NUEVAS OBRAS DE PINTURA Y ESCULTURA SACRA

04/09/2026


 

 
 

 

Juan José Rodríguez

Este artista nos presenta dos obras. Una de ellas, titulada IHS, es un óleo sobre lienzo planteado como homenaje al barroco sevillano y a la profunda influencia que continúa ejerciendo en el arte contemporáneo. La composición está presidida por la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia (anónimo del siglo XVIII), titular cristífero de la Hermandad de la Macarena, entronizado sobre peana de carrete, elemento muy presente en el imaginario barroco hispalense, sobre todo en el ámbito de las imágenes marianas de Gloria. La escena se desarrolla en un interior inspirado en la iglesia de San Luis de los Franceses, uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura barroca sevillana. Este recurso espacial establece, a su vez, un vínculo con el pintor sevillano Juan de Valdés Leal, cuyas obras sacras recurren en numerosas ocasiones a interiores de carácter palaciego, en los que el lujo y la suntuosidad material adquieren una dimensión simbólica al convertirse en manifestación visible de la riqueza espiritual. Rodeando al Cristo se disponen ángeles en actitud de adoración. Estas figuras toman como referente los ángeles realizados por Antonio Castillo Lastrucci para la Hermandad de la Macarena, estableciendo así un diálogo directo con el patrimonio escultórico de la corporación. Junto a ellos aparecen también los dos querubines que custodian al Señor, obras de José María Ayala.

La otra pintura, Tabernáculo de Dios, es también un óleo sobre lienzo. Formó parte de 75 años de Esperanza, muestra organizada el pasado mes de julio por la Hermandad de la Esperanza de Guadix. Toma como punto de partida la Expectación del Parto, momento en que María aguarda el nacimiento del Mesías. A partir de este misterio, la tradición de la Iglesia ha comparado el vientre de la Virgen con un sagrario, pues fue el primer lugar que custodió el cuerpo de Cristo. Como consecuencia de esta simbología nacieron las llamadas Vírgenes Sagrario: imágenes abrideras de María que incorporan en su interior un compartimento destinado a custodiar la Eucaristía. Aunque gozaron de una notable difusión durante siglos, su uso fue desapareciendo progresivamente tras las reformas litúrgicas impulsadas a partir del Concilio de Trento. En esta obra, la Virgen de la Esperanza aparece representada siguiendo los modelos escultóricos de la escuela barroca granadina, con especial inspiración en el legado de José de Mora.

 

 
 

 

De la mencionada exposición destacamos dos obras por su originalidad interés. Por un lado, Ojos que no ven... de Denia Aguayo Aldana, una joven artista de Zafra que dice estar explorando su propia idiosincrasia artística y a la que le apasiona difuminar fronteras: mezclar lo abstracto con lo figurativo, lo moderno con lo clásico, y la pintura con la escultura. La citada obra en técnica mixta es, formalmente, un trabajo de "assemblage" devocional, deudor del "arte povera" aplicado a la iconografía mariana, y conecta con una corriente muy actual: el "kitsch sacro", que recicla objetos de piedad popular para resignificarlos con un lenguaje casi pop.

Por otra parte, Lo último que se pierde, del ilustrador y diseñador gráfico sevillano Daniel Páez Carrillo, es una pieza mucho más resuelta como diseño gráfico que como obra de arte en sentido tradicional. Muestra una ilustración vectorial plana, con esa estética reinterpretada del "art déco" que domina actualmente el diseño de los carteles de Semana Santa y de Navidad -de hecho, el autor parece moverse de momento en el circuito de cartelismo sacro digital-, caracterizada en este caso por la geometrización del rostro, cejas y lágrimas como formas puras, y la paleta terrosa con textura granulada digital en sienas, olivas y negros.

 

 
 

 

Juan Miguel Martín Mena

También en este caso se presentan dos obras, ambas de cartelería sacra para la provincia de Sevilla: el Cartel para las Fiestas Mayores de la Divina Pastora de Cantillana 2026 y el Cartel para las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de las Nieves, patrona de Los Palacios y Villafranca. Han sido realizados en técnica mixta y miden 100 x 70 cm.

El primero se inspira en los carteles de ferias y fiestas de finales del siglo XIX y comienzos del XX, donde ilustración, ornamentación y tipografía forman una única obra. Las flores que envuelven la composición no están pintadas. Son bordados auténticos, recortados de antiguos mantones de Manila e incorporados mediante "collage".

El segundo muestra una resolución menos "vintage", con pinceladas visibles, transparencias y textura de papel de acuarela deliberadamente expuesta en los bordes, creando un efecto "deckle edge" simulado o real. Comparte con el anterior el retrato canónico de la imagen mariana en su parte central.

 

     
     
 
     
     

 

Gines de Paula

Escultura que representa la Coronación de Espinas de Cristo, realizada en terracota y telas encoladas y policromadas para una colección particular de Rota (Cádiz). Es de tamaño inferior del natural (mide 120 cm de altura), con corona de espinas naturales y dos lágrimas de cristal en su rostro.

Jesús aparece sentado tras la flagelación y el escarnio, mostrando gran resignación en su rostro. El autor recurre al aparato escenográfico con el banco de madera y la base veteada que imita el suelo del pretorio. La policromía al óleo recrea un cuerpo cubierto de llagas y sangre, muy vinculado a la piedad tridentina.

 

 

Rubén Terriza

El Cartel Consolación 2026 es una obra realizada en técnica mixta: acrílico, óleo y spray sobre tabla. En su centro encontramos la imagen de Santa María de Consolación, popular obra del escultor e imaginero sevillano Antonio Dubé de Luque, titular mariana de la Hermandad de la Sed (Sevilla), representada en un plano de tres cuartos.

Aunque la estampa es reciente, el autor plasma los primeros recuerdos que tiene de la imagen, pues desde su infancia, esta Dolorosa ha estado ligada a momentos y vivencias que permanecen en su memoria de una manera muy especial. Es ese vínculo el que he querido trasladar a la obra.

La Virgen aparece enmarcada por un borde blanco, concebido para recrear una colgadura y crear un efecto de trampantojo, como si sobresaliera de un balcón. Ello simboliza la devoción a la Dolorosa como parte de la vida cotidiana del barrio de Nervión, de sus casas y sus vecinos. Precisamente, el entorno recrea una de esas casas de Nervión durante los meses de verano, con su toldo, paredes encaladas y macetas. Entre ellas aparecen los nardos, símbolo de pureza y flor estrechamente vinculada a los días de la Virgen, junto a una pequeña libélula que evocan la renovación y la vida que encontramos alrededor de las plantas.

Por último, sobre esas paredes encaladas, propias de Sevilla y Andalucía, aparece la tipografía "Consolación 2026" en azul, color representativo de Santa María de Consolación.

 

 
 

 

Aryuna Mira

Miniatura devocional de un Ecce Homo para la colección particular de Guillermo Martínez Ortega. Atendiendo a la iconografía, Cristo aparece coronado de espinas, con manto rojo púrpura sobre los hombros y caña a modo de cetro en la mano izquierda, en actitud de sumisión con la mirada baja, sobre fondo de paisaje con balaustrada, árboles secos y cielo azul intenso casi nocturno.

Pieza en formato vertical muy pequeño, propio de la pintura para engastar en orfebrería. La factura es de clara raíz tenebrista española, visible en el tratamiento anatómico -esa carne cetrina, casi cadavérica, con las venas y tendones del brazo muy marcados-, y se imbuye también de la tradición de Ecce Homo barroco, tanto sevillano como granadino, sobre todo en la disposición de la figura y el manto.

 

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