RESTAURACIONES EN LA REGIÓN DE MURCIA

28/01/2026


 

 
 

 

San Blas (San Javier)

Los trabajos han sido realizados por la restauradora murciana Loreto López Martínez, quien explicó el trabajo que se ha realizado en la talla, en la que además de una limpieza general de la pieza, realizada en madera, se ha centrado en la consolidación de la policromía a través de infiltraciones, sin alterar la policromía original y trabajando de manera diferenciada para no enmascarar el trabajo de restauración.

Además de la restauración de la pieza se ha incorporado una peana, ya que perdió la original, que se eliminó para que no afectara a la talla al verse afectada por una plaga de carcoma. López Martínez explicó también que en su lugar se ha realizado una peana nueva con material marmóreo y pan de oro, propio de la época del siglo XIX, en la que se sitúa la talla, cuyo origen sigue en estudio.

Según López Martínez, en principio todos los estudios y la forma de colocar los ojos, con bolas de cristal, nos permite datarla en el siglo XIX, si bien la restauradora no descarta que pudiera tratarse de una pieza más antigua reformada en esa época, aunque por el momento esto es imposible de determinar.

Esta restauración integral ha sido promovida por el Ayuntamiento de San Javier, a través de la Concejalía de Cultura de la Región de Murcia. El próximo 3 de febrero esta talla de San Blas procesionará en romería desde la iglesia de Santiago Apóstol hasta la ermita que lleva su nombre en la localidad.

 

 

Cristo de la Cárcel (Lorca)

En la Sala de Arte Sacro del Museo Arqueológico Municipal de Lorca (MUAL) se puede contemplar desde ayer una significativa pieza escultórica, no solo por su procedencia, sino también por el material con el que fue concebida. Se trata de un Cristo crucificado de "cartapesta" o papelón que presidía la capilla de la antigua cárcel, que ha sido intervenido en el Taller de Restauración Municipal.

El Cristo de la Cárcel es una escultura ligera, realizada con materiales mixtos (madera, corcho, telas, colas orgánicas y óleos) mediante la técnica conocida como "cartapesta" o papelón, una disciplina artística que utiliza en su ejecución capas superpuestas de tela o papel, aglutinadas con colas orgánicas y configuradas sobre una estructura de madera o molde. Una característica de este tipo de piezas es encontrarse totalmente vacías en su interior, lo que aporta un menor peso a la obra, por lo que se denominan de manera genérica como "esculturas ligeras".

La técnica escultórica de la "cartapesta" surge en Italia. Desde sus orígenes se enfocó en la ejecución de esculturas de carácter devocional, en especial procesional, dado el menor peso de las imágenes. Fue introducida en la Península Ibérica por el intercambio cultural y comercial de artistas españoles e italianos entre el Reino de Nápoles y Sicilia con la Corona de Aragón. A partir del siglo XIV ya se trabaja aquí con esta técnica. Un ejemplo temprano lo tenemos en la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia, datada a principios del siglo XV.

El paulatino desinterés hacia este tipo de escultura y la escasez de ejemplares conservados se explica por los problemas que plantea su conservación, devenida por la particularidad de sus materiales constructivos, propensos a los ataques de xilófagos, ello unido a la delicadeza requerida para su manipulación por su fragilidad y la grave afectación que muestran ante las humedades. Lo que daría lugar a su sustitución por tallas de madera más duraderas, quedando las "esculturas ligeras" en abandono, desaparecidas en la mayoría de los casos, con excepción de las vestideras o de candelero.

En el Cristo de la Cárcel se ha utilizado madera en las manos, corcho en refuerzos interiores y telas de lino y cáñamo aglutinadas con colas orgánicas para configurar el cuerpo. El acabado final se muestra con aparejos tradicionales y policromías con óleos, de igual modo que la imaginería tallada en madera. La cruz es de talla en madera de pino, muy elaborada y policromada en verde musgo, con brotes en blanco y negro. El INRI que conserva es de chapa y parece de una manufactura posterior.

Representa a un Cristo doliente con la cabeza inclinada a su derecha, con rasgos faciales afilados y expresivos, condición acentuada por las costillas muy marcadas del tórax, el arqueamiento de brazos, la flexión de las piernas y la torsión del cuerpo. El paño de pureza aparece ceñido a la cadera con pliegues menudos y paralelos. Mide 138 x 88 x 21 centímetros.

Al carecer de documentación que determine la procedencia, época y autoría de la imagen, se ha recurrido a sus características formales, paralelismos y a la información que aportan sus materiales constructivos, para una aproximada datación. Su destino inicial podría haber sido una capilla, posiblemente en el ámbito doméstico, para un culto restringido, o tal vez servir de Cruz Guía para las procesiones de penitencia. Los clavos metálicos y cáncamo conservados son de elaboración artesanal y no industrial, lo que lo situaría anterior a la revolución industrial y la imposición de sus manufacturas en los mercados, a partir del siglo XIX.

Encontramos un primer referente próximo y con analogías al nuestro en el Cristo Crucificado de la ermita de Santa Ana en Caudete (Albacete), datado entre los siglos XVII y XVIII. Comparte con el lorquino formato, disposición, características estéticas generales y la decoración tallada de la cruz.

En el Archivo Histórico Municipal se custodia un contrato de 1673, por el que se encarga al escultor y pintor lorquino Juan de Zamora un grupo escultórico de la Última Cena en cartón para la Cofradía de la Sangre de Cristo. Imágenes que desfilaron en la Semana Santa de Lorca hasta la llegada de las esculpidas por Nicolás Salzillo en 1763. Este dato atestigua que en el siglo XVII se trabajaba también en Lorca con esta técnica de escultura ligera.

Sobre su estado de conservación, era muy precario por la fragilidad de los materiales utilizados en su elaboración y un deficiente mantenimiento. Se le detectaba un fuerte ataque de xilófagos internos, una gruesa capa de suciedad superficial generalizada muy adherida al soporte, policromías muy craqueladas y escamadas con problemas de adherencia al soporte, lagunas de policromías perdidas por desprendimientos, grandes deformaciones por humedades, degradación de la estructura interna por afectación de xilófagos, proliferación de grietas estructurales, en especial en los encuentros de los brazos y el torso, y pérdidas de volúmenes como el dedo corazón de la mano derecha.

La metodología de intervención ha incluido un profundo estudio de conocimiento del contexto y la historia de la obra. Se han utilizado métodos reversibles, no invasivos y respetuosos con la integridad de la policromía y el soporte. Se han fijado las zonas en peligro de desprendimiento, velado con papel japonés y cola de conejo ligera, desinfección de xilófagos, eliminación de suciedad, sentado de policromías, refuerzo de grietas, reintegración de volúmenes desaparecidos, estucado de lagunas desparecidas, protección de policromías originales y reintegración.

La pieza se expondrá de forma destacada en el MUAL para que pueda ser contemplada por el público visitante, ya que se trata de una escultura que ha permanecido siempre custodiada en la capilla de la antigua cárcel, por lo que muy pocos han tenido la oportunidad de conocerla.

 

 

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