVIAJE. ARTE IBEROAMERICANO EN ESPAÑA

06/07/2021


 

 

El tornaviaje o viaje de regreso que da título a la exposición Tornaviaje. Arte Iberoamericano en España, que podrá visitarse del 5 de octubre de 2021 al 13 de febrero de 2022 en Madrid, en las salas A y B del edificio de los Jerónimos del Museo Nacional del Prado, permitirá al público visitante valorar las obras de arte que llegaron desde América a España y, por extensión, a Europa durante la Edad Moderna.

La finalidad de esta muestra es visibilizar, a través de aproximadamente 100 obras, este rico patrimonio que, proveniente del Nuevo Mundo, se conserva en instituciones culturales, espacios religiosos o colecciones privadas, principalmente en España. Estos objetos, llegados en distintos momentos de la historia, forman parte de nuestro patrimonio histórico y cultural, sin que, a veces, reconozcamos las razones de su presencia.

La muestra se organizará en cuatro grandes secciones. La primera de ellas, Geografía, Conquista y Sociedad, girará en torno al concepto de paisaje cultural, dándose cita en el mismo la geografía de América, la conquista y las gentes que habitaron estos territorios durante la Edad Moderna. De esta forma, en esta sección, convivirán obras de carácter religioso, aportes cristianos que justificaban la conquista, con valores estéticos indudables, a las que se unen vistas de ciudades en las que la traza urbana y el mercado con los productos de la tierra configuraron un paisaje sin igual. Espacios por donde deambulan y se desarrollan los distintos estamentos sociales, representados en cuadros de familias nobiliarias, eclesiásticos, virreyes y, claro está, indígenas, también con sus diferencias estamentales, que nos hablan de esa sociedad diversa.

Quizás el "Biombo de la Conquista de México y La muy noble y leal ciudad de México" (imagen superior e inferior) resumirá con sus dos caras el concepto de esta sección, reproduciendo la conquista de Tenochtitlán, por un lado, y la ciudad de México, por el otro, habitada por más de 200 personajes, representando el momento histórico constitutivo de América y la vitalidad de la capital novohispana y, por extensión, de las grandes ciudades capitales del nuevo continente.

 

 

La segunda sección, titulada El panteón americano. Devociones de ida y vuelta, reunirá una exquisita selección de óleos, esculturas y dibujos que tendrá como objetivo analizar las devociones religiosas, tanto americanas como peninsulares, así como sus intercambios e hibridaciones. Los visitantes podrán entender el viaje y la transferencia de las imágenes de devoción, merced al patrocino de los indianos y de algunos virreyes, que reintegraron a sus lugares de origen parte de una memoria compartida; sobre todo, de sus experiencias de fe vividas desde ultramar. Quedará también patente en esta sección el constante envío de obras de pintura de los más afamados centros de producción de Lima, Alto Perú, Puebla de los Ángeles o Ciudad de México, así como obras realizadas en España, por importantes pintores como Murillo, que ejemplifican el impacto de los imaginarios americanos que formaron parte de la propaganda devocional y de los procesos de santificación.

La tercera sección, Las travesías del arte, se centra en uno de los intercambios comerciales con valores artísticos más fecundos como serían los objetos de ajuar que cruzaron el Atlántico con destino a los lugares más variopintos. Mobiliario diverso para el viaje o para las salas de las residencias dialogan con una nutrida selección de objetos de ajuar, domésticos y religiosos, que pretende cubrir un amplio abanico de tipologías, permitiendo mostrar físicamente el concepto de "tesoro" que asociamos con los objetos llegados de Indias. Los indianos, emigrantes enriquecidos en el nuevo mundo, son ese hilo que hilvana las lejanas tierras de donde proceden estos objetos con un crisol de pueblos y ciudades españolas.

La cuarta y última sección, Impronta indiana, reunirá un corpus de obras que, pese a su disparidad, se interrelacionan al ser referentes y reflejos de la materialidad artística hispanoamericana a lo largo de la Edad Moderna. Tendremos la ocasión de entender cómo la larga tradición artística prehispánica se adapta a las nuevas exigencias de los reinos hispánicos. Cómo leen los maestros artesanos indígenas las indicaciones y demandas de la nueva sociedad y cómo, a su vez, integran lenguajes y simbología de su propia cultura, permitiendo en su conjunto valorar la riqueza del patrimonio que llegado de América fue integrándose y moldeando, cambiando sin rupturas, la cultura de la península ibérica y, también, la europea; asumiendo América como parte de nuestra identidad.

Las investigaciones que han conducido a la concreción del proyecto Tornaviaje. Arte Iberoamericano en España se reflejarán también en un catálogo que acompañará a la exposición. El proyecto está comisariado por Rafael López Guzmán, Catedrático de Historia del Arte Iberoamericano en la Universidad de Granada (UGR), y cuenta con la colaboración de varios especialistas en cultura visual del periodo virreinal en América. 

 

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Dentro de las obras cedidas para la exposición se encuentra este tríptico de la Virgen de Chiquinquirá que se conserva en el templo parroquial de la Asunción, del municipio palentino de Autilla del Pino, gracias a una donación realizada en el siglo XIX. Es un óleo del XVII que se encuadra dentro del arte del virreinato de Nueva Granada. La composición presenta en su centro, a mayor tamaño, a la patrona de Colombia entre San Antonio de Padua y San Andrés. Las tres figuras parecen estar en actitud itinerante, apoyando la Virgen su pie izquierdo sobre la media luna. A la izquierda, en la zona superior, una representación de la Sagrada Familia, y en la inferior, los Desposorios de la Virgen con San José. A la derecha, en la zona superior, San Jerónimo y San Francisco oran ante Cristo crucificado, y en la inferior, San Vicente Ferrer predicando como si fuera el ángel del Apocalipsis, y San Buenaventura con capelo cardenalicio.
 
 
 
 
Y hoy mismo, la diócesis cordobesa ha anunciado que la efigie del Cristo de Zacatecas formará parte de la exposición. El Obispado de Córdoba y la cofradía de la Vera Cruz de Montilla han formalizado la cesión temporal de esta obra novohispana realizada en caña de maíz. Este crucificado es la imagen de esta tipología más antigua de las que se conservan en la Diócesis de Córdoba y una de las mejor documentadas que existen en España. Se trata de una escultura novohispana de tamaño superior al natural, realizada a partir de un moldeado de papel vegetal mexicano, denominado amate, y otros materiales livianos como la caña de maíz y maderas ligeras. Presenta un policromado de acuerdo con las formas habituales de la imaginería española del siglo XVI. La imagen del Santo Cristo de Zacatecas llegó a Montilla en 1576 cuando el indiano Andrés de Mesa decide volver a su tierra natal después de residir en México más de una década. A su vuelta, donó la talla a la Cofradía de la Vera Cruz de Montilla, cuya entrega se formalizó ante escribano público. La cofradía tomó la imagen como titular y desde entonces le ha venido rindiendo culto y veneración pública.

 

 

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