EL GRECO: DE SEVILLA A BARCELONA PASANDO POR EL VATICANO
23/03/2026

Ya cuelga en una de las salas más emblemáticas del Hospital de St Saver (Barcelona), sede de la Colección Casacuberta Marsans, el Cristo crucificado del Greco que el matrimonio de empresarios barceloneses Fernando Casacuberta y Coty Marsans adquirió hace un par de años a su titular, el marqués de la Motilla, que la tenía depositada en el Hospital de los Venerables de Sevilla, sede de la Fundación Focus. La obra, que formó parte en 2014 de la magna exposición El Griego de Toledo, celebrada con motivo de los 400 años de la muerte del Greco, quedará expuesta al público a partir del próximo miércoles. Según investigaciones del historiador José Porres Benavides, esta obra proviene en origen de la colección del Condado del Águila, y parece ser el primer conde Fernando de Espinosa Maldonado Dávila -que al recibir el título se trasladó de Arcos de la Frontera (Cádiz), donde su familia se dedicaba a la cría de ganado vacuno, a Sevilla- quien inició la biblioteca y la colección de pintura, si bien ambas se vieron notablemente potenciadas por el segundo conde, Miguel de Espinosa y Tello de Guzmán, famoso por su erudición y cultura. Fue en 1877 cuando la obra pasa al Marquesado de la Motilla. Al morir dicho año Rosario Desmassieres y Fernández de Santillán, esposa de Fernando de Espinosa y Fernández de Córdoba, cuarto conde del Águila, ésta legará a su hermano Miguel Ángel, marques de la Motilla, su importante colección de pintura, entre la que recayeron obras que venían de la colección del segundo conde Miguel de Espinosa y Tello de Guzmán, caso del magnífico Cristo de El Greco, que por entonces se atribuía a Tiziano. El Greco de los Casacuberta Marsans luce en el antiguo ábside de la iglesia hospitalaria, junto a dos obras pintadas en el momento que el artista cretense fue redescubierto por los artífices del modernismo catalán y otras figuras hispánicas que quedaron abducidas por su talento subversivo: la "Dolorosa" de José Gutiérrez Solana (imagen inferior), obra también adquirida recientemente por los coleccionistas, y "Retrato de juez del Zamarramala", de Ignacio Zuloaga, también coleccionista de la obra del Greco, incluyendo en su momento un Crucificado similar al de Sevilla, ahora en Barcelona, vendido en Sotheby's por 4,4 millones de euros en 2013. Precisamente, el pasado 11 de marzo el Hospital de St Saver abrió un nuevo capítulo con una segunda presentación de obras de la Colección Casacuberta Marsans. Esta renovada selección, incluye en su mayoría piezas nunca antes expuestas en el espacio. Seleccionadas por su singularidad, las obras dialogan entre sí y con la arquitectura que las envuelve, generando nuevos relatos y ambientes para su contemplación, de forma que el público puede descubrir tanto la historia y la arquitectura del Hospital de St Saver -emblemático edificio en el barrio Gótico de Barcelona- como el contexto artístico de las obras en exposición. Esta nueva presentación llega pocos meses después del primer aniversario del Hospital de St Saver como sede expositiva de la colección, inaugurada en noviembre de 2024. En línea con la primera selección de obras, esta segunda presentación reúne una amplia variedad de territorios y cronologías del arte hispánico bajo una mirada actual. La convivencia de piezas pone de relieve la importancia de los intercambios artísticos entre los autores que conforman la colección, revelando cómo personalidades y modelos de otros países han convergido con el arte local y cómo los artistas nativos los han reinterpretado en un lenguaje propio y único. Así, el público puede acercarse a autores tan importantes como Joaquim Mir, Gutiérrez Solana y Anglada-Camarasa, o, retrocediendo en el tiempo, a figuras clave de la pintura y escultura góticas como Bartolomé Bermejo, Diego de la Cruz y Joan Mates. Ahora además, se presentan importantes incorporaciones a la colección como el Crucificado del Greco. |

Por otro lado, el Palacio Papal de Castelgandolfo acoge la exposición El Greco en el espejo. Dos pinturas en diálogo, una muestra que propone poner en relación dos pequeños pero extraordinarios testimonios del gran maestro cretense. Un lienzo inédito de El Greco, El Redentor (45 x 29 cm, imagen inferior), conservado en la Sala de los Embajadores del Apartamento Pontificio de las Audiencias del Palacio Apostólico, se presenta en diálogo con una pequeña tempera sobre tabla (28 x 20 cm) que representa a San Francisco de Asís. El Redentor fue realizado hacia 1590-1595. Perteneció a la colección del español José Sánchez de Muniáin, quien la donó en 1967 a Pablo VI. Este óleo sobre tabla, durante mucho tiempo incomprendido por falta de estudios capaces de descifrar plenamente su imagen y aparentemente inconcluso, sufrió un inevitable deterioro hasta la década de 1960, cuando presumiblemente fue repintado. La revalorización del gran artista cretense incrementó la demanda de sus obras y, con ella, la producción de falsificaciones. En este contexto, el cuadro fue objeto de una intervención por parte de un falsificador desconocido que ocultó las capas originales, reproduciendo de manera sumaria la imagen de Cristo. El Redentor ha sido recientemente sometido a restauración en el Laboratorio de Restauración de Pinturas y Materiales Lígneos de los Museos Vaticanos, dirigido por Paolo Violini. La intervención conservativa, llevada a cabo por la restauradora Alessandra Zarelli y acompañada por análisis científicos realizados por el Gabinete de Investigación Científica, dirigido por Fabio Morresi, ha permitido el inesperado y emocionante descubrimiento de un auténtico palimpsesto pictórico bajo la superficie del cuadro, en el que se identifican dos capas subyacentes con esbozos de otras tantas obras de El Greco. La limpieza ha recuperado cuidadosamente las capas originales, revelando progresivamente también elementos cuya presencia no se había supuesto con certeza. Todos los datos, comparados con los de otras pinturas del artista, han confirmado la plena autografía de la obra. |

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