RESTAURACIÓN DEL ÉXTASIS DE SANTA TERESA DE BERNINI

27/11/2015


 

 

El proyecto de intervención en la Capilla Cornaro de la iglesia romana de Santa Maria della Vittoria se ha elaborado sobre una metodología práctica basada en los principios formales de la restauración, a la luz de la experiencia adquirida en la restauración de otras importantes piezas de Gian Lorenzo Bernini.

La presente intervención ha sido realizada por Giuseppe Mantella, Sante Guidon Ilaria Maretta, Laura Liquori, Alice Bellano, Elisabetta De Narda y Lia Di Giacomo, quien ha dirigido los trabajos.

El grupo escultórico de la Transverberación de Santa Teresa se encontraba, en el momento de emprender la intervención, en bastante buen estado, salvo pequeñas lagunas, huellas de lesiones y reintegraciones hechas en épocas anteriores, como la punta del ala izquierda del ángel. El grupo fue colocado por Bernini en el centro exacto de su altar, colocando el bloque de mármol sobre medio metro de altura desde la base de la cavidad, lo que crea en el espectador la ilusión de que la santa se halla suspendida en el espacio sobre capas de nubes, suavemente levantada por el ángel que no pellizca la túnica, sino la capa del hábito.

El conjunto -labrado en un único bloque de mármol de Carrara especialmente brillante, que cobra casi la transparencia del alabastro en aquellas zonas donde el escultor lo estiliza al extremo para hacer las prendas más vivas y naturales- no es totalmente frontal, sino que se halla ligeramente vuelto a la derecha para visibilizar aún más el momento en el que el ángel está a punto de golpear a la santa con el dardo de fuego.

 

 
 
Inicio de la retirada de repintes y estuco en el lado izquierdo de la nube
 
 
 
 
Detalle del lado derecho de la nube. Estado final
 
 
 
 
Detalle del lado derecho de la nube. Estado inicial

 

Desde el punto de vista técnico, para la ejecución del complejo aparato escenográfico de la Capilla Cornaro, Bernini utilizó diferentes materiales: la escultura es, como hemos apuntado, de mármol fino Carrara, mientras que el pedestal sobre el que descansa está constituido por una base paralelepípeda en travertino, alta y de medio metro, aproximadamente, bien anclada al suelo y a la pared posterior de la hornacina.

Para una mejor y más eficaz distribución del peso, se colocó una especie de ménsula en el bloque de travertino, también del mismo material. En la parte superior, la estabilidad del grupo está garantizada por un gancho de hierro grande fijado en el ala izquierda del ángel.

La presencia de nubes, esencial para recrear con verosimilitud la levitación gloriosa de la santo y conferir una aparente ligereza al grupo tallado, no se limita a la base sino que se expande a derecha e izquierda de la misma, escapando del pedestal de mármol travertino, y alcanzando áreas no vistas del grupo escultórico en mármol de Carrara, así como el fondo de la hornacina que imita el mármol de colores. El conjunto de las nubes de la que emerge la visión mística aparece de esta manera en un solo volumen, perfectamente funcional a la creación principal escultórica y acentuando el efecto realmente dramático que produce la obra en el espectador.

 

 
 
Base de la escultura. Estado final
 
 
 
 
Base de la escultura. Estado inicial
 
 
 
 
Detalle de la nube restaurada. Se aplicó una pátina final de hidróxido de calcio disuelto en agua

 

Durante las tareas de restauración, al observar la base con detalle, se ha detectado que una parte del travertino, trabajada para aparentar la consistencia volumétrica de las nubes, había sido repintada con unos tonos que copiaban los de la pared del fondo: amarillo antiguo y negro de Aquitania. Esta operación, realizada con posterioridad a Bernini y que alteraba la percepción de la obra, se hizo para revivir la decoración en falso mármol del altar, queriendo prolongarla hacia la base de la escultura. Su incongruencia visual ha impuesto la necesidad en el equipo de analizar y comprender sus motivaciones.

Después de un cuidadoso análisis, se decidió llevar a cabo una prueba de retirada de repintes en la zona afectada de la escultura, con el fin de entender cuánto había de original y cuánto de intervención posterior. Finalmente, los avances del trabajo dieron como fruto que, bajo los añadidos de pintura y estuco -este último aplicado de forma poco suave por el artífice-, se encontrara la nube original concebida por Bernini.

 

 

No solo ha sido restaurada la escultura, sino también el frontal del altar, el pavimento y el óculo que se halla por encima del grupo de mármol. Esta última intervención ha constituido una empresa notable, con trabajos meticulosos de sellado porque estaba goteando agua de lluvia y partículas finas infiltradas.

Por su preciosismo y refinamiento, la Iglesia de Santa Maria della Victoria es uno de los mejores ejemplos del barroco en Roma. El tema principal de su decoración es el de la "victoria", en referencia a un episodio de la Guerra de los Treinta Años: la Batalla de la Montaña Blanca, ocurrida cerca de la ciudad de Praga el 8 de noviembre de 1620. Cuenta la tradición que, gracias a una imagen de la Virgen María expuesta por el padre Domingo de Jesús y María, carmelita descalzo, el ejército protestante de Federico de Sajonia había sido derrotado por las tropas católicas. Dos años después, la milagrosa imagen se colocó solemnemente en el altar de la iglesia, cuyo título fue cambiado de San Pablo a Santa Maria della Vittoria, viendo transformado todo su interior en una auténtica apoteosis de exuberancia barroca.

La presentación de esta importante restauración coincide con la celebración del quinto centenario del nacimiento de la mística abulense, un año en el que la ciudad de Roma también recordó su figura religiosa y espiritual con un congreso dedicado a su influencia en la literatura y en el papel de la mujer.

 

 

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