MUSEO DE LAS FERIAS. LA OBRA DESTACADA
Con información de Antonio Sánchez del Barrio (11/03/2026)

Juan Picardo es uno de los escultores más destacados del segundo cuarto del siglo XVI. Procedente de la región francesa de Picardía, realiza trabajos esporádicos en Burgos y Sevilla; sin embargo, son tres las ciudades más estrechamente ligadas a su producción artística: Peñafiel, El Burgo de Osma y Medina del Campo. En estas tres localidades castellanas se conservan obras suyas, ya sean documentadas o atribuidas, que forman un conjunto escultórico del mayor interés. El ciclo expositivo La Obra Destacada de la Fundación Museo de las Ferias (Medina del Campo, Valladolid) dedica los meses de marzo y abril de 2026 al Cristo atado a la columna (1554-1555) de Picardo, una obra tallada en madera y policromada (150 x 41 x 30 cm) que se conserva en la capilla homónima del lado del evangelio de la Colegiata de San Antolín de Medina del Campo, fundada por don Francisco Pérez de Vargas y doña Constanza Álvarez del Corral en 1546. El retablo de la capilla lo contrata Tomás Coello, hijo de doña Constanza, junto con Garci Pérez de Vargas y Francisco de Vargas a los "ymaginarios y entalladores" Juan Picardo y Juan de Astorga por 42.000 maravedíes, ocho años después de la construcción de la capilla, en noviembre de 1554, manteniéndose el culto que ya en épocas anteriores se daba a los apóstoles Pedro y Pablo como titulares de la capilla familiar de doña Constanza, en la antigua parroquia medieval de San Antolín sobre la que se funda la actual Colegiata. Juan Picardo y su yerno Juan de Astorga llegan a Medina del Campo hacia 1540 para incorporarse al grupo de artistas que intervienen en la hechura del retablo mayor del templo colegial. Sus rasgos estilísticos quedan de manifiesto en varias de las esculturas y relieves del mismo; entre otras, el grupo del Calvario, las figuras simbólicas que representan la Iglesia y la Sinagoga, la Virgen y el Ángel de la Anunciación, y varios relieves entre los que destacan la Adoración de los Magos, la Coronación de Espinas y Pentecostés, quizá los mejores del conjunto. En el Cristo atado a la columna, Picardo pone de manifiesto su capacidad de conseguir un perfecto equilibrio compositivo entre los personajes, dotándolos de rostros de gran expresividad aunque con rasgos suaves y notablemente idealizados. Muestra el contraposto ligeramente arqueado que podemos contemplar en muchas de las obras de Picardo. Por otra parte, cabe destacar la temprana aparición de una columna baja de la flagelación, algo muy poco frecuente en la década central del siglo XVI, como ya apuntara el profesor Parrado al calificarla como "una de las primeras interpretaciones de este tipo en la escultura española quinientista" (PARRADO DEL OLMO, José María. "Un Cristo a la columna atribuible a Juan Picardo en Peñafiel (Valladolid)", en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (BSAA), tomo 75, 2009, pp. 96-97). La incorporación de la columna baja a la representaciones del Flagelado -que, en este caso, refuerza la unidad compositiva de las tres esculturas del conjunto-, está relacionada con el impulso que toma la veneración de la columna que se conserva en la iglesia de Santa Práxedes en Roma, tras el Concilio de Trento (1545-1563), como reliquia auténtica de la flagelación de Cristo, en detrimento de la de fuste alto conservada en Jerusalén, la habitual en las representaciones de tiempos medievales. Sin embargo, la columna de este Flagelado no sigue el modelo grueso y corto a modo de balaustre cilíndrico, que será precisamente la que difunda décadas más tarde Gregorio Fernández en sus obras maestras. Respecto a los apóstoles Pedro y Pablo que flanquean al Cristo en su retablo, resalta la riqueza de los ropajes, característica habitual de Picardo: muy envolventes, de talla muy cuidada y con plegados blandos y menudos; la aparición de largas aristas en los mantos potencian el movimiento general de las piezas, como puede apreciarse en algunos de los relieves que forman el retablo mayor del templo; de manera especial en los personajes que integran el grupo de Pentecostés, uno de los más destacados de este monumental retablo. |

www.lahornacina.com