RESTAURADA UNA DE LAS TABLAS FLAMENCAS DE LA CAPILLA REAL DE GRANADA

18/05/2026


 

 

La Virgen con el Niño y cuatro ángeles, obra de Dieric Bouts (Haarlem, hacia 1415 - Lovaina, 1475) que puede verse en la Sacristía-Museo de la Capilla Real de Granada, ha sido restaurada en virtud de un convenio suscrito entre la Capilla Real, el Arzobispado de Granada, el Museo de Lovaina y el Instituto Real del Patrimonio Cultural de Bélgica (KIK-IRPA), que contó con el apoyo del gobierno de la Comunidad de Flandes.

Este óleo sobre tabla del año 1470, obra de transición entre el Gótico y el Renacimiento, participó en la exposición Dieric Bouts. Creador de imágenes, celebrada en el Museo de Lovaina entre octubre de 2023 y mayo de 2024, tras la cual las distintas autoridades del Museo en Bélgica y eclesiásticas en Granada se comprometieron a proceder a esta restauración.

El proceso de restauración de esta tabla forma parte del importante proyecto internacional de investigación y restauración del "Tríptico de la Pasión", la otra gran de Bouts que se conserva en la Capilla Real de Granada, cuya conclusión está prevista para el próximo mes de junio e irá acompañada de una exposición temporal y un simposio internacional que reunirá a especialistas de todo el mundo para compartir las últimas investigaciones sobre este extraordinario retablo flamenco adquirido por Isabel de Castilla para su capilla.

Volviendo a La Virgen con el Niño y cuatro ángeles, estudios tecnocientíficos, históricos y artísticos permitieron conocer en profundidad la obra, "tanto en lo material como en lo artístico", según José María Rodríguez-Acosta, restaurador y conservador que ha participado en esta restauración llevada a cabo entre la Capilla Real de Granada y el IRPA.

Los trabajos se han centrado, sobre todo, en una limpieza para eliminar las capas añadidas de barniz y de suciedad, en un proceso con distintas pruebas que han ido rebajando "progresivamente la capa y eliminando los restos de suciedad, sin que el original se hubiese comprometido en absoluto", explica Rodríguez-Acosta. Así, además de actuar sobre "algunos problemas de conservación que podrían comprometer la estabilidad material de la obra en un futuro inmediato", se han eliminado pequeñas intervenciones de restauración "de muy escasa calidad", afirma el experto.

 

 

Rodríguez-Acosta informa también que, desde que la reina Isabel I de Castilla adquirió la tabla para su colección privada, esta, con el paso del tiempo, sufrió numerosos deterioros y alteraciones, algunos irreversibles como la eliminación del marco original y la modificación del formato que surgió recortando los cuatro lados de la tabla, con el fin de colocarla, junto con otras pinturas de la colección, en el interior de las puertas del retablo-relicario de Alonso de Mena; concretamente en el lado de la epístola, entre 1630 y 1733.

Las roturas y profundidades del soporte, la madera de roble, se produjeron, seguramente, con la eliminación del marco y durante el proceso de adaptación al relicario barroco. Pese a ello, y al aspecto oscuro y desigual de la pintura, con capas gruesas de barniz no original, aplicadas con el paso del tiempo y retoques mal realizados, el estado de conservación en la mayor parte de la composición era bastante bueno. "No presentaba falta de adhesión de las capas de preparación y pictórica al soporte, no existían levantamientos ni pérdidas de estos estratos, tan solo se localizaba en las fisuras del soporte, los bordes cortados que estaban aserrados con la sierra y estaban en estado catastrófico, y zonas dañadas por la manipulación incorrecta, pues a lo largo de los siglos, dentro de los relicarios probablemente mucha gente accedía a limpiar de alguna manera u otra, y la tabla tenía muchísimos pequeños deterioros", matiza José María Rodríguez-Acosta.

No obstante, la obra no había sido sometida nunca a un proceso de limpieza, "por lo que la mayor parte de la superficie pictórica y las veladuras presentes se encontraban en un excelente estado de conservación, lo que quedaba de original estaba en muy buen estado de conservación", señala el experto.

En 1945, el historiador del arte Antonio Gallego Burín se ocupa de instalar La Virgen con el Niño y cuatro ángeles en el Museo de Sacristía de la Capilla Real, donde hoy se conserva junto con el resto de la colección de pintura y objetos de la reina. En esos años, la obra se restauró, dedicándose sobre todo al "estucado de algunas de las pérdidas de la capa pictórica, localizadas en su mayor parte en esas grietas y roturas del soporte". Después "se realizó una reintegración de muy escasa calidad, con una apariencia tosca y oscura". Sobre los restos de capa de barniz original, polvo y suciedad, se aplicaron sobrebarnizados parciales en capas muy gruesas y de forma desigual y arbitraria. Muchos de estos retoques del año 1945 no solo se realizaron sobre pérdidas de capa pictórica, sino también sobre la capa pictórica original, por lo que su eliminación ha supuesto recuperar partes originales que estaban cubiertas.

Para este trabajo "delicado y minucioso" se han dedicado tres meses, en los que se ha trabajado con microscopio, con binocular, dando, según Rodríguez-Acosta, "un resultado absolutamente espectacular, maravilloso", que, de nuevo, puede contemplarse en la Sacristía-Museo de la Capilla Real de Granada.

 

 

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