PROTECCIÓN DEL ENTORNO DE SAN ANTONIO DE LOS ALEMANES EN MADRID

10/05/2026


 

 
 
Foto: Lawrence Lew

 

Construida entre 1624 y 1633, la iglesia madrileña de San Antonio de los Alemanes nació como capilla para el Hospital de San Antonio de los Portugueses, fundado en 1606 por el rey Felipe III, pues su construcción fue iniciada durante la etapa en que Portugal pasó a ser de la Corona española, situación que duraría solamente unas décadas. Por ello, la advocación estuvo dedicada también a un santo nacido en Portugal, como San Antonio de Padua.

En 1640, cuando la Corona española perdió Portugal, la iglesia dejó de acoger a súbditos portugueses y permaneció vacía hasta que, en 1689, Mariana de Austria lo cede a los alemanes católicos que la acompañaron a Madrid como esposa de Carlos II. Fue entonces cuando pasó a conocerse como San Antonio de los Alemanes.

Es el único templo en la capital con planta elipsoidal y destaca por estar completamente pintada al fresco, creando un espacio impresionante potenciado por espléndidas pinturas ilusionistas. Su arquitectura fingida, bordeando su bóveda elíptica, apabulla por su monumentalidad. La relativa sencillez de su fachada no anticipa esos interiores inimaginables por su inusitada riqueza decorativa.

En su construcción intervinieron varios maestros de la época como Pedro Sánchez -jesuita encargado de iniciar los trabajos-, Francisco Seseña y Juan Gómez de Mora, este último autor de la traza definitiva en 1624. Su decoración interior se completó a lo largo de varias etapas y en ella participaron una serie de destacados pintores del momento, como Francisco Rizi, Juan Carreño de Miranda o Luca Giordano.

 

 

En la actualidad, esta iglesia barroca está regida por la Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, entidad encargada de ofrecer culto y de programar conciertos de música clásica. Las visitas guiadas a San Antonio de los Alemanes ofrecen un amplio recorrido por el Museo de la Hermandad, la sacristía, la iglesia y la cripta, y se puede ver una gran colección de obras de arte históricas y objetos religiosos, ya que hablamos de uno de los pocos templos madrileños que han llegado hasta nuestros días sin verse afectados por la destrucción causada por la Guerra de la Independencia en el siglo XIX y la Guerra Civil en el XX.

La Comunidad de Madrid ha iniciado el expediente para proteger el entorno de esta iglesia, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), con el fin de proteger los valores ambientales asociados a la percepción del monumento. El entorno se extiende entre Corredera Baja de San Pablo, calle de la Puebla, calle de la Ballesta, del Pez y calle de Nao. Para su delimitación se han tenido en cuenta construcciones, viales y espacios públicos adyacentes, así como los que se proyectan en las visuales del inmueble, en especial la aguja que corona el templo.

Con esta actuación, la iglesia será objeto de especial atención cualquier actuación urbanística en su entorno, así como la implantación de mobiliario urbano, señalética y elementos publicitarios.

 

 
 
Foto: Lawrence Lew

 

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