EL ARTE DEL BRONCE
17/10/2026

The Frick Collection (Nueva York) presenta hasta el 18 de enero de 2027 la primera exposición dedicada a Siena como centro de excelencia artística e innovación técnica en la escultura en bronce durante el Renacimiento italiano. Siena: el arte del bronce, 1450-1500 (Siena: The Art of Bronze, 1450-1500) reúne casi 40 obras (estatuas, relieves, candelabros, medallas y otras piezas) de algunos de los escultores más influyentes de la época, entre ellos Donatello, Vecchietta y Francesco di Giorgio. Debido a su tamaño e importancia, muchos de estos objetos nunca han salido de la Toscana, y mucho menos se han mostrado en Estados Unidos. Siguiendo la estela de las exitosas exhibiciones de escultura en bronce celebradas anteriormente en la Frick, esta muestra invita al público visitante a apreciar la extraordinaria belleza y versatilidad de este material, al tiempo que descubre el ingenio técnico, la colaboración y la ambición política que había detrás de la producción broncística sienesa. La exposición y el catálogo que la acompaña presentan además importantes descubrimientos y nuevas atribuciones, que aportan perspectivas renovadas sobre la autoría, la datación y el significado de varias obras mayores. El relato habitual del Renacimiento se ha centrado durante mucho tiempo en Florencia. A unos 65 km al sur, Siena seguía en esa época una trayectoria artística a la vez íntimamente ligada a la de su rival y conscientemente propia. Su posición como una de las paradas de peregrinación más importantes de la Vía Francígena, que conectaba Roma con Francia e Inglaterra, contribuyó a convertir la ciudad en una encrucijada fundamental de artistas, objetos e ideas. Tras ser derrotada por Florencia en la década de 1550, Siena quedó a la sombra política y cultural de su vecina, presentada como la quintaesencia del pasado medieval. Esta exposición cuestiona esa percepción ofreciendo un estudio en profundidad de los logros incomparables de Siena en la escultura, así como un análisis del bronce como medio en toda su complejidad. Costoso, técnicamente exigente e infinitamente reutilizable, el bronce era tan vulnerable como valioso: en tiempos de guerra o necesidad, las esculturas podían fundirse y reconvertirse para usos más utilitarios, lo que hace que las obras conservadas hoy sean excepcionalmente raras. Siena: el arte del bronce, 1450-1500, que reúne prácticamente todos los bronces sieneses de la época que podían viajar con seguridad, abarca desde piezas de pequeño formato, semejantes a joyas, y relieves visionarios hasta impresionantes estatuas de tamaño natural, y revela una historia de ambición, invención, rivalidad y revolución artística. |

La primera sección explora el lugar del bronce en la Siena del siglo XV, tanto en usos decorativos como utilitarios: desde su empleo en iglesias y ámbitos domésticos hasta las caballerizas, el campo de batalla y más allá. Esta sección destaca el complejo mundo de la fundición de bronce, donde ingenieros, fundidores, orfebres y escultores compartían materiales y conocimientos y todos ellos podían intervenir en la creación de un mismo objeto. Una pequeña sala está dedicada a Donatello, el escultor más celebrado de su tiempo, y a su estancia en Siena entre 1457 y 1461. Presentado durante mucho tiempo como un episodio más de la influencia florentina sobre los artistas locales, este momento es reinterpretado radicalmente por esta exposición, que revela cómo a Donatello se le impidió realizar una sola obra nueva en Siena debido a la agitación política y al sentimiento antiflorentino local. Está representado, por tanto, por la asombrosa lápida sepulcral de Giovanni di Bartolomeo Pecci, obispo de Grosseto, fundida antes de su llegada a la ciudad y enviada allí para su ensamblaje e instalación. Este bronce de tamaño superior al natural, con restos de esmalte o resina incrustados, es una obra maestra de la escultura renacentista que ocupa un lugar de honor en la muestra y ejemplifica las innovaciones revolucionarias de Donatello en la ilusión espacial y la expresión. Es una de las solo ocho obras firmadas por el artista que se conservan, y la lápida hace su debut en Estados Unidos en esta exposición, pues nunca antes había salido de la Toscana. La siguiente sección presenta un conjunto de destacadas medallas de retrato en bronce que, frente a la preservación de la identidad después de la muerte propia de la escultura funeraria, forjaban y promovían la identidad de los retratados en vida. Las ocho obras del grupo son todas de Francesco di Giorgio o se le atribuyen, y muestran en el anverso retratos de gobernantes, humanistas, banqueros y militares notables, y en el reverso temas mitológicos o alegóricos. Estos objetos íntimos, manuales y portátiles ampliaron el retrato más allá del mero parecido y revelaron otra faceta de la identidad del retratado. Exquisitamente trabajadas, llevaron la reputación tanto del retratado como del artista muy lejos. La sección central de esta sala reúne por primera vez todos los relieves portátiles de bronce realizados en Siena en esa época, un tipo de objeto que floreció allí como en ningún otro lugar. Este género ocupa un espacio fértil entre la pintura y la escultura, y demuestra la capacidad de la escultura, en ausencia de color, para manipular la luz, la sombra, el espacio, la profundidad y el dramatismo narrativo. Es importante señalar que los visitantes podrán ver muchos de los relieves tanto por delante como por detrás, lo que revela los desafíos técnicos inherentes a la fundición de estas piezas. Está representado aquí Francesco di Giorgio, cuyas superficies audazmente sin cincelar producen efectos atmosféricos tan extraordinarios que sus relieves llegaron a atribuirse a Leonardo da Vinci. En contraste, los relieves de su maestro, Vecchietta, muestran una claridad más refinada, semejante a la de una joya. |

La siguiente sección está dedicada a un grupo de seis estatuas y estatuillas exentas, una forma que pone a prueba y explota los límites del bronce más a fondo que ninguna otra, con brazos dramáticamente proyectados, piernas levantadas y cuerpos en equilibrio más allá de sus centros de gravedad. La escultura antigua ofrecía a los artistas del Renacimiento ejemplos fecundos de cuerpos expresivos en bronce, pero, en lugar de limitarse a recuperar los tipos antiguos, los artistas sieneses los utilizaron como punto de partida para explorar nuevas posibilidades de pose, escala y carácter. Por último, un panel de dicha sección explica el complejo proceso de fundición del bronce, que consta de varias fases, y en particular el método de la cera perdida, que se remonta a la Antigüedad, y arroja más luz sobre los enormes esfuerzos que requirió la producción de cada una de las obras de la muestra. Siena: el arte del bronce, 1450-1500 va acompañada de un catálogo científico que ofrece una visión general de toda la producción broncística de Siena, ensayos sobre los distintos tipos de obras expuestas y fichas de cada uno de los objetos de la muestra. Estos textos se complementan con nuevas fotografías de casi todos los bronces sieneses del siglo XV que se conservan, documentos de archivo recién descubiertos y un extenso análisis científico. |

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