LOS DEPÓSITOS FRANQUISTAS EN EL MNAC
20/02/2026

El 21 de julio de 1936, solo tres días después del inicio de la revuelta, el Gobierno de la Generalitat decretó la confiscación de los edificios religiosos para protegerlos de incendios y saqueos. En los días siguientes, varios decretos pusieron bajo la tutela del Departament de Cultura el patrimonio artístico, histórico y documental de Cataluña, y se organizó una red de comités locales y depósitos para garantizar su seguridad y concentrar las obras en lugares adecuados. En este contexto, el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) se convirtió en uno de los principales centros de recepción y custodia de estas colecciones. Sus técnicos realizaron un trabajo metódico y riguroso de control y registro de las piezas que ingresaban, dejando constancia de su procedencia, descripción y estado de conservación. Este trabajo permitió garantizar la trazabilidad de las obras y facilitar su posterior restitución a sus propietarios o instituciones de origen. Como consecuencia del agravamiento del conflicto y los bombardeos fascistas sobre Barcelona, muchas obras fueron evacuadas a diversos puntos del territorio y al extranjero para garantizar su seguridad. La primera gran operación consistió en el traslado de las colecciones del MNAC a la iglesia de Sant Esteve de Olot. Simultáneamente, se preparó la exposición Art catalan du xe siècle au xve siècle en París, lo que permitió poner a resguardo una parte del patrimonio y difundirlo internacionalmente. Poco después, se habilitaron nuevos depósitos en Bescanó, Darnius y Agullana, dispersando las obras para minimizar riesgos y preparar una posible evacuación hacia Francia. El 23 de abril de 1938, el primer gobierno de Franco creó el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN), para localizar y controlar el patrimonio de los territorios a medida que el ejército avanzaba. Este servicio se organizó en regiones militares, correspondiendo a Cataluña la Comisaría de la Zona de Levante. En esta división recayó la responsabilidad del proyecto de ocupación y control de los monumentos, museos y depósitos republicanos en territorio catalán y, en última instancia, de la gestión de las obras salvaguardadas durante la guerra por el franquismo. La Comisaría de la Zona de Levante llegó a contar con cerca de 50 miembros, procedentes principalmente de Cataluña y Aragón. Eran, en su mayoría, profesionales vinculados al mundo del patrimonio que fueron militarizados e incorporados como agentes del SDPAN. Además de localizar, inventariar y custodiar las obras almacenadas en los diversos depósitos del territorio, estos equipos tuvieron un papel institucional clave en la consolidación del relato patrimonial franquista, contribuyendo a legitimar el régimen a través del control y la reordenación del patrimonio. El SDPAN planificó la ocupación de Cataluña desde Aragón. Después de la caída de Lérida (abril de 1938) intervino en esta ciudad, inventariando y asumiendo el control de bienes culturales. Tras la Batalla del Ebro, estas acciones se extendieron al resto del territorio, especialmente a Barcelona, donde se aplicó el "Plan de ocupación". Una vez consolidado el control militar y administrativo, los equipos del SDPAN ocuparon los depósitos republicanos cercanos a la frontera francesa, y desde allí se encargaron de gestionar el traslado de las obras evacuadas durante la guerra. Con el fin de la guerra en Cataluña, en febrero de 1939, el SDPAN organizó el traslado a Barcelona de los bienes que habían permanecido protegidos, distribuidos en varios depósitos republicanos. El objetivo declarado era gestionar su devolución, aunque el proceso resultó ser largo e irregular. Entre el 18 de febrero de 1939 y el 23 de febrero de 1940, estos bienes ingresaron en cinco depósitos principales: Palacio Nacional, Monasterio de Pedralbes, Calle de la Paja, Palacio de Solferino y Caja de Pensiones. La documentación elaborada por los servicios de salvaguarda republicanos permitía identificar, en la mayoría de los casos, la propiedad y el origen de los bienes concentrados. Una vez finalizados los traslados, el SDPAN inició el proceso de devolución. Para facilitar su identificación, se organizaron exposiciones en varios municipios, especialmente en Barcelona, para que los posibles propietarios pudieran reconocer sus obras y reclamarlas. A pesar de ello, el reembolso estaba sujeto a una normativa muy restrictiva: era necesario presentar una solicitud formal, acreditar la titularidad y demostrar adhesión al régimen. Este sistema excluyó del proceso a personas exiliadas, represaliadas o muertas durante la guerra y la posguerra, lo que hizo imposible la reclamación de numerosas obras. Las que no fueron reclamadas quedaron cedidas provisionalmente en museos e instituciones públicas o privadas, tal como establecía la normativa franquista. |

Entre 1939 y 1958, el MNAC recibió, según el estado de la investigación actual, 135 obras en depósito del SDPAN, agrupadas en al menos nueve remesas. Estas piezas tenían orígenes muy diversos: provenían de instituciones públicas, de la Iglesia y de coleccionistas privados de Cataluña, pero también incluían obras que habían formado parte del Pabellón Español de la Exposición Universal de París (1937) o de exposiciones organizadas por la Dirección General de Bellas Artes (1937-1938). Su entrada al MNAC queda acreditada por registros administrativos de la Junta de Museos de Barcelona y por actos de depósito formalizados por el SDPAN. Las etiquetas del reverso permiten reconstruir el recorrido de la obra durante la guerra y la posguerra. Por ejemplo, "Las chicas de Claudia" (imagen superior) fue decomisada por la Junta del Tesoro Artístico de la República española y enviada al Departamento Especial de Información del Estado, lo que indica un origen madrileño. Posteriormente, probablemente a raíz del traslado del gobierno republicano, llegó a Barcelona. Con la ocupación de la ciudad, el SDPAN se hizo cargo de ella, como indica la etiqueta "Recuperado del enemigo", y la obra pasó por los depósitos de Pedralbes y de la Caja de Pensiones. Al no ser reclamada, quedó en depósito en el MNAC. El papel desempeñado por el MNAC como depósito de emergencia, primero en el contexto de la Generalitat republicana y luego bajo el control del SDPAN, lo convirtió en un espacio de recepción y custodia de obras en un momento excepcional de la historia. Este proceso determinó la complejidad de un fondo formado por piezas de orígenes diversos y, en algunos casos, de difícil trazabilidad. A partir de los 90, en un nuevo contexto institucional y jurídico, se iniciaron los procesos de revisión y devolución de obras depositadas por el SDPAN. Hasta la fecha, se han restituido 19 obras a sus legítimos propietarios. Esta tarea, basada en la investigación documental y la colaboración entre instituciones, forma parte del compromiso del MNAC con la transparencia, la memoria y la gestión responsable del patrimonio. Con la exposición "Recuperado del enemigo". Los depósitos franquistas en el MNAC, inaugurada hoy, la institución revisa su propia historia y la de sus colecciones, ahora poniendo el foco en las obras depositadas por el SDPAN. Este proyecto es la continuación de la exposición "¡Museo en peligro!", que permitió investigar y sacar a la luz la extraordinaria epopeya que supuso la salvaguarda de obras de arte durante el conflicto. Esta muestra, visitable hasta el próximo 28 de junio, trasciende la dimensión estrictamente patrimonial y se inscribe de lleno en una necesaria política de memoria y transparencia en el terreno patrimonial. Se trata de un largo ejercicio de investigación que está en proceso y que se desplegará en la futura ampliación del MNAC. |

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