NUEVAS OBRAS DE PINTURA Y ESCULTURA SACRA

11/03/2026


 

Nota de La Hornacina: noticia ampliada el 15/03/2026.

 

     
     
 

 

Javier Roán

Tras la imagen de Santa María Magdalena, presentada el pasado 2025, el escultor e imaginero sevillano estrena este año la imagen de San Juan Evangelista, que, al igual que la anterior, se halla destinada al altar de cultos del Cristo de los Desamparados del Santo Ángel, obra maestra de Martínez Montañés.

Esta obra viene a culminar un proyecto, iniciado con la Magdalena, que recuerda aquel año de la pandemia mundial del COVID-19, en el que las imágenes sobre la misma iconografía de la hermandad sevillana de la Sagrada Lanzada permanecieron en el altar de cultos durante Cuaresma y Semana Santa. Precisamente, dicha corporación de penitencia del Miércoles Santo procesionó con el crucificado montañesino de los Desamparados cuando tuvo como sede canónica el templo de los carmelitas descalzos.

San Juan ha sido tallado en madera de cedro, a tamaño natural, y policromado al óleo. En su bello semblante se muestra la juventud del adolescente que fue parte activa, según las sagradas escrituras, del ciclo de la pasión de Jesús, incluyendo su muerte en el Calvario. El resplandor ha sido cincelado por el orfebre José Manuel Conradi.

 

 

Huguet Pretel

En su libro sobre Juan Martínez Montañés, titulado "El hombre que esculpió a Dios" (Almuzara, 2016), Fernando Carrasco Moreno narra lo siguiente acerca del artista:

 

"Curiosamente, el alcalaíno, que no era persona compasiva ni mucho menos, tuvo un acto misericordioso a la hora de cobrar esa talla de los Desamparados. Aquello fue una especie de leyenda que fue agrandándose con el paso de los años y cuya verdad se llevó a la tumba. Cuentan que la Orden Carmelita le hizo tres encargos: un San José, un San Alberto y el Crucificado. La tercera fue la última que gubió. Martínez Montañés solía pasar, camino de su taller en la collación de la Magdalena, por el llamado Callejón de los Pobres, una estrecha calle en la parte trasera del convento carmelita al que acudían los mendigos del centro de la ciudad para que los frailes les diesen de comer. Todos los días sacaban una gran olla de sopa que repartían entre cuantos se acercaban a pedir caridad. Montañés se admiraba de la labor de aquellos hombres de Dios que, sin importarles quién llamara a su puerta, le ofrecían un plato de comida caliente. Cuando concluyó la talla del Crucificado de los Desamparados, y conmovido por esa labor de caridad, cuentan que no quiso cobrar el encargo y que estaba pagado con la sopa que cada día ofrecían a los desarraigados. Es por ello que durante cierto tiempo, a aquella imagen se le conoció como el Cristo de la Sopa de los Pobres, algo que vino bien a los frailes y que ayudó a que la devoción hiciera que los cepillos de la iglesia se llenasen de monedas."

 

Dicho episodio ha sido recreado por el pintor sevillano Huguet Pretel para ilustrar el cartel Sábado de Pasión 2026 del templo del Santo Ángel (Sevilla) con motivo de la procesión del Cristo de los Desamparados.

 

 
 

 

Rafael de Rueda

Dos obras recientes del diseñador, pintor y restaurador cordobés para su ciudad natal: una ilustración realizada para la portada de la guía del programa de radio Córdoba Penitente, editada por COPE Córdoba, y el cartel de la Semana Santa 2026 de la Hermandad del Buen Suceso de Córdoba.

En ambos casos, los rostros de los titulares de ambas hermandades son los protagonistas: la soberbia imagen del Cristo sin advocación que yace en el regazo de la Virgen de las Angustias, obra de Juan de Mesa, y el Nazareno del Buen Suceso, obra atribuida al círculo de Pedro Roldán (finales del siglo XVII).

 

     
     
 

 

Antonio Luis Troya

Terminada recientemente, esta Virgen Dolorosa de candelero para vestir ya se encuentra en su destino en Ciudad de México, en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Ha sido realizada por el escultor e imaginero de Dos Hermanas (Sevilla) en madera policromada y es de tamaño natural.

La obra, pese a su juvenil semblante, muestra detalles de madurez en sus facciones conformando un apenado semblante, siguiendo así el autor su habitual estilo en esta popular iconografía mariana. Posee ojos y lágrimas de vidrio y pestañas postizas para subrayar el naturalismo propio de estas piezas de estirpe barroca.

 

 

Ismael Francisco Sánchez

La composición del cartel de la Semana Santa de San Cristóbal de La Laguna 2026, en palabras de su autor, constituye una alegoría de todas las cofradías y hermandades de La Laguna.

