EL CRISTO DE LA BUENA MUERTE DE CÁDIZ Y SU POSIBLE PROCEDENCIA PERUANA

04/01/2026


 

 

El último número (18) de Philostrato, revista de historia y arte editada por la Fundación Moll, con sede en Madrid, dedica un artículo al Cristo de la Buena Muerte de Cádiz y su relación con varias esculturas de Cristo crucificado presentes en el antiguo virreinato del Perú. Las múltiples coincidencias formales invitan a pensar en un taller común y en un posible origen peruano para la talla gaditana, lo que permite reflexionar acerca de la circulación artística del mundo atlántico.

El estudio se titula El Cristo de la Buena Muerte de la iglesia de San Agustín de Cádiz y su posible procedencia peruana. Su autor, el historiador Carlos Maura Alarcón, sigue los pasos de su compañero Jesús Porres Benavides, que hace cinco años, escribiendo sobre algunos cristos atribuidos al escultor español Bernardo Pérez de Robles, que vivió en el virreinato, señaló en el aparato crítico que el de la Buena Muerte de Cádiz tiene "algunas afinidades" con ellos (Cristo de la Agonía de Salamanca, de la Compañía de Ayacucho, el de la Vera Cruz de Santo Domingo de Arequipa, el Yacente de la misma localidad, etcétera) y que quizás este artista pudo haber realizado la obra a su regreso a España.

Maura Alarcón matiza esta llamada de atención, y aunque considera evidente el parecido del Cristo de la Buena Muerte con algunas de las referidas imágenes, no se puede hacer extensible el crucificado gaditano a la producción tanto atribuida como documentada de Pérez de Robles.

Las obras a las que Maura Alarcón pone en paralelo con el Cristo de la Buena Muerte son un conjunto de múltiples esculturas de similar iconografía que se mantienen como anónimas y están en distintas ciudades del otrora virreinato del Perú. Son el Cristo de la Reconciliación del monasterio de las Nazarenas de Lima (imagen inferior), el Cristo de un Calvario que recibe culto en la iglesia de Santa Clara de la misma ciudad, el de la Compañía en Ayacucho y otro en la catedral de Trujillo, junto con otros más con los que comparte rasgos puntuales.

El Cristo gaditano no solo es una de las mejores obras de imaginería que se conservan en España, sino también una de las que presentan una autoría más controvertida. Estos recientes estudios se suman a los que lo han relacionado con los españoles Juan Martínez Montañés, Alonso Martínez, José de Arce y Alonso Cano, con el italiano Alessandro Algardi y con la estética del pintor flamenco Rubens y del escultor alemán Georg Petel.

 

 

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