MUJER PINTORA

17/08/2026


 

 

El Museo Nacional de Noruega presenta Mujer Pintora, una gran exposición que reúne 51 pinturas y a 19 artistas mujeres que trabajaron en el norte de Europa y en Italia entre 1550 y 1650. Con obras de artistas como Sofonisba Anguissola, Artemisia Gentileschi, Lavinia Fontana, Clara Peeters y Judith Leyster, la exposición revela cómo estas mujeres lograron establecer carreras artísticas profesionales en un campo dominado en gran medida por hombres, cuestionando ideas asentadas desde hace tiempo sobre su lugar en la historia del arte.

Organizada en colaboración con la Galleria Borghese de Roma, la exposición presenta además una nueva atribución significativa dentro de la propia colección del Museo Nacional de Noruega. Tras una extensa investigación de la comisaria de la exposición, Cynthia Osiecki, la obra "Naturaleza muerta con caza menor y uvas sobre taza dorada" (imagen superior, hacia 1620) se exhibe por primera vez como obra de Clara Peeters, influyente pintora de bodegones de principios del siglo XVII. Esta nueva atribución forma parte de una revisión más amplia de artistas mujeres cuyas obras han sido frecuentemente pasadas por alto, mal atribuidas o excluidas de los relatos históricos.

La exposición traza las distintas vías educativas de que disponían las mujeres en la Edad Moderna temprana, a través de las cuales adquirían formación artística y lograban desarrollar carreras independientes. Estas iban desde la formación dentro del ámbito familiar hasta el aprendizaje autodidacta, la educación conventual y, en casos excepcionales, la instrucción académica formal. Lavinia Fontana y Artemisia Gentileschi, por ejemplo, desarrollaron su práctica bajo la guía de sus respectivos padres, Prospero Fontana y Orazio Gentileschi, cuyas obras también se exhiben como contexto; mientras que Plautilla Nelli se consolidó como pintora en un convento dominico de Florencia, y llegaría a recibir encargos de la alta sociedad.

La exposición examina asimismo cómo las artistas mujeres pudieron ocupar puestos profesionales y de gestión significativos dentro de los talleres, participando en los aspectos comerciales de la producción artística. Un ejemplo es Judith Leyster, quien gestionó el taller de su marido, Jan Miense Molenaer -algo habitual entre muchas mujeres de hogares artísticos en los Países Bajos-, lo que revela los mayores niveles de libertad y responsabilidad financiera de las mujeres en esta región.

 

 

Otra revelación clave es la implicación profesional de las mujeres en las secciones artísticas de las cortes reales y en el ámbito más amplio del retrato. Entre ellas destaca Sofonisba Anguissola, cuya carrera representa uno de los primeros ejemplos de una mujer que ocupó un puesto permanente en una gran casa dinástica europea, al servicio de la corona española durante más de una década.

La exposición incluye también tres retratos de la artista veneciana Chiara Voratari -otra pintora formada por su padre-, cuya exitosa trayectoria atrajo a mecenas aristocráticos de todo el norte de Italia.

Uno de los ejes recurrentes de Mujer Pintora es cuestionar uno de los mitos persistentes en torno a las artistas mujeres: que trabajaron sobre todo el bodegón. La exposición demuestra, por el contrario, la notable amplitud de temas que abordaron, que abarcan el retrato, la imaginería devocional, la mitología y los temas históricos. Entre los destacados se encuentra la monumental pintura de dos metros de altura de Lavinia Fontana, "Minerva ataviándose" (imagen superior, 1613): una obra maestra que rara vez sale en préstamo, procedente de la Galleria Borghese, y uno de los primeros desnudos femeninos conocidos pintados por una mujer, que representa a la diosa romana sorprendida en un momento de desnudez. También se exhibe "La educación de la Virgen" (1656), de la artista bruselense Michaelina Wautier, una escena doméstica de luz deslumbrante y tierna factura que refleja su notable destreza en el género de la pintura de historia, dominado por hombres.

Al reunir a artistas de toda Europa, la exposición cuestiona además la distinción convencional entre las experiencias de las artistas mujeres del norte de Europa e Italia. En su lugar, revela ambiciones, estrategias y dificultades compartidas que trascienden las fronteras geográficas.

 

 

Comisariada conjuntamente por Ellen Lerberg (conservadora sénior de educación), Mujer Pintora ofrece un nuevo marco para comprender la producción artística en la Edad Moderna temprana europea. Al poner en primer plano cuestiones de formación artística, agencia e identidad profesional, la exposición plantea también puntos críticos que siguen siendo relevantes para el debate actual en torno a la visibilidad, el reconocimiento y el acceso a la educación.

Mujer Pintora está compuesta por obras tanto del Museo Nacional de Noruega como de la colección de la Galleria Borghese, además de préstamos de importantes instituciones internacionales como el Rijksmuseum de Ámsterdam, la Galería Uffizi de Florencia o el Nationalmuseum de Estocolmo.

La exposición va acompañada de una publicación totalmente ilustrada, junto con un nuevo documental sobre la restauración de "La Magdalena penitente" (imagen superior, hacia 1640), una pintura sin firmar de la colección del Museo Nacional de Noruega atribuida a Artemisia Gentileschi, que también se exhibe. Dirigido por Thierry Ford, restaurador de la citada institución, este proyecto reveló detalles originales ocultos durante siglos, aportando nuevas pruebas significativas que respaldan la atribución de la obra a Gentileschi.

Tras su presentación en Oslo, la exposición viajará a la Galleria Borghese, donde podrá verse del 15 de marzo de 2026 al 30 de mayo de 2027.

 

 
 
Niño en su cuna (Lavinia Fontana, 1593)

 

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