TRAPANI. UNA DEVOCIÓN ITALIANA PARA OSUNA
26/10/2026

Las mercedarias descalzas de Osuna están conmemorando los 400 años de su fundación y, para conocer el origen de la peculiar advocación de su monasterio, se ha inaugurado una pequeña exposición sobre la Virgen de Trapani y, por extensión, se han expuesto otras piezas de procedencia italiana que tienen, como el ostensorio de bronce y coral. La muestra se titula Trapani. Una devoción italiana para Osuna, y puede visitarse en el Monasterio de la Encarnación hasta el 24 de enero de 2027. El lienzo de San Genaro que se conserva en la Colegiata de Osuna también se encuentra expuesto para completar el panorama de devociones italianas que se encuentran en Osuna. Cuenta la leyenda que la presencia de los sarracenos en Tierra Santa provocó el traslado de una imagen de la Virgen María hacia el oeste del Mediterráneo. En otro lugar, en las provincias de Sevilla, Cádiz y Málaga la familia Téllez-Girón se consolidaba en un señorío que situaría su cabecera en Osuna, profesando una especial devoción a la Inmaculada Concepción como emblema de su casa. |
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La creación del ducado de Osuna abrió el camino para que los futuros duques se establecieran en Madrid, ocupando empleos delegados como virreyes de Sicilia y Nápoles. Entre los titulares de la casa ducal aparecieron también mujeres con un protagonismo destacado, como doña Isabel de Sandoval y Padilla, esposa del IV duque, cuyas obligaciones matrimoniales originaron una de las fundaciones más singulares de la villa de Osuna: la de las mercedarias descalzas de Nuestra Señora de Trapani. El desasosiego de la joven duquesa provocado porque no llegaba el ansiado primogénito y por los frecuentes amoríos del IV duque, le llevó a buscar ayuda espiritual en una amiga que era mercedaria descalza en el convento de Lora del Río, sor Mariana del Espíritu Santo. De aquello tuvo conocimiento sor María de Jesús, quién ofreció a Dios toda su vida por la llegada de un heredero y la conversión del duque. En ese momento doña Isabel de Sandoval hizo el voto de fundar en Osuna un convento de mercedarias descalzas, con el título de Santa María de Trapani. El milagro se produjo: en 1624 nació Pedro, el primogénito, y llegaron las mercedarias descalzas; y al año siguiente Gaspar, el futuro V duque. Ese novedoso título fue el de aquella imagen que, huyendo de los sarracenos, acabó siendo venerada en la iglesia carmelita de l'Annunziata de la ciudad siciliana que le da nombre, donde su suegro, el gran duque de Osuna, había sido virrey entre 1611 y 1616. |

La Madonna di Trapani es una escultura procedente de la isla de Chipre, de mármol, quizá ejecutada por un escultor conocedor del estilo de Nino Pisano, el último de los grandes escultores del Trecento italiano. Su devoción alcanzó un gran auge en el siglo XVII, coincidiendo con la promesa de doña Isabel de Sandoval, quien donó una imagen a modo de vera efigie traída desde su santuario. Presenta un rasgo distintivo en todas las copias: un doble plegado semicircular del manto bajo el brazo derecho de la Virgen. Su llegada debió inspirar la realización de una versión andaluza, de mayor tamaño y en madera policromada, que presidiera el retablo mayor del templo, atribuida a Alonso de Mena y Escalante hacia 1630. Una tercera representación de la Madonna di Trapani presenta un águila agarrando una cartela con el escudo de la ciudad de Trapani, lo que le confiere ser una variante excepcional. La devoción importada de la Madonna di Trapani se completaría en Osuna con otra proveniente de Nápoles, la de su patrón San Genaro. En el legado de los diez lienzos donados por la III duquesa de Osuna, doña Catalina Enríquez de Ribera, a la iglesia Colegial en 1627 se encontraba el mencionado "Martirio de San Genaro", óleo sobre lienzo de Fabrizio Santafede, ejecutado entre 1617 y 1618. |
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