EL MUSEO DE ARTE SACRO DE LA COLEGIATA DE OSUNA (SEVILLA)

www.andalucia24horas.com (18/12/2006)


 

 

Uno de los primeros proyectos que planteó El Patronato de Arte de Osuna, desde los momentos iniciales de su constitución en 1964, fue la adecuación de un espacio en la Colegiata para albergar un Museo de Arte Sacro. Sus fondos, originariamente contemplados como una exposición permanente, se nutrirían fundamentalmente del tesoro artístico de la iglesia mayor, aunque quedaba abierta la puerta para muestras temporales de algunas piezas que se vieran afectadas por obras en aquel edificio religioso. En especial, se hacía referencia al Cristo de la Expiración de José de Ribera, que se iba a ver afectado por la restauración del templo.

El lugar destinado para la exposición era la Sacristía, a la que se añadían dos salas anejas. Allí se mostrarían los cuadros de Ribera que el III duque de Osuna había traído de Nápoles, la colección de tablas de tradición flamenca, la rica orfebrería de la Colegiata y la Capilla del Sepulcro, ternos, misales, documentos fundacionales, etc., utilizando vitrinas y muebles acondicionados para tal efecto, reformando convenientemente la iluminación. 

Las obras de reforma de ese nuevo espacio museístico se emprendieron tempranamente. De forma paralela se estaba trabajando en el proyecto de consolidación y adecuación del templo colegial. Ya en 1966 se habían restaurado un importante número de pinturas. Sin embargo, el proyecto se retrasaba por acontecimientos imprevistos. Las obras de contención en la Capilla del Sagrario resultaron ser urgentes y el escaso presupuesto disponible tuvo que cambiar de destino.

Finalmente, en noviembre de 1967 se abrió al público este nuevo espacio expositivo, aunque de modo particular, a la espera de la inauguración oficial presidida por las autoridades religiosas y civiles.

El Museo de Arte Sacro mantuvo esas características y fondos hasta 1998. En esa fecha, se afronta la restauración de las cubiertas de la Colegiata y determinadas reformas interiores y exteriores por parte de la Junta de Andalucía que contemplaban actuaciones en el ámbito de la Sacristía y dependencias anejas, con un presupuesto cercano a los 500.000 euros, lo que forzó el desmantelamiento del Museo. Algunas obras se expusieron provisionalmente en la Colegiata, si bien la mayoría de sus fondos se guardaron temporalmente, en espera de la finalización de las obras.

La restauración no cumplió los plazos previstos y, por diversas circunstancias, se dilató excesivamente en el tiempo. Lo que inicialmente iba a ocupar un plazo cercano al año se alargó hasta los siete. En ese intervalo amplio, se han resuelto determinadas carencias del proyecto inicial que no contemplaba la restauración del Patio del Sepulcro, cerrado desde hacía décadas y hoy abierto gracias al patrocinio del Ayuntamiento de Osuna, que sufragó los costes de la actuación. El proyecto no concluido, se retomó el año pasado. Es necesario resaltar la decisiva participación en ello del Director General de Bienes Culturales, don Jesús Romero, y del Delegado Provincial de la Consejería de Cultura en Sevilla, don Bernardo Bueno, que con su intervención decidida han logrado desbloquear la situación anterior. 

Gracias a esa confluencia de voluntades y esfuerzos, el Museo de Arte Sacro puede volver a se admirado. Aunque sus fondos no han sufrido alteraciones significativas, la disposición de las salas y los circuitos de circulación han sido mejorados, creando un recorrido mucho más cómodo para el visitante. Se ha dotado de nueva iluminación y se ha ampliado con una nueva sala, donde se muestra la colección de tablas de tradición flamenca del siglo XVI, que probablemente estuviera originariamente en las dependencias del Sepulcro.

Para finalizar todo el proceso de restauración del conjunto monumental que alberga la Colegiata sólo quedan dos cuestiones importantes por culminar: la Capilla de la Virgen de la Granada, cerrada cuando se paralizaron las actuaciones en el Patio del Sepulcro, hace casi una veintena de años y el relieve de San Jerónimo, que está a falta de la adecuación de su altar y el montaje de las piezas. 

En cuanto a la primera, la empresa SANOR, S.A. ya ha emprendido su restauración, en la que se lleva invertida una cantidad superior a los cincuenta mil euros. Para el San Jerónimo se cuenta ya con el compromiso del IAP, que lo ha contemplado en su programación. 

Es de justicia reconocer la implicación y el esfuerzo de instituciones, particulares y empresas en la culminación de la recuperación de uno de los conjuntos monumentales más señeros del Arte andaluz, como es la Colegiata de Osuna. El Ayuntamiento de Osuna, el Patronato de Arte, SANOR, a los que hay que añadir una serie de profesionales que se han prestado a colaborar, han sido agentes a nivel local. Las autoridades autonómicas, especialmente los actuales rectores culturales, se han involucrado en la financiación, así como el Instituto Andaluz de Patrimonio en su línea de colaboración y ejecución de restauraciones no exentas de enormes dificultades. Todos, actores necesarios para que la Colegiata de Osuna deje de ser una Historia inacabada.

 

 

Fotografías de Jesús Abades

 

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