EXPOSICIÓN SOBRE EL PINTOR MARIÀ COLOMER Y SUS MURALES RECUPERADOS EN VIC
29/06/2026

La exposición Marià Colomer, los últimos barrocos. Marià Colomer i Parés (1743-1831) y la pintura en la Diócesis de Vic (Marià Colomer, els últims barrocs. Marià Colomer i Parés (1743-1831) i la pintura a la Diòcesi de Vic), comisariada por Francesc Miralpeix, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona, reúne hasta el próximo 27 de septiembre de 2026 en la Iglesia Parroquial de la Piedad, de Vic (Barcelona), una treintena de obras procedentes de museos, archivos y colecciones particulares de toda Cataluña. La expresión "los últimos barrocos", que da título a la presente exposición, se la debemos al crítico de arte Raimon Casellas (1855-1910), que la empleó en una serie de artículos aparecidos entre 1907 y 1908 en la revista Emporio, pioneros en la valoración de una producción artística vilipendiada durante más de un siglo. Colomer es uno de los últimos representantes del barroco catalán: formado en la tradición del taller familiar, su obra va desde los retratos de obispos al ciclo monumental del camarín de la Piedad, desde los encargos para parroquias de toda la Diócesis de Vic a los grandes lienzos para la Congregació dels Dolors de Girona. La extensa y valiosa producción artística de Colomer había sido prácticamente olvidada por la historia del arte. Según el comisario Miralpeix, hace una década solo se conocían una decena de sus obras, mientras que hoy ya se acercan al centenar de creaciones, y nos muestra un pintor barroco con mucha actividad y calidad. Este descubrimiento confirma la relevancia de un artista que mantuvo vivo el lenguaje barroco hasta el siglo XIX, especialmente en el ámbito religioso. |
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Se trata de una muestra de gran formato que se enmarca dentro de Primavera Barroca, un proyecto impulsado por la Generalitat de Catalunya para difundir el patrimonio barroco catalán, y que se extiende por la nave central, el camarín, la sacristía y el coro del referido templo parroquial, articulándose en cuatro capítulos. El primero sitúa Vic en el contexto del siglo XVIII: una ciudad en expansión urbanística e intelectual, marcada por la construcción de la nueva catedral y por una actividad artística de una envergadura que hasta ahora no había sido plenamente documentada. El segundo capítulo aborda la dimensión espiritual de la ciudad -la canonización de San Bernat Calbó, la beatificación de Sant Miquel dels Sants, las grandes celebraciones festivas, etcétera- como marco que explica la demanda constante de encargos religiosos, a la cual Colomer dio respuesta durante más de medio siglo. El tercer capítulo toma como eje el camarín de los Santos Mártires, el conjunto pictórico de mayor envergadura del pintor y el gran protagonista de toda la propuesta. Por último, el cuarto se centra en la vida y la obra de Colomer, pintor artesano circunscrito a Vic y a su diócesis, continuador de la gran tradición del lenguaje barroco y narrador por excelencia de la devoción. Su estilo, anclado en temas y formas que sus contemporáneos ya consideraban superados, supo encontrar una clientela fiel entre los círculos eclesiásticos y las élites municipales vicenses hasta los primeros decenios del siglo XIX. |
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El camarín de los Santos Mártires restaurado, una de las joyas del barroco catalán, es un espacio independiente situado al fondo de la Iglesia de la Piedad. En 2020 se inició la restauración integral de las pinturas que lo decoran completamente, proyecto que se ha concluido en el presente año 2026. Con cinco fases de intervención, la restauración ha tenido una inversión total de 178.583 euros. El proyecto ha actuado sobre 800 metros cuadrados de pinturas murales, escultura y elementos decorativos, y ha deparado un hallazgo inesperado: en la cuarta fase, bajo una capa de pintura verde que cubría la cúpula, aparecieron las pinturas originales de Colomer que se consideraban desaparecidas. Se trata de ocho figuras de grandes dimensiones que representan las virtudes cardinales y teologales, y que completan el programa iconográfico del conjunto. La restauración ha sido financiada por la Iglesia Parroquial de la Piedad de Vic, la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Generalitat de Cataluña y la Fundación Puig-Porret. El camarín, diseñado por el arquitecto barcelonés Nicolau Traver a finales del siglo XVIII y completamente cubierto con pintura mural de Colomer, constituye uno de los ejemplos más relevantes del arte barroco en Cataluña. Las tres grandes escenas de las paredes narran los episodios fundacionales de la devoción a los santos mártires Luciano y Marciano -patrones de Vic desde el hallazgo milagroso de sus reliquias en 1050-, mientras que las figuras de los apóstoles, los evangelistas y el santoral local completan un programa iconográfico que presenta a las por entonces élites municipales como garantes de la protección divina sobre su ciudad. |

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