La imagen central representa el escudo de la ciudad. Asimismo, destacan la corona que reposa sobre el Rey de Reyes y, en los laterales, las torres de la Iglesia Matriz de la Concepción y de la Catedral de La Laguna.

En la base de los referidos templos encontramos a dos querubines: uno sale del huerto y el otro llora junto a la columna. La figura superior, identificable como San Miguel Arcángel, copatrón de la ciudad, aparece empuñando su mandoble y auxiliando a Cristo elevando la Santa Cruz, estableciendo un vínculo directo con el sentir del pueblo lagunero.

La parte inferior del cuadro está dedicada a una panorámica de la ciudad desde la perspectiva del monte de Las Mercedes, en la que podemos divisar, entre otros enclaves, la Plaza del Adelantado y el convento de Santa Catalina. Además, una gota de sangre brota de la mano de Cristo y cae sobre el Santo Cáliz, estableciendo una referencia al sacrificio eucarístico.

Según el joven pintor natural de Breña Alta, esta pintura realizada al óleo sobre lienzo (97 x 130 cm) no busca imponer un discurso, sino abrir un espacio de silencio y reflexión donde el espectador pueda reconocerse.

 

 

Luis Morera

Cartel de la Semana Santa 2026 de Santa Cruz de La Palma. Esta obra anunciadora lleva la firma del reconocido creador palmero Luis Morera, quien ofrece una pieza que, en palabras de las autoridades eclesiásticas y civiles (Cabildo y Ayuntamiento) presentes en el acto de presentación, supera su función divulgativa para convertirse en patrimonio cultural y en un diálogo entre tradición y contemporaneidad.

El gran protagonista del cartel es el Señor de la Columna, la venerada imagen del Martes Santo que recupera este año un protagonismo especial gracias a la mirada artística de Morera. Fue realizada en los talleres madrileños de arte sacro de Manuel Caderot, sufragada mediante suscripción popular y con la aportación de la casa Duque Martínez. La autoría corresponde a Andrés Falcón San José y a Manuel Arriaga Beroa, quien asumió la labor de policromía y acabado.

 

     
     
 

 

Javier González Castellano

Dolorosa con la advocación de María Santísima del Amor, de tamaño natural (mide 168 cm de altura), tallada en madera de cedro real y policromada al óleo por el joven escultor e imaginero, con ojos de cristal realizados a mano para lograr mayor profundidad y realismo en la mirada.

Esta obra, disponible para su adquisición, se encuentra expuesta en el escaparate del establecimiento Almacenes Velasco, en el n º 4 de la sevillana calle Chapineros, hasta finalizar la próxima Semana Santa. Ha sido ataviada para la ocasión por el vestidor David Toro Ríos con el popular atuendo de hebrea.

 

 

Ricardo Pueyo

Cartel anunciador del Viernes Santo 2026 de la Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias de Barcelona. En esta pintura digital, la Virgen de las Angustias y el Santísimo Cristo de la Misericordia, titulares de dicha corporación de penitencia, se erigen como el eje de un cosmos que parece detenerse, invitándonos a ser testigos de un instante en el que el tiempo se pliega y el cielo se inclina ante el peso del sacrificio.

La escena aparece concebida en visión de contrapicado: una mirada que nos eleva desde el suelo herido hasta la inmensidad de una noche estrellada y onírica.

La Virgen no sólo sostiene el cuerpo de su Hijo; sostiene el derrumbe del mundo y el silencio del universo. Ambos reposan sobre un templo partido, arquitectura en ruinas que evoca el Evangelio: el velo rasgado, la tierra que tiembla y el antiguo orden que se quiebra para que la Gracia brote entre sus grietas. La muerte de Cristo no es final, sino la fractura necesaria para que lo eterno alcance al hombre.

En la soledad del Calvario, sin embargo, la Virgen no está sola. El autor ha querido plasmar la Santísima Trinidad como un abrazo invisible que desciende a recoger al Hijo. Un Dios que muere sostenido por la Vida Eterna: desde lo alto, el Padre y el Espíritu Santo -mano de luz y ala de paloma- sujetan a Cristo mediante un velo de tul blanco.

Las coronas, geometría sagrada resplandeciente, hablan de la divinidad y del orden perfecto que subyace tras el caos de la muerte: la luz de la razón divina iluminando el luto. En el cielo, las golondrinas, conocedoras de espinas, portan en sus picos un luto de gasa negra para arropar a la Madre, mientras una lluvia silenciosa de claveles púrpura cae, se enreda en las letras del cartel, tiñe la tierra y reposa sobre el cuerpo de Cristo.

El artista sevillano propone así una ensoñación que evoca el Viernes Santo de la Hermandad de las Angustias en Barcelona: el momento en que el cielo desciende a la tierra.

 

